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Odebrecht ya cumple detención domiciliaria en San Pablo

Completará la condena de cinco años por la causa Lava Jato

Miércoles 20 de diciembre de 2017
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LA NACION
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RÍO DE JANEIRO.- Beneficiado por un acuerdo de colaboración con la justicia que reveló la gigantesca red de sobornos que su compañía pagó en toda América latina, el ejecutivo Marcelo Odebrecht, máximo empresario brasileño alcanzado por las investigaciones anticorrupción de la operación Lava Jato, dejó ayer su celda en Curitiba tras dos años y medio de prisión y pasó a cumplir arresto domiciliario en su mansión de San Pablo.

"¡Sinvergüenza! ¡Ladrón! ¡Bandido!", le gritaban a su auto curiosos que se apostaron en la entrada del lujoso complejo residencial en el barrio paulistano de Morumbi, donde Odebrecht, ex presidente de la mayor empresa de ingeniería y construcción latinoamericana, pasará los próximos cinco años con una tobillera electrónica. La primera mitad de la pena será bajo régimen cerrado, con la posibilidad de recibir sólo a 15 personas de una lista preaprobada; el resto, en modalidad semiabierta, lo que le permitirá salir de la casa entre las 7 y las 22.

Odebrecht, de 49 años, había sido detenido en junio de 2015, y en marzo de 2016 fue condenado por corrupción a 19 años y cuatro meses de reclusión por el juez federal Sergio Moro. Sin embargo, a fines del año pasado, la compañía llegó a un acuerdo de delación premiada e indulgencia con las autoridades judiciales de Brasil, Estados Unidos y Suiza para pagar una multa de US$ 2600 millones y entregar pruebas de las coimas que realizaron en la última década a políticos y funcionarios de todo el continente -la Argentina incluida-, estimadas en US$ 800 millones. A cambio, los 78 ejecutivos de Odebrecht implicados tuvieron sus penas reducidas y a la compañía se le permitió seguir funcionando.

Para garantizar su seguridad, Odebrecht dejó Curitiba en un avión privado junto a una escolta policial, y fue trasladado hasta su mansión en un vehículo con vidrios oscuros. Su llegada a San Pablo era esperada desde temprano por periodistas, fotógrafos, vecinos y curiosos. Adentro de la casa, fue recibido por su esposa, Isabela Álvarez, y sus tres hijas.

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