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Cinco festejos célebres por el mundo para recibir Año Nuevo

Un concierto en Viena, Réveillon en Río de Janeiro y un crucero por Praga, entre otras tradiciones para darle la bienvenida al año
Pierre Dumas
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31 de diciembre de 2017  

1 Viena. El concierto del Musikverein

Desde 1939, el Goldener Saal (el salón dorado) del Musikverein de la capital austríaca es el escenario de lo que se ha impuesto como la mayor tradición musical de las fiestas de fin de año en todo el mundo. Para los músicos, esa sala de conciertos es una de las más prestigiosas y con mejor acústica del mundo. Entre el 30 de diciembre y el 1° de enero la Orquesta Filarmónica de Viena se presenta tres veces, pero es el último concierto -el del primer día del año- el emitido por televisión y seguido por decenas de millones de personas en todo el mundo. Cada año la cita se convierte en un verdadero festival Strauss, aunque se programen obras de compositores que no forman parte de aquella dinastía, de Mozart a Von Weber y de Lehár a Brahms. Con el tiempo el concierto se transformó en un show con varias tradiciones fijas: el público hace volver a la orquesta con tres bises y el último es para interpretar la Marcha de Radetzky.

2 Río de Janeiro. Réveillon en la playa

Crédito: Shutterstock

Es una tradición muy brasileña, con nombre francés (el réveillon es el nombre de la cena de medianoche de Navidad o de Año Nuevo). En la ciudad carioca, se trata de un festejo cuyo epicentro es la playa de Copacabana. Es la segunda fiesta más importante del calendario anual de Río luego del Carnaval. Participan varios millones de cariocas y turistas, todos vestidos de blanco. Se reúnen sobre la playa para realizar varias ofrendas y asistir a los fuegos artificiales sobre la incomparable Bahía de Guanabara. Muchos se quedan luego el resto de la noche, para bailar sobre la arena al son del samba y esperar hasta el alba el primer amanecer del año.

3 Praga. Un crucero para cambiar de año

Crédito: Shutterstock

Navegar por el Vitava (así llaman los checos al Moldava) y descubrir el centro histórico de la capital checa, sus palacios, iglesias y puentes tiene un encanto especial durante la última noche del año. Se puede disfrutar de los fuegos artificiales y los monumentos desde una perspectiva muy distinta, además de comer y bailar a bordo de los barcos. Para lograrlo hay que organizarse, ya que la flota de embarcaciones turísticas que proponen este tipo de salida suele agotar su capacidad varios meses antes de la época de las Fiestas. A bordo, la diversión se prolonga hasta las dos de la mañana, en los salones y sobre la cubierta para sacar fotos de la ciudad -sobre todo el mítico Puente de Carlos- y ver el show de pirotecnia. La capital checa recibe también el Año Nuevo con propuestas en tierra firme. Las más llamativas son el show medieval de la Taberna del Rey de Brabant y la Noche con Mozart del Grand Hotel Bohemia. El festejo transcurre en su sala Boccaccio, un lugar que marcó el pulso de la bohemia de Praga tanto bajo la época imperial como durante la era comunista.

4 Roma. Capodanno in piazza

Crédito: Shutterstock

En la Caput Mundi, los festejos de fin de año tienen una relevancia siempre especial. El cambio de año se celebra a lo grande en las casas y los espacios públicos. Los romanos preparan cenoni, grandes cenas donde no pueden faltar el cotechino (una salchicha) y el zampone (pata de cerdo) con lentejas (la tradición asegura que traen prosperidad para el año venidero, al igual que las pasas de uvas al momento del postre). Luego acuden a las plazas del centro histórico. Capodanno in Piazza es una manera habitual de vivir el festejo para disfrutar de los fuegos artificiales, particularmente en torno al Coliseo y sobre los Foros Imperiales. Este año no se realizará el tradicional concierto de Año Nuevo pero habrá artistas y músicos en las calles, y se presentará la compañía catalana La Fura dels Baus en el Circo Massimo. Allí mismo romanos y turistas esperarán 2018 y el tradicional conteo -dieci, nove, otto...- con música y DJ. Mañana, los madrugadores irán al puente Cavour para ver cómo un puñado de valientes se tiran a las gélidas aguas del Tíber.

5 Reykjavik. La larga noche se ilumina

La capital de Islandia está sumergida en la oscuridad al momento de las fiestas de fin de año. Por esto los festejos empiezan desde principios de diciembre y se celebran con mucha iluminación artificial, en las casas, las calles y los comercios. En diciembre y enero, los días se resumen a un par de horas de una luz gris y tenue al mediodía. Al momento de las celebraciones, las costumbres modernas se funden con las viejas tradiciones nórdicas y el huldufólk (el pueblo escondido) es parte de los festejos. Durante el período navideño las casas son visitadas por los Jólaveinar, trece elfos pícaros que se instalan hasta el 6 de enero y dejan golosinas o hacen travesuras en las habitaciones de los niños. El 31 de diciembre -octavo día del periodo de Yule- es el más mágico del año. En las granjas los campesinos contaban a sus hijos que durante la noche los animales podían hablar; mientras los pescadores pensaban que las focas tomaban forma humana. En la actualidad, la tradición más importante es tirar cohetes y fuegos artificiales. La noche del 31 es el único momento del año que lo permite. Cada familia ilumina así el cielo por encima de su casa; un cielo muy oscuro y sólo alumbrado de vez en cuando por auroras boreales.

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