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Nueva York se encamina a cerrar su año más seguro desde los 50

Hasta la Nochebuena, la ciudad registró 284 homicidios, y la población penitenciaria mensual ha caído a 9000 desde un pico superior a 21.000 a principios de los 90

Jueves 28 de diciembre de 2017 • 13:45
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LA NACION
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NUeva York se encamina a cerrar su año más seguro desde los 50
NUeva York se encamina a cerrar su año más seguro desde los 50. Foto: Reuters / Elizabeth Shafiroff

NUEVA YORK.- Nunca, al menos desde que hay registros fiables sobre los delitos, Nueva York fue tan segura como lo ha sido este año. Hubo, hasta la Nochebuena, sólo 284 homicidios, el crimen continuó retrocediendo, y la población carcelaria mensual de la ciudad cayó por debajo de 9000, algo inédito en los últimos treinta años.

Todo eso, con un aliciente: la mejora ha perdurado luego del giro que imprimió el alcalde, Bill de Blasio, quien tras llegar al poder con la promesa de reformar la policía relajó algunas de las políticas de "mano dura" que le dieron fama global a la policía de la ciudad.

"Hoy, la ciudad de Nueva York tiene la tasa de encarcelamiento más baja de todas las grandes ciudades de Estados Unidos. Y las tasas de delitos continúan disminuyendo, lo que demuestra que una gran ciudad puede tener pequeñas cárceles y comunidades seguras", celebró De Blasio.

Envalentonado por la continua mejora de la seguridad, el alcalde anunció este año una meta impensada tiempo atrás: cerrar la cárcel de la isla Rikers, el principal complejo penitenciario de la ciudad. El objetivo de De Blasio es reemplazarla con un sistema de prisiones más chicas repartidas en los barrios, más pequeño, seguro y justo, en la visión oficial.

Las cifras que ha dejado el año más seguro en los registros marcan un enorme contraste con la Nueva York de los 90, atormentada por asesinatos -había un promedio de seis por día-, robos, una epidemia de "crack" y con sus trenes subterráneos decorados de punta a punta con grafitis. Un dato brinda una idea del giro: la población penitenciaria mensual actual marca es casi un 60 por ciento inferior a la del pico en 1991, cuando superaba las 21.000 personas.

La cárcel, ahora, está reservada para los delitos graves. Las detenciones por crímenes de bajo nivel han continuado cayendo: los arrestos por "delitos menores" han bajado un 29 por ciento en los últimos cuatro años, según cifras oficiales.

"Es seguro decir en este momento que Nueva York no ha sido así desde la década de 1950", ha dicho el jefe de la policía, James O'Neill.

Un fenómeno nacional

El declive en el crimen no es patrimonio exclusivo de la Gran Manzana. Las 30 ciudades más grandes de Estados Unidos habrán visto un declive en los delitos al cierre de este año, según un análisis del Centro Brennan sobre Justicia, de la Universidad de Nueva York. El informe pronosticó que la tasa de delitos caerá un 2,7 por ciento en 2017, que quedará en los registros como uno de los años con la menor cantidad de delitos. A las caídas de los asesinatos en Nueva York se agregan bajas en Detroit y Chicago. Con todo, algunas ciudades, como Baltimore y Charlotte, tuvieron más asesinatos.

El año si dejó un dato negativo: un aumento, en los últimos meses, en las denuncias de violaciones, y una suba interanual de los delitos sexuales leves del 9,3 por ciento hasta el 24 de diciembre. La policía cree que el advenimiento del movimiento #MeToo pudo haber influido en un aumento de las denuncias.

La continua mejora representa un triunfo político para De Blasio, quien modificó algunas de las prácticas de "mano dura" que había adoptado la policía durante los 90 bajo el liderazgo de Rudy Giuliani, primero, y Michael Bloomberg, después.

La policía había sido señalada por organizaciones civiles, como la Unión America de Libertades Civiles (ACLU, según sus siglas en inglés), por abusos y discriminación a afroamericanos y latinos. Una de las prácticas más criticadas era la estrategia de "detención y cacheo": los agentes detenían transeúntes al azar para revisarlos. Los jóvenes latinos y afroamericanos eran detenidos en una proporción mucho más alta que los blancos. Hubo también casos famosos de brutalidad policial que mancharon a la fuerza, como el de Eric Gardner, quién murió luego de ser asfixiado por varios agentes mientras lo arrestaban.

Aunque muchos atribuyen la caída en el crimen a las políticas de "mano dura", funcionarios, estudios y expertos en criminología coinciden en que el pilar de la mejora en la seguridad fue el uso de datos y el desarrollo de mapas con "puntos calientes" centrado en el sistema de seguimiento de delitos conocido como CompStat. La Policía de Nueva York tiene además a su disposición miles de cámaras de vigilancia, de la ciudad y privadas. En los últimos años la policía ha comenzado a utilizar otras técnicas nuevas, como, por ejemplo, pruebas de ADN para encontrar sospechosos de armas.

Con todo, la ciudad aún puede ser víctima de actos terroristas, como el perpetrado por Sayfullo Saipov, que le costó la vida a ocho personas, entre ellos cinco argentinos de Rosario.

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