0

Un repunte de popularidad, el mejor regalo de cumpleaños para Macron

Subió nueve puntos en los sondeos, impulsado por su rol en el plano internacional; para el 54% es "un buen presidente"
0
20 de diciembre de 2017  

Macron, ayer, antes de recibir al rey jordano, Abdullah II, en París
Macron, ayer, antes de recibir al rey jordano, Abdullah II, en París Fuente: AP - Crédito: Francois Mori

PARÍS (AFP).- El presidente francés, Emmanuel Macron, tuvo el regalo que más esperaba para su 40º cumpleaños. Luego de una fuerte caída de popularidad en los primeros meses de su gobierno, el mandatario más joven de la historia del país está en alza en las encuestas.

Un estudio de opinión publicado ayer muestra que el 54% de los franceses estiman que el líder es "un buen presidente". Un salto de nueve puntos -en apenas un mes- "inédito" según la encuestadora, que lo señaló como el "primer presidente que recupera su popularidad después de haberse hundido en los sondeos".

"Macron recobró la confianza [de los franceses], algo que nunca habíamos visto antes", ya que por lo general "la aprobación de los mandatarios caía y no volvía a subir", explica el politólogo Pascal Perrineau.

El inicio de la presidencia de Macron, cuya llegada al poder en mayo con un movimiento de apenas un año de existencia revolucionó la política del país, se topó con el escepticismo de una parte de los franceses. Pero desde entonces logró implementar una primera serie de reformas liberales y consolidó su reputación internacional. A nivel nacional, "los franceses admiten que cumple con sus promesas, que hace lo que dijo que haría durante la campaña", estima Chloé Morin, especialista de opinión pública en la Fundación Jean-Jaurès.

En el plano internacional, el joven presidente, que cumplirá 40 años mañana, se implicó activamente en la batalla contra el cambio climático, en la integración europea y en la crisis en Medio Oriente, al ocupar así el vacío dejado por el presidente norteamericano, Donald Trump, o la canciller alemana, Angela Merkel, debilitada en su país.

"Los franceses están volviendo a amar Francia, que regresó al primer plano de la política internacional", afirma Perrineau.

En cuanto a su relativa corta edad para el cargo, Macron convirtió ese elemento "en un recurso", al hacer hincapié en el lado positivo de su juventud, explica el profesor Julien Longhi, experto en lenguaje, que recalca en su discurso el uso recurrente de palabras como "innovación, dinamismo o renovación".

Macron forma parte de un movimiento mundial que impulsó al poder a líderes jóvenes como Matteo Renzi en Italia, Justin Trudeau en Canadá o, más recientemente, Sebastian Kurz en Austria. Y como dijo recientemente a la revista Time, quiere "ser un líder de esta nueva generación de líderes".

Su edad le sirve también para dirigirse a la juventud con una franqueza inédita entre los presidentes franceses, casi como si fuese uno más de ellos.

"Como ustedes, soy de una generación que nunca conoció África colonizada", dijo hace poco ante 800 estudiantes de Uagadugú, la capital de Burkina Faso, durante su primera gira africana.

Su juventud salió también a la luz cuando, en una visita a la Guayana Francesa, reconoció el olor del cannabis. "Hay algunos aquí que no fuman sólo cigarrillos. Todavía tengo una buena nariz", dijo en tono ligero mientras visitaba un barrio de Cayena, la capital.

Para el sociólogo Rémy Oudghiri, este dirigente que posa con sus dos celulares en su foto oficial y trabaja como si estuviera en una startup tiene todas las características de un millennial.

Pero, al mismo tiempo, Macron emplea también "un lenguaje pulido, incluso anticuado, que podría usar una persona mayor". "Se muestra a la vez como alguien joven, pero maduro, para no ser tachado como alguien no experimentado", señala Longhi. Según el experto, la mujer de Macron -Brigitte, 24 años mayor que él-, "contribuye a alimentar esa impresión de madurez". Pero, a pesar de todo esto, Macron no logró deshacerse de la etiqueta de "presidente de los ricos". Y la celebración de su cumpleaños el pasado fin de semana en el castillo de Chambord, construido por orden del rey Francisco I en el siglo XVI, no ayudó a calmar las críticas.

Tiene también por delante otros desafíos, con una serie de reformas previstas para el próximo año que incluyen cambios sobre el subsidio de desempleo, que podría sacar a las calles a miles de personas.

temas en esta nota

0 Comentarios Ver

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.