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El desarrollo de servicios de software, un sector con gran potencial exportador

A contramano del resto de las exportaciones, la industria tuvo un incremento del 36,4% interanual en el primer semestre del año y amplió aún más la tendencia del aumento del superávit
Sofía Diamante
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28 de diciembre de 2017  

Fuente: LA NACION - Crédito: Ilustración: Alejandro Álvarez

La producción local de servicios de software es una de las industrias que el Gobierno exhibe con más orgullo en el exterior. La razón se encuentra en que se trata de un sector competitivo, que ofrece un producto de calidad en comparación con el Primer Mundo, pero a un precio menor que el internacional. Además, es una industria que genera empleos con alto valor agregado y que hace más eficiente al resto de la economía, al proveer de herramientas productivas a los demás sectores. Para sintetizarlo mejor, las cuatro compañías unicornio argentinas -aquellas que valen más de US$ 1000 millones- nacieron haciendo foco en la tecnología y en los servicios de software y ahora comercializan sus productos a nivel internacional: Globant, MercadoLibre, Despegar y OLX.

En la primera parte del año, el servicio de software e informática tuvo un crecimiento de 36,4% interanual, según la última cifra oficial disponible de un informe del Ministerio de Producción. El dato está en sintonía con la tendencia de los últimos años, donde el sector pasó de representar el 0,6% de las exportaciones totales en 2003 a significar actualmente el 1,9%.

Pero si se contabilizan todos los servicios basados en el conocimiento (SBC) -servicios que utilizan alta tecnología y/o requieren capital humano calificado para emplear de manera óptima las innovaciones tecnológicas (OECD, 1999)- el sector es el segundo complejo exportador del país, con un movimiento de US$ 5700 millones anuales, equivalentes al 9,1% de las exportaciones totales en 2015.

A nivel regional, la Argentina es el principal exportador de servicios de software. Otro de los embajadores internacionales con mayor impacto es Máximo Cavazzani, el fundador y CEO de Etermax, la empresa que diseñó el juego Apalabrados en 2012 y dos años después Preguntados, que se convirtió en la aplicación más descargada en iTunes en 2015. Actualmente, el programa tiene 300 millones de instalaciones, diversificadas en países como Turquía, Finlandia, Rusia, Sudáfrica y Estados Unidos, entre otros.

"En 2009, los costos de los programadores en el país eran muy bajos. Entonces empezaron a llegar muchas empresas internacionales, como Intel y Motorola. Hoy en día, un programador en la Argentina vale lo mismo que en Europa", cuenta Cavazzani, que compara los costos de los 250 empleados que tiene la empresa en el país y en su oficina de Berlín, Alemania.

"El concepto de tecnología que provee soluciones a la humanidad va a seguir existiendo siempre. Los bots -robots automatizados- van a reemplazar muchos trabajos de las personas. La realidad aumentada también va a ganar terreno y el celular cada vez va a abarcar más cosas. La industria tiene un potencial tremendo; es lo único que va a crecer de ahora en adelante", agrega.

Un sector estratégico

A medida que los bienes van perdiendo relevancia en el comercio mundial, la producción de servicios es la mayor apuesta de los países desarrollados, que en los últimos años fue ganando importancia y actualmente representa el 23% del intercambio comercial global.

"El desarrollo económico antes de los 70 se asociaba al desarrollo industrial. Hoy en día ya no es tan así. El sector industrial pierde importancia y empiezan a tomar relevancia los servicios. Este sector se vuelve aún más importante cuando los países se hacen más ricos", explicó Romina Gayá, directora del Observatorio de la Economía del Conocimiento (OEC) de la Subsecretaría de Servicios Tecnológicos y Productivos.

Con la industrialización de los países asiáticos y la producción en masa, el ensamblaje y los materiales que se utilizan para fabricar un producto son muy similares. "Cuando se mide en términos de valor agregado un teléfono celular, del precio final la parte de manufactura representa una porción muy pequeña. El diseño previo, la investigación y el desarrollo (I+D), el marketing y la atención al cliente son los que hacen la diferenciación, la sofisticación y la satisfacción en el consumidor. Los servicios son los que hoy generan dinamismo, los que generan valor y empleo. Las perspectivas en estos sectores son muy altas", agrega la economista.

Asimismo, hoy en día hay muchos más productos y servicios que se puedan comerciar internacionalmente que antes, como por ejemplo el servicio de contabilidad y el de software, donde la Argentina es fuerte en esas prestaciones. "También la frontera entre los bienes y los servicios se disuelve: antes un libro se contabilizaba como un bien, y hoy lo puedo descargar a la tableta y entra en el área de servicios. Lo mismo con el cine y la música: se hace a través de servicios de streaming, que van ganando relevancia. De igual modo, se crearon muchos más mercados que antes no existían, como por ejemplo las aplicaciones para celulares, que mueven miles de millones de dólares en todo el mundo. Todo esto muestra el dinamismo y las oportunidades que hay", analiza Gayá.

Pero además de ser uno de los sectores con mayor potencial, los servicios de software tienen una importancia estratégica para el país, ya que mejoran transversalmente la competitividad de toda la economía. "La industria tiene la capacidad de volver más productivos todos los sectores. Es crucial que la economía se vuelva más eficiente mediante la incorporación de estos servicios", enfatiza la magíster en relaciones internacionales.

Empleos de calidad

Fuente: LA NACION - Crédito: Ilustración: Alejandro Álvarez

En sintonía con el crecimiento de los servicios a nivel mundial, la cantidad de empleos que genera el sector está creciendo a pasos agigantados, a punto tal que todavía faltan ingenieros y licenciados en sistemas para cubrir la excesiva demanda. "Hasta el estudiante de informática que tiene el peor promedio va a conseguir trabajo", dijo Cavazzani, que como al resto de las empresas de la industria, admite que le cuesta conseguir programadores para cubrir los puestos de trabajo.

Según datos del OEC, en 2015 hubo casi 927.000 estudiantes de grado y pregrado vinculados a los servicios basados en el conocimiento (45.000 más que en 2010) y 60.000 graduados (11.600 más que cinco años antes). Sin embargo, estos números son bajos comparados con la alta necesidad de profesionales que se solicitan, que se ve reflejado en la remuneración promedio ponderada del sector, calculada en 18.900 dólares anuales, 4,9% por encima del salario medio de la economía. Asimismo, cuando se toman en cuenta únicamente la industria del software, la remuneración media es 38% superior al promedio.

Por otro lado, el mercado de trabajo de los servicios basados en el conocimiento cuenta con otro atractivo fundamental para el país: el nivel de informalidad es, en promedio, inferior al total de la economía. Software e investigación y desarrollo, específicamente, sobresalen sobre el resto de las industrias, ya que tienen 9 de cada 10 empleados registrados. Además, software, servicios de informática y servicios audiovisuales son los rubros más dinámicos en la creación de nuevos puestos de trabajo. En total, según datos del primer semestre del año, en el país hay 1,4 millones de trabajadores que se dedican a los servicios basados en el conocimiento, incluyendo los empresarios, freelancers y asalariados no registrados.

"En época de crisis, el empleo en la industria de servicios con alto valor agregado cae mucho menos que el empleo en producción de bienes. A su vez, el trabajo en este rubro tiene menor informalidad, mayor calificación y mejores remuneraciones que otras actividades", hace hincapié Gayá.

Expandir las exportaciones

La evolución del comercio de software en la Argentina pegó un salto en los primeros años de 2000 y a partir de 2003 comenzó a tener un superávit que cada año fue creciendo aún más -con la excepción de 2013 y 2014, cuando la industria se vio afectada por el cepo cambiario-. Este año, mientras el resto de los sectores exportadores del país están estancados con respecto a 2016, los servicios de software contabilizaron, solamente en el primer semestre, ventas al exterior por US$ 831 millones -un aumento del 36,4% interanual-, e importaciones equivalentes a US$ 327 millones -un crecimiento del 2,9%-, según datos del Indec.

La ventaja principal de la industria es que no tiene limitaciones de aduanas y, por ejemplo, un lanzamiento nuevo de Preguntados se puede descargar al mismo tiempo tanto en la Argentina como en el exterior; al fin y al cabo, la exportación de software tiene menos obstáculos de infraestructura que la venta internacional de aceite, por ejemplo.

Sin embargo, al igual que el resto de la economía, el alto costo que tiene el país es la principal dificultad del sector. Para atacar esa debilidad, la venta de servicios de alto valor agregado se basa en la calidad y no necesariamente en el precio. "En los segmentos de alta calificación, el país se diferencia por la calidad. En cambio, la Argentina casi no exporta servicios que tienen bajo valor agregado, como los servicios de call center. Nuestro objetivo, como gobierno, es que se apunte a imitar el modelo de Israel, que prácticamente no exporta productos baratos", explica Gayá.

La geografía y las raíces culturales son otras dos ventajas que la región tiene que aprovechar, ya que, en comparación con los países asiáticos, la Argentina tiene un huso horario más amigable y menores diferencias culturales e idiomáticas.

En la columna de lo que aún queda por mejorar -además de incentivar a que haya más personas que elijan formarse en matemática y programación- está la necesidad de aumentar la inversión en proyectos de digitalización y transformación de la economía, y en mejorar la conectividad de Internet. También se necesita que las empresas inviertan más capital en la capacitación de sus empleados.

Asimismo, al igual que en todas la industrias, el sector necesita crecer en acuerdos internacionales para que deje de haber doble imposición. Y si bien el Gobierno le otorga una importancia superlativa al rubro de servicios, muchos emprendedores temen que se quite la ley de promoción de software, que otorga beneficios impositivos a empresas de la industria.

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