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Farías y Esteche, dos boxeadores que pelean lejos de una meta: la grandeza

Ambas forman parte de la reducida nómina de pugilistas de primer nivel de nuestro país, aunque no llegan a dar el salto de calidad y se conforman con poco. Se enfrentaron en Concordia y ganó La Pantera

Sábado 30 de diciembre de 2017
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Las bonaerenses Érica Pantera Farías (63,500 kg) y Ana Monita Esteche (63,700 kg), forman parte del listado de campeonas mundiales de primer nivel del profesionalismo femenino argentino. Entre ambas, poseen tres de los cuatro cinturones ecuménicos que reparte la división welter jr. en sus entes oficiales. El enfrentamiento que sostuvieron anteanoche en el Gimnasio Municipal de Concordia concitó un duelo esperado, sin títulos en juego.

Farías, de 33 años, campeona del Consejo Mundial de Boxeo, con 21 éxitos (10 KO) y 2 reveses, ganó inobjetablemente por puntos al cabo de diez rounds. Fue mejor y supo soportar el estilo, físico y agresivo, pero poco claro de su oponente. Esteche, de 27 años, pelea con "rabia y hambre" cada vez que sube al ring, pero cuando no consigue el resultado su imagen decae y se desluce como en esta ocasión. Ostenta la corona de la Asociación Mundial (AMB) y Federación Internacional (FIB) y un récord de 13 victorias (2 KO), 5 derrotas y 3 empates.

Ambas poseen reconocimiento popular y antecedentes internacionales. Permanecen desde hace mucho tiempo en lo más alto del ranking. Sin embargo, ni una ni otra puede -aún- acceder a un peldaño soñado, que se les hace cada vez más inalcanzable: la grandeza.

Foto: Archivo

Se enfrentaron con hidalguía en el marco promocional de los carnavales entrerrianos, por respetables bolsas en pesos argentinos, en una jornada soporífera ante escasos 500 espectadores. Sus sueños de cierre de temporada estaban enfocados hacia escenarios europeos, representando al país ante una potencia extranjera; pero sus contornos y las escasas apetencias creativas de sus equipos, las sumergieron en una velada asfixiante que les sirvió para poco. Pueden aspirar a mucho más.

Después de perder frente a la noruega Cecilia Braeackus, en junio último, por el mundial welter, Farías diversificó sus facetas fuera del ring; incursionó fuertemente en las redes sociales, abriendo encuestas sobre el gusto del público acerca del color de sus cabellos o promocionando las ofertas de su flamante local de barbería y belleza. Omitió potenciar sus 19 cotejos mundialistas realizados hasta hoy y lanzar un desafío feroz a las mejores del mundo. ¿Hacia qué objetivo pugilístico está enfocada su mente en 2018? Al menos por ahora, es difícil predecirlo.

Esteche emerge de la dura y digna pobreza de los barrios bravos de San Martín. La vida la curtió tan agriamente que le resbalan sin dolor los golpes que recibe en el cuadrilátero.

Se hizo amiga de las ausencias y del silencio y debe salir de allí, y mostrarse tan segura y firme como cuando expone el campeonato, para seducir al gran público y a los promotores. Sus recientes batallas con Celeste Peralta la elevaron en su sitial.

Hicieron una buena pelea y Farías ganó porque se sintió más convencida, más campeona que ninguna otra. Merecen algo más que una pelea en la fecha del pan dulce. Son campeones de exportación y es una pena que ellas no se den cuenta.

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