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Un tabú que agoniza

Domingo 24 de diciembre de 2017
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En tiempos de redes sociales, las etiquetas reemplazan las consignas de antaño. De la misma manera que un grito de batalla como "seamos realistas, pidamos lo imposible" marcó toda una época hace ya 50 años, la etiqueta #MeToo está llamada a identificar para la posteridad estos tiempos, en los que buena parte de la humanidad hizo por fin la tarea de trazar la raya donde termina la afabilidad y empieza el acoso sexual en las interacciones cotidianas.

Fue una investigación del The New York Times la que estableció el hito. Fue el sello de innumerables denuncias de mujeres y hombres que habían vivido la tragedia de tener que ceder ante las pretensiones de los acosadores a cambio de dádivas que sólo ellos, desde sus posiciones de poder, podían garantizarles.

El reto es que la raya trazada no se borre. Pero, más que eso, se trata de entender que junto con la sanción a los responsables hay que hallar la manera de que el bienvenido fin del machismo y el acoso como algo normal no generen revanchismos. Una tarea pendiente para construir sociedades realmente igualitarias.

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