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El Gobierno busca evitar el "efecto contagio" de los conflictos

Ante dos intentos de saqueos en Luján y en Trelew, la Casa Rosada profundizó las negociaciones con las organizaciones del conurbano y reforzó la seguridad

Viernes 22 de diciembre de 2017
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LA NACION
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Ayer hubo despliegue policial en la entrada del supermercado Walmart de Luján, donde hubo un intento de saqueo
Ayer hubo despliegue policial en la entrada del supermercado Walmart de Luján, donde hubo un intento de saqueo. Foto: LA NACION / Emiliano Lasalvia

Luego de las escenas de violencia explícita que dejó el Congreso y los intentos de saqueos ocurridos ayer en Luján y Trelew (Chubut), la Casa Rosada y la gobernación bonaerense extremaron los recaudos para comunicar que la situación está controlada y que no existe una "alerta" en el horizonte. Evitar el efecto contagio es el objetivo. Pero, al mismo tiempo, renovaron los contactos con referentes sociales para saber si esa calma sigue siendo sustentable.

Después de esos llamados, el diagnóstico en Cambiemos volvió al plano inicial, aquel que se tenía antes de la discusión por la reforma previsional y los asaltos en banda del martes: que los actores "consolidados" de la política, los punteros del PJ y los dirigentes piqueteros están colaborando para evitar desmanes. "No hay plafón social para desórdenes", analizan en el Gobierno. Reconocen, incluso, que era la situación temida en diciembre del año pasado, luego del impacto del ajuste de tarifas, las suspensiones y los despidos en el conurbano.

El problema para el oficialismo es que los actores políticos y sociales con los que tiene contacto no monopolizan el escenario territorial desde hace años. "Ninguno de los actores políticos quiere encender la mecha porque nadie la puede apagar después. Pero esto ya no es más UCR vs. PJ. Ahora, además de las organizaciones sociales, el peronismo o el trotskismo, en los barrios hay banditas de narcos, lúmpenes y grupos de izquierdas varias que no están consolidados. Nadie domina esos sectores", resume el escenario un funcionario nacional con años de trabajo barrial.

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El perfil de los 17 detenidos ayer en Luján sirvió para que el Ministerio de Seguridad bonaerense, al mando de Cristian Ritondo , calmara ansiedades en el gobierno de María Eugenia Vidal . No se encontraron "rastros" políticos ni pertenencias partidarias entre los 16 adultos que intentaron ingresar al Walmart y luego asaltaron un camión de lácteos y otro de hacienda. Un menor y uno de los adultos fueron liberados ayer mismo. El resto estaba siendo indagado esta mañana y se espera que recupere la libertad en breve. Otra vez, para evitar alterar los ánimos en la zona.

El operativo de seguridad para las Fiestas planteado antes de los disturbios de esta semana contempla un refuerzo de 1700 policías en el conurbano bonaerense (principalmente el sur y oeste), la costa atlántica y algunos centros urbanos del interior.

En Trelew, el intento de asalto al supermercado Changomás dejó siete detenidos. Nunca se concretó el saqueo porque la policía detectó la convocatoria en redes sociales y se anticipó. El gobierno de Chubut dispuso reforzar la custodia en los centros comerciales hasta los primeros días de enero.

Conurbano

En Buenos Aires, la estrategia sería distinta: evitar que la presencia policial sea evidente. "No se va a montar guardia frente a los supermercados, sino que se dispondrán patrulleros a poca distancia", indicaron a LA NACION desde La Plata. Nuevamente, lo que se busca es evitar la idea de riesgo o alerta ante posibles saqueos. El contagio.

Las violentas imágenes que dejó la manifestación y la represión policial frente al Congreso por la votación de la reforma previsional no ayudaron en ese sentido, admiten desde Cambiemos. Tampoco las últimas expresiones de la vicepresidenta. "La violencia que vivimos esta semana se puede volver a repetir", dijo Gabriela Michetti.

Ayer hubo despliegue policial en la entrada del supermercado Walmart de Luján, donde hubo un intento de saqueo
Ayer hubo despliegue policial en la entrada del supermercado Walmart de Luján, donde hubo un intento de saqueo. Foto: LA NACION / Emiliano Lasalvia

"Siempre en este clima, algunos vivos aprovechan para saqueos particulares, pero no lo extendería como la consecuencia de un caos social que no existe", corrigió esta mañana el jefe de senadores nacionales de Pro, Humberto Schiavoni, a Télam.

Para los dirigentes sociales que caminan los barrios, la preocupación es otra: que el problema existe. "Las organizaciones estamos colaborando para contener los ánimos, pero el tema es que hay necesidades reales en los barrios, al mismo tiempo que banditas narco y grupos sin centralidad siempre dispuestos a cualquier cosa", le dijo a LA NACION Daniel Menéndez, de Barrios de Pie.

El dirigente social volvió a poner el eje en la reforma previsional, que implicará un aumento menor al que esperaban millones de beneficiarios de la AUH y los planes sociales. "La reforma generó un problema que no estaba, porque en los barrios, por más que no se conozcan los detalles de la ley, se instaló que la reforma perjudica a los pobres. Las imágenes de la represión tampoco ayudaron", agregó.

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