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"Soy un prisionero político": la columna de Héctor Timerman en The New York Times

El ex canciller Héctor Timerman
El ex canciller Héctor Timerman Fuente: Archivo
El ex canciller, con prisión domiciliaria por orden del juez Bonadio, advirtió que se siente "condenado a muerte"
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20 de diciembre de 2017  • 11:33

"Escribo estas líneas desde mi casa, donde los tribunales me han confinado desde hace más de una semana. Soy un prisionero político. Un juez argentino me acusó de traición y de encubrir a funcionarios iraníes acusados de ser el cerebro del ataque terrorista de 1994 contra la Asociación Mutual Israelita Argentina, o AMIA , el principal centro judío de Buenos Aires , en el que murieron 85 personas y 300 resultaron heridas. Veintitrés años después del ataque, nadie ha sido condenado".

Así arranca Héctor Timerman su su columna publicada hoy por el diario The New York Times, con la que busca dar a conocer en todo el mundo su postura ante el procesamiento que pesa sobre él. El ex canciller del kirchnerismo fue procesado en la causa que investiga el presunto encubrimiento de ciudadanos iraníes involucrados en el atentado a la AMIA y recibió prisión preventiva en arresto domiciliario por su delicado estado de salud.

Para defenderse, el ex canciller apunta contra el juez Claudio Bonadio y asegura que "la investigación sobre el ataque fue tan defectuosa y corrupta que en 2004 todo el juicio fue anulado y el juez, puesto bajo investigación". " Bonadio, que ahora me acusa de traición, dirigió la investigación sobre ese encubrimiento, pero fue destituido en 2005, acusado de parcialidad y colusión para proteger a quienes frustraron la investigación inicial", agrega.

Claudio Bonadio durante el ciclos de conferencias que organiza el Rotary Club en la ciudad de Buenos Aires
Claudio Bonadio durante el ciclos de conferencias que organiza el Rotary Club en la ciudad de Buenos Aires Crédito: Pablo Molina

Luego, hace un resumen de los hechos que siguieron: el fiscal Alberto Nisman se hizo cargo de la investigación y señaló a un grupo de funcionarios iraníes como los autores intelectuales del ataque, los tribunales ordenaron la detención, Irán respondió que sus leyes prohíben la extradición de sus ciudadanos.

También hace una defensa del kirchnerismo y advierte que "avanzar en el caso fue un objetivo clave de la administración de la ex presidente Cristina Kirchner " y explica el memorándum de entendimiento que firmó con Irán en 2013, entonces gobernado por Mahmoud Ahmadinejad.

"La solución fue un acuerdo entre ambos países: un juez argentino interrogaría a los sospechosos en Irán y comenzaría procedimientos para llevar la verdad y la justicia a las víctimas. También se estableció una comisión de la verdad no vinculante compuesta por juristas internacionales para observar el caso", argumenta Timerman a continuación, y alerta: "Para el Sr. Bonadio, el acuerdo socava la investigación penal en el caso AMIA y es el pretexto para mi acusación".

Asevera asimismo que el cargo de "traición a la patria" es erróneo en tanto para que se concrete el país debería estar en guerra y no lo está, aunque para el juez el ataque a la AMIA se entienda como tal.

"Soy un prisionero político": la columna de Héctor Timerman en The New York Times
"Soy un prisionero político": la columna de Héctor Timerman en The New York Times Crédito: Captura

Y dice sobre las acusaciones de Alberto Nisman , quien antes de morir dijo que el acuerdo, ratificado por el Congreso, secretamente pretendía encubrir el supuesto papel de los iraníes .

"Las acusaciones se improvisan, en parte, a partir de informes falsos de los medios que alegan una reunión secreta en Aleppo, Siria , entre yo y Ali Akbar Salehi, que en ese momento era el ministro de Asuntos Exteriores de Irán. De hecho, viajé a Aleppo, donde me reuní con el presidente Bashar al-Assad de Siria, una reunión que, lejos de ser secreta, fue documentada por cables diplomáticos e informada en la prensa argentina, pero no me reuní con el Sr. Salehi mientras estaba allí, y no se han presentado pruebas creíbles para apoyar esta falsedad. El resto de las acusaciones en el caso se basaron en esta mentira, que niego categóricamente", insiste Timerman.

Y afirma: "Una parte central de las acusaciones del Sr. Nisman son las alertas rojos de la Interpol, una forma de orden de detención que tiene como objetivo ayudar a las fuerzas policiales nacionales a localizar a los buscados internacionalmente en casos penales. El Sr. Nisman, y ahora el Sr. Bonadio, me acusaron de intentar eliminar estas alertas rojos. Sin embargo, hasta el día de hoy, permanecen sin cambios".

La ex presidenta de la Nación Cristina Kirchner
La ex presidenta de la Nación Cristina Kirchner Fuente: LA NACION - Crédito: Fernando Massobrio

Luego hace una interpelación a las decisiones de Bonadio y sus diferentes posturas a lo largo de los últimos años: "No sé por qué el acuerdo se ha convertido en el foco de esa ira vengativa. No puedo decir por qué el señor Bonadio parece decidido a llevar adelante un caso con pruebas tan endebles y por qué ha anunciado decisiones con un calendario sospechosamente político. El Sr. Bonadio fue durante mucho tiempo activista del Partido Justicialista (peronista). Cuando Carlos Corach fue nombrado ministro del Interior por el presidente Carlos Menem colocó al Sr. Bonadio en la secretaría de Asuntos Legales".

Timerman además cuenta en su descargo que el gobierno de Néstor Kirchner acusó a Bonadio de bajo rendimiento y buscó que lo sacaran de la banca, que en 2010, Nisman acusó al magistrado de amenazarlo para garantizar que la investigación de AMIA no involucrara a sus aliados del juez, que tiene al menos 50 informes de mala conducta. Que desde que Mauricio Macri asumió la presidencia a fines de 2015, Bonadio encabeza la mayoría de los casos contra la ex presidenta y ha encarcelado a varios de sus ex funcionarios en prisión preventiva.

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Así concluye: "Bonadio ha rechazado una solicitud para liberarme de la detención, que podría continuar por un largo tiempo. Y hace unos días, determinó que debía pedir permiso para ver a los médicos, una decisión criticada por Human Rights Watch. Por ahora, el caso AMIA languidece, como lo ha hecho durante décadas. Y nosotros, que de buena fe buscamos la justicia, somos blanco de la ira de la comunidad judía y de muchas familias de las víctimas. He pedido ser juzgado lo más rápido posible. Impedirme recibir atención médica oportuna es como condenarme a muerte. La Constitución de la Argentina no permite la pena de muerte. Pero con un juez como este, eso es poca garantía".

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