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Boston, una de las claves de Sarmiento

Los viajes del ex presidente a la ciudad norteña perfilaron muchas de las ideas que luego ambicionó para la Argentina.

Domingo 09 de julio de 2000

Con Horace Mann coincidió en la premisa de la educación igualitaria y masiva.

De la mano de Mary Peabody tuvo acceso a la refinada intelectualidad de Harvard.

Al recorrer la arbolada avenida Commonwealth, en Boston, bordeada por residencias tradicionales adornadas con elegantes bow-windows , los argentinos se sorprenden al encontrar una obra escultórica consagrada a Domingo Faustino Sarmiento.

No debe resultar extraño que fuera Boston el lugar elegido para rendir homenaje con una estatua a la memoria de Sarmiento en los Estados Unidos. Esta afamada ciudad influyó en la definición del perfil que Sarmiento ambicionaba para las naciones sudamericanas.

En el transcurso de su primer viaje al país del Norte, entre septiembre y octubre de 1847, Sarmiento conoció al educador Horace Mann. "Vivía fuera de Boston y hube de tomarme el ferrocarril para dirigirme a Newton, pequeña aldea de su residencia." Allí hablaron y coincidieron en que la educación debería ser común e igual para todos las personas. Gracias a Mann obtuvo diversas cartas valiosas de recomendación, ya que "su nombre solo era ya por todas partes un pasaporte y un título de capacidad y de importancia para mí".

En esos mismos días, Henry David Thoreau (1817-1862) abandonaba el retiro que por dos años se había autoimpuesto en los bosques a orillas del lago Walden, en Concord, al noroeste de Boston. "Los hombres se han convertido en herramientas de sus herramientas", afirmaba Thoreau, al tiempo que escapaba de la civilización y de las convenciones de la época. Sarmiento se maravillaba del desarrollo imparable de las líneas ferroviarias y telegráficas norteamericanas. Thoreau, por el contrario, era más cauto al respecto y llamaba a la reflexión. Ralph Waldo Emerson (1803-1882), filósofo y creador del trascendentalismo, dijo de Thoreau: "Eligió ser rico disminuyendo el número de sus necesidades". Emerson unía un prudente entusiasmo por el progreso tecnológico con una inspiración romántica por el paisaje natural.

Sarmiento volvió a los Estados Unidos en 1865; esta vez como representante del gobierno del presidente Bartolomé Mitre. Horace Mann había muerto en 1859; su viuda, Mary Peabody -que murió en 1887-, pertenecía a una prominente familia norteamericana ampliamente relacionada. Sarmiento mantuvo con ella una profunda amistad revelada a través de una extensa correspondencia epistolar que principalmente giró alrededor de temas de política y de educación. Es a Mary Peabody a quien se debe la primera traducción al inglés de Facundo , Civilización y barbarie y de algunas partes de Recuerdos de provincia .

En el templo cultural

Gracias a Mary Peabody y a sus vinculaciones, Sarmiento trató a distintas personalidades del ambiente cultural norteamericano. Su hermana menor, Sophia, estaba casada con el gran novelista Nathaniel Hawthorne (1804-1864), autor de renombradas novelas, entre ellas, The scarlet letter y The house of the seven gables . La otra hermana mayor, Elizabeth, era una afanosa educadora y de reconocida partícipación en el unitarismo de los Estados Unidos.

En carta escrita a Aurelia Vélez Sarsfield, en octubre de 1865, Sarmiento le comenta acerca de la Harvard University, situada en Cambridge, al lado de Boston: "¡Cómo se gozaría su padre en este seminario de ciencias y de estudios clásicos; con un templo por biblioteca y una villa entera de escuelas para todos los ramos del saber humano!".

Sarmiento se encontró en dos ocasiones, en 1865, con Emerson en Concord y una tercera en Cambridge, en 1868, en la reunión de despedida que le ofreció Mary Mann. Las ideas de Emerson -que impresionaron a Sarmiento- son citadas extensamente por José Ingenieros en su Hacia una moral sin dogmas .

También durante este segundo viaje conoció Sarmiento al insigne poeta Henry Wadsworth Longfellow (1807-1882) en una cena servida en su honor por Benjamin A. Gould (1824-1896), graduado de Harvard. Gould pertenecía a círculos influyentes norteamericanos y estaba casado con una hija de John Quincy Adams, presidente de los Estados Unidos en el período 1825-1829. Interesado en realizar estudios astronómicos en el hemisferio sur, Sarmiento lo invitó a trabajar en el país. Gould llegó a Córdoba en 1869, donde permaneció hasta 1885 como organizador y director del Observatorio Astronómico Nacional. Debido a Gould, llegó a Córdoba otro bostoniano, Walter G. Davis, con el fin de dirigir la Oficina Meteorológica. Davis, a su vez, convenció a Theodore N. Vail, socio de Alexander G. Bell, el inventor norteamericano del teléfono, de acudir con su peculio y entusiasmo a la construcción de una usina hidroeléctrica a orillas del río Primero, en Córdoba, y convirtió a la empresa porteña La Capital en un brillante negocio de tranvías eléctricos. Los hechos de la historia de todos los días son azarosos e inesperados; pero en este caso surgieron de una semilla inicial que nació del encuentro entre Sarmiento y Gould en 1865.

En ambos viajes, el Estado de Massachusetts -y su capital, Boston- funcionaron como una potente lupa que permitió a Sarmiento apreciar los ideales norteamericanos. Así como Sarmiento admiraba a los Estados Unidos, este sentimiento fue recíproco, como se desprende del mensaje siguiente del gobierno de ese país durante el período del presidente William H. Taft (1909-13): "El Gobierno y el pueblo de los Estados Unidos saludan al Gobierno y al pueblo de la República Argentina en ocasión del centenario del nacimiento del gran Presidente Sarmiento, fundador de las escuelas que dieron a su país libertad disciplinada, origen del desarrollo material e intelectual que ha maravillado el siglo pasado. Nosotros, en los Estados Unidos de América, recordamos y apreciamos su gran panamericanismo y sus trabajos en unión con nuestros pioneros intelectuales, que contribuyeron a establecer tan temprano y tan eficazmente una verdadera inteligencia mutua y amistad sincera entre ambos países". Las palabras anteriores pueden leerse sobre una placa existente en el mausoleo de Sarmiento ubicado en el Cementerio de la Recoleta.

Se conreta el monumento

En 1972, Carlos Manuel Muñiz, embajador argentino en Washington, se propuso recordar la figura de Sarmiento en los Estados Unidos erigiendo en Boston un monumento. Muñiz había encontrado durante su gestión una iniciativa no cumplida de Rómulo S. Naón, que había sido embajador en el período 1914-18. Apoyándose en ese antecedente, Muñiz convino definitivamente con el entonces alcalde de Boston, Kevin H. White, el emplazamiento de un monumento en esa ciudad. White cedió para ello un espacio en la avenida Commonwealth.

En un viaje a Buenos Aires, Muñiz promovió la realización de un concurso en la Escuela Superior Nacional de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova para realizar la estatua de Sarmiento por colocar en Boston, el que fue ganado por Yvette Compagnion, alumna de los escultores José Fioravanti y Juan Carlos Labourdette.

El monumento de Boston fue inaugurado el 21 de mayo de 1973. En 1976, el entonces gobernador de Massachusetts, Michael S. Dukakis, hizo especial referencia al monumento al instituir en ese Estado el 11 de septiembre -fecha del fallecimiento de Sarmiento- como Día del Maestro.

Por Horacio Reggini Especial para La Nación

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