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Cancelliere: una ráfaga fresca para los Pumas

Jorge Búsico

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PARA LA NACION
Jueves 21 de diciembre de 2017
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Cuenta la leyenda que cuando era un niño, Sebastián Cancelliere agarraba la pelota y corría, corría y corría, sin pasársela a nadie y sin que alguien pudiera alcanzarlo. A veces, en ese espacio de aprendizaje y distensión que son las divisiones infantiles, lo sacaban para que los demás pudieran divertirse. El comentario de aquellas mañanas de sábado era que ese chico flaquito y petiso era "re rápido". Tanto lo decían que uno de sus entrenadores, Mariano Caillet-Bois, lo bautizó Erre, y así es como hoy siguen llamando a quien fue el jugador más relevante del rugby argentino este año. De wing o de medio scrum, Cancelliere logró el bicampeonato con Hindú -Nacional de Clubes y URBA Top 12-, fue una de las figuras de Argentina XV en las distintas competencias del año (campeón en la Americas Pacific) y, principalmente, resultó una bocanada de aire fresco para los Pumas en la última ventana de noviembre, jugando los tres tests contra Inglaterra, Italia e Irlanda, en el que fue su debut con el seleccionado mayor.

"Recuerdo que era bastante morfón", admite Erre en un alto en las horas de estudio de diciembre para completar los parciales del cuarto año (los finales quedarán para 2018, si hay espacio) de Ingeniería Industrial, que cursa en la Universidad Austral. Atrás quedó una temporada rugbística extenuante: entre su club y los distintos seleccionados disputó 33 partidos, una cifra superior a los 29 por año que recomienda la World Rugby. "Y eso que estuve 8 semanas parado por una lesión en un pie cuando estaba con Argentina XV", agrega.

Lo único que sabe Cancelliere sobre su futuro en el rugby en 2018 es que el 4 de enero se tiene que presentar en el primer entrenamiento con Jaguares. Será su bautismo en la franquicia de la UAR que participa del Súper Rugby, en la que debutarán como entrenadores Mario Ledesma y Nicolás Fernández Miranda. Éste último lo conoce a "Erre" como pocos: lo entrenó en la M19 y desde 2012 en el plantel superior. "Nico fue el que me enseñó lo que es el rugby en serio", sostiene el wing.

La incógnita pasa por la situación en que lo encasillará la UAR. Si pasa al lote de contratados, quedará sólo a disposición de los seleccionados y se le cerrará la puerta en su club. Si sigue con la beca, el año próximo será similar a éste. "No está bueno ir de acá para allá todo el tiempo; estar a medias. Si me ofrecen ser profesional, lo aceptaría. Me encantó todo lo que viví en noviembre y no abandonaría mis estudios; tendré tiempo para completarlos más adelante", afirma con la misma firmeza y frescura con que debutó en los Pumas, anotando un try ante Italia.

"Fui a la gira pensando que sólo iba a jugar contra Italia y que en los otros dos no entraba ni de casualidad entre los 23, y al final jugué en los tres. No lo podía creer cuando me tocó entrar en Twickenham. Imaginate: ni conocía Londres", añade. Marcelo, su padre, que lo sigue a todos lados, se perdió ese debut soñado; había sacado pasajes para Italia e Irlanda. "Mi viejo me tenía menos fe que yo".

Marcelo, que jugó en el CASI y en Belgrano, fue el que lo acercó al rugby, pero la llegada a Hindú es mérito de su madre, María Carolina, habitante de Don Torcuato desde pequeña. Ubicado, respetuoso, de perfil bajo, tercero de cinco hermanos -cuatro varones y una mujer-, nacido el 17 de septiembre de 1993 en San José, California -tiene la nacionalidad norteamericana, no argentina-, Sebastián Cancelliere es de aquellos que pasan por el agujero de una aguja. Y con el sello de los que marcan tries importantes. Erre sigue corriendo.

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