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Vacaciones unplugged: cómo proteger nuestro descanso de las interrupciones

Crédito: pixabay
Andrea Churba
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2 de enero de 2018  • 00:26

Llega el verano, y con él la cuenta regresiva de los días que faltan para las tan esperadas vacaciones. Para quienes tienen proyectos a cargo, la ilusión del disfrute suele estar opacada por una ansiedad insidiosa. ¿Cómo van a funcionar las cosas cuando no esté? ¿Me podré desenchufar, o tendré que estar pendiente del teléfono y el correo? Algunos elijen no irse, o acortan el período de descanso, porque creen que el precio a pagar es demasiado caro. Otros se van, pero siguen conectados, tratando de manejar el devenir del trabajo a control remoto. En un entorno en que la tecnología nos induce a estar disponibles 24/7, la frontera entre el descanso y el trabajo está cada vez más nublada. Si bien no tenemos estadísticas para nuestro país, estudios recientes en Norteamérica y Europa indican que casi el 40% de los profesionales no logran desenchufarse durante las vacaciones.

La incertidumbre también nos golpea cuando nos quedamos al cuidado de las tareas y responsabilidades de otros. Nos preguntamos si seremos capaces de manejar los proyectos en curso sin la presencia de su líder habitual, si vamos a estar a la altura de las expectativas.

Para desactivar la ansiedad es necesario cambiar la perspectiva y pensar las vacaciones no como una amenaza, sino como una gran oportunidad de aprendizaje y desarrollo para todos.

Como líderes, podemos usar este intervalo relativamente protegido por la fecha de nuestro regreso para calibrar la autogestión de nuestro equipo y poner a prueba su capacidad de vuelo. Al mismo tiempo, también es una prueba de nuestra propia competencia para delegar, organizar y desarrollar a las personas que nos rodean. Idealmente, la preparación de quienes nos puedan reemplazar es una tarea permanente. Pero aun cuando contemos con personas que hayan tenido oportunidades de foguearse y moverse con autonomía, es importante que ANTES de irnos separemos espacios de encuentro con ellas para compartir información, refinar habilidades, construir confianza y definir los posibles cursos de acción. Las personas que se quedan a cargo se van a estar probando en un rol que excede su zona de confort. Por eso tenemos que asegurarnos de que conozcan el sentido y la relevancia de las tareas, así como los parámetros y límites entre los que pueden actuar: qué decisiones pueden tomar, a quién deben referirse en caso de dudas y cuándo sí o sí nos tienen que contactar.

A la vuelta de las vacaciones, y para que este sistema de respaldo se consolide, es fundamental que sigamos trabajando sobre la autonomía lograda durante nuestra ausencia. Un equipo de personas empoderadas que puedan hacer el trabajo tan bien o mejor que nosotros mismos nos permitirá no sólo irnos tranquilos este verano, sino dejar de ser imprescindibles y abrir así más posibilidades de avance en nuestras carreras.

Si, en cambio, pertenecemos al grupo de los que se quedan, y nos toca tomar la posta, aprovechemos al máximo este período para ensayar nuevas habilidades y adquirir experiencias concretas que potencien nuestra propia evolución. Es una gran oportunidad para probarnos, descubrirnos y ser descubiertos. La clave para manejarnos con eficiencia es tener claro lo que se espera de nosotros. En caso de que la persona a quien vayamos a reemplazar no nos comunique esos criterios, es nuestra responsabilidad pedírselos ANTES de que se vaya, con tiempo suficiente para evaluar distintas situaciones posibles y despejar nuestras dudas.

3 recomendaciones clave

Son indispensables para protegernos de las interrupciones y hacer más probable que el intervalo sea tranquilo, nutriente y efectivo para todos:

1.Planificar y preveer

  • ¿Qué proyectos están en curso?
  • ¿En qué situación se encuentran?
  • ¿Qué asuntos quedan pendientes?
  • ¿Cuáles son las prioridades?
  • ¿Qué imprevistos y emergencias pueden aparecer?

2.Pensar en Quién y en Qué va a necesitar de mí

  • ¿Quién está hoy preparado para ensayar mi reemplazo como líder del equipo/del proyecto?
  • ¿Puede hacerlo solo?
  • ¿Qué necesita de mí?
  • ¿En quién más puedo delegar algunas tareas para evitar que esta persona esté sobrecargada?

3.Crear un sistema eficiente de respaldo

  • ¿Cómo me aseguro, en lo que dependa de mí, de que las cosas se hagan como quiero que se hagan?
  • ¿Cómo puedo reforzar la autonomía y la responsabilidad personal de quienes se van a quedar a cargo?
  • ¿Cómo proteger mi descanso de las interrupciones?

La confianza en el desempeño del equipo propicia que las vacaciones realmente sean un período de desenchufe, relax y disfrute.

¡Felices vacaciones!

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