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George Weah, de leyenda del fútbol a las puertas de ser presidente de Liberia

El único jugador africano en ganar un Balón de Oro aventaja a su rival; sería el primer ex futbolista en llegar al poder

Jueves 28 de diciembre de 2017
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Weah, ayer, a la espera de los resultados, en Monrovia
Weah, ayer, a la espera de los resultados, en Monrovia. Foto: Reuters / Therry Gouegon

MONROVIA.- George Weah pasó de vivir en una villa miseria de Monrovia, la capital de Liberia, a jugar en los mejores estadios de Europa cuando se convirtió en una estrella de fútbol en los 90. Pero el ex futbolista nunca quiso dormirse en los laureles y ahora está a un paso de lograr el objetivo por el que lucha desde hace más una década: convertirse en el presidente de su país.

Según resultados no oficiales, Weah aventaja a su rival, el vicepresidente saliente, Joseph Bokai, en el ballottage de anteayer. En caso de imponerse, se convertiría en el primer ex futbolista en llegar a la presidencia. La Comisión Nacional Electoral (CNE) afirmó que mañana se conocerá al ganador.

Los liberianos acudieron a las urnas para decidir al sucesor de la presidenta Ellen Johnson Sirleaf, en unas elecciones que pueden marcar el primer cambio pacífico de poder en 73 años en el país africano. La segunda vuelta se celebró con siete semanas de retraso, después de que la CNE aplazó la votación tras recibir denuncias de irregularidades.

"Tengo al pueblo conmigo, un gran partido y una coalición poderosa. Me preparé para dirigir este país y la victoria será nuestra", dijo Weah antes de las elecciones. Único africano en ganar el Balón de Oro como mejor futbolista, en 1995, Weah estuvo fuera de su país durante la guerra civil, que causó 250.000 muertos entre 1989 y 2003.

Después de haberse presentado sin éxito en las presidenciales de 2005, en 2011 fue aspirante a la vicepresidencia junto a Winston Tubman y desde 2014 es senador. Weah dijo haber ganado "experiencia" y muchos afirman que ahora es su turno en la política liberiana.

En campaña, Weah (51 años) puso la educación, la creación de empleo y las obras de infraestructura en el centro de su programa, un proyecto que lo llevó a ganar la primera vuelta con 38,4% de los votos, seguido por Boakai (28,8%). Gran parte del electorado joven apoya a Weah, que en su país tiene un estatus de ídolo y es conocido como "Mister George".

Weah es miembro de la etnia Kru, una de las más importantes del país, concentrada en el sudeste de Liberia. Fue criado por su abuela en uno de los peores suburbios de Monrovia y luego de jugar al fútbol en varios clubes de su país llegó al Tonnerre Yaoundé, de Camerún. Allí fue donde el técnico francés Arsene Wenger lo vio y recomendó al Mónaco que lo contratara. El goleador triunfó en el club del principado, en PSG, el Milan, el Chelsea, el Manchester City y el Olympique de Marsella. Se retiró en 2003, tras dos temporadas en el Al-Jazeera, de Emiratos Árabes Unidos.

"Los ciudadanos de a pie se identifican con Weah porque piensan que es alguien cercano a su vida cotidiana", explicó Ibrahim al-Bakri Nyei, un analista liberiano de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos, en Londres (SOAS).

Sus críticos señalan que dejó sus estudios para ser futbolista, aunque después los retomó. Algunos de sus detractores, como Benoni Urey, uno de los candidatos que fue descalificado en la primera vuelta y que apoyó a Boakai, consideran que Weah es manipulado por Sirleaf para que ella siga controlando la agenda cuando deje el poder, después de 12 años. También consideran que el ex futbolista tiene un programa poco preciso y le reprochan su ausentismo en el Senado.

Weah tuvo que defender su elección de llevar como vicepresidenta a Jewel Howard-Taylor, ex mujer del antiguo mandatario y "señor de la guerra" Charles Taylor. Sin embargo, Howard-Taylor también es una senadora respetada por sus propios méritos, que le aporta muchos votos en el condado de Bong, un distrito clave para las elecciones.

Weah está casado con Clar, y su hijo Timothy firmó un contrato profesional con el PSG en julio.

De resultar ganador, Weah heredará una frágil Liberia, marcada aún por las cicatrices de la guerra civil, que dejó más de 40.000 ex chicos soldados, hoy adultos, y por la epidemia de ébola que asoló África occidental entre 2013 y 2015.

El pequeño país del oeste africano, con 4,6 millones de habitantes, tuvo una historia esculpida a base de traumas desde que nació, de la mano de Estados Unidos, que envió allí esclavos estadounidenses liberados a principios del siglo XIX. En 1980, un grupo de militares dio un golpe de Estado y se instaló en el poder. Desde entonces hubo dos guerras civiles. De los últimos tres presidentes, uno fue asesinado en público y dos renunciaron cuando todavía estaban en el cargo; Charles Taylor está encarcelado por crímenes de guerra. Ahora, el nuevo presidente puede cambiar el curso de esa historia.

Guerra y ébola, azotes del país

Cicatrices de la guerra

Las guerras civiles (1989-1996 y 1999- 2003) desgarraron una nación que siempre figura en la lista de la ONU como una de las más pobres del continente

El impacto del ébola

La epidemia del mortal virus, que en 2014 mató a casi 5000 personas, también afectó la economía. En 2016 el PBI decreció 1,6%

Agencias AFP y diario El País

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