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Emblema del todoterreno

Ícono entre los 4x4 de raza, el Mercedes-Benz G500 se mantiene fiel a la tradición del modelo lanzado en 1979, sin renegar de la mejor tecnología mecánica y electrónica de la actualidad
Gabriel Tomich
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23 de diciembre de 2017  

El Mercedes-Benz G500
El Mercedes-Benz G500

En la Segunda Guerra Mundial surgió un tipo de vehículo utilitario, liviano y capaz de pasar por terrenos muy difíciles: el Jeep. A este pionero de los off-road le siguió casi de inmediato la respuesta británica del Land Rover Defender y, a principios de los '50, la de Japón Toyota con el primer Land Cruiser, básicamente, otro jeep clásico. Los alemanes esperaron un tiempo más para romper con el molde. Así, en 1972 Daimler-Benz junto con Steyr-Daimler-Puch de Austria comenzó el desarrollo de su off-road de pura cepa al que llamaron G-Wagen, por Geländewagen (vehículo cross-country). Casi fabricado a mano desde 1975, el Clase G salió a la venta por fin en 1979 (y en 1980 hasta hubo un Papamóvil). Es decir, hace 38 años que está en el mercado; sólo el Unimog (otro emblema 4x4) lo supera entre los modelos más longevos de Mercedes.

Las características esenciales de aquel modelo se mantienen casi incólumes: carrocería cuadrada, chasis robusto y tres diferenciales con bloqueo (pionero en este aspecto) para ofrecer la máxima capacidad todoterreno posible. Algo cercano a un tanque de guerra (sin armas, claro), lo que también lo convirtió en un ícono 100% off-road.

Claro está, las épocas cambian y con ellas la tecnología y los requerimientos de los usuarios. Sin embargo, sólo concesiones de confort y seguridad pueden esperarse del gigantesco Mercedes-Benz G500 que se comercializa en nuestro país. Sigue siendo un modelo de líneas exteriores simples, clásicas y hasta rústicas si se quiere, con el parabrisas casi a 90°, y la larga trompa que parece que nunca fuera a doblar. Sin embargo, la mecánica, la tecnología y el interior (materiales y terminaciones) le otorgan el lógico estatus premium, tanto como los modelos más lujosos de la estrella.

Está equipado con un propulsor naftero V8 4.0 L biturbo con inyección directa, que entrega 421 CV a 5500 rpm de potencia y un par de 610 Nm (62,2 kgm) entre las 2000 y las 4750 vueltas. Un motor poderoso y con un torque tremendo: justo lo necesario para trepar y descender lomas, y encarar el barro, la arena y las piedras para mover con soltura un peso de 2,5 t. Claro está que en la aventura lo acompaña una transmisión automática moderna y eficiente, la caja de velocidades 7G-Tronic Plus de 7 marchas, que cambia muy rápido para empujar y acelerar sin desfallecer.

Interior con los materiales, terminaciones y tecnología de los autos de lujo de la estrella
Interior con los materiales, terminaciones y tecnología de los autos de lujo de la estrella

De allí, que en el asfalto sólo necesite 6,1 s para acelerar de 0 a 100 km/h; 14,8 s para alcanzar los 400 m; 4,3 s para recuperar de 80 a 120 km/h y llegar a los 210 km/h (todo en modo Sport). Pero esta sorprendente performance (más propia de un deportivo que de un enorme todoterreno) y la aerodinámica (casi una pared) se pagan en el surtidor: 20 L/100 km en ciudad (manejando en forma moderada y con el Start&Stop) y 16 L/100 km a 120 km/h constantes.

La posición de manejo es el de un todoterreno de la vieja escuela: alta, recta y hacia adelante, pero suavizada por las cómodas butacas (de cuero, con ajuste eléctrico y calefaccionadas) que, eso sí, son bien planas, casi como el sillón de un living, lo que no aporta buena sujeción lateral.

Y aquí llegamos a un punto importante: la maniobrabilidad del G500. Pensada para el off-road, hay que tener cuidado en la ciudad por la respuesta lenta de la dirección (con un sistema para evitar los latigazos del volante que lastiman dedos y manos en tramos off-road) y el diámetro de giro de 13,6 m. Las suspensiones (robustos ejes rígidos adelante y atrás) aportan un muy buen confort de marcha (tiene amortiguación adaptativa regulable), pero la altura (1,95 m) hace que la carrocería role bastante. Sin embargo, la tracción integral permanente electrónica 4 ETS y los tres bloqueos de diferencial acoplables, más los controles de estabilidad (ESP) y tracción (ASR) permiten una marcha muy segura en la ruta. También hay que frenar con espacio: no es fácil detener la masa lanzada del G500 (100 km/h a 0 en 51 m).

Como se dijo, el interior (amplio y con un baúl de 487 L) cuenta con gran equipamiento: 7 airbags, moderno sistema multimedia con CD/DVD (tiene pantallas para las plazas traseras) y touchscreen color de 8", techo solar eléctrico, dispositivo de estacionamiento Parktronic con ayuda activa y cámara posterior, más una amplia batería de elementos más conocidos. Claro que todo tiene su precio: US$ 229.000. ¿Exclusivo? Bueno, por algo el Clase G es un ícono del 4x4 extremo.

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