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Rubén Roberts: ícono del teatro musical y creador incansable

Pablo Gorlero
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3 de enero de 2018  

Sus amigos (que eran muchísimos) le decían "ícono", "divo", "figura"... Códigos, complicidades que se establecen cuando el vínculo también forma parte del mismo ámbito. Es que Rubén Roberts -actor, cantante, director, dramaturgo, músico- formó parte del universo de la comedia musical vernácula desde fines de los años 80. Cuando todavía muchos estábamos brindando por la llegada del nuevo año, los mensajes de WhatsApp del ámbito teatral comenzaron a estallar con una noticia tristísima: poco antes de finalizar 2017, a los 50 años, Rubén Roberts moría de un infarto cuando se disponía a salir a celebrar a casa de afectos. Hacía algún tiempo que se recuperaba muy bien de un leve ACV.

Fuente: LA NACION

Llegó a Buenos Aires desde Comodoro Rivadavia en 1985. Comenzó sus primeros pasos artísticos en el mundo de la publicidad realizando locuciones, doblajes y jingles. Sus primeros pasos en el musical fueron de la mano de Pepe Cibrián Campoy, quien lo dirigió por primera vez en el programa televisivo Sábados de la bondad. Luego, participó del popular programa de Telefé Ritmo de la noche, integrando la agrupación musical Los Tinellis, bajo la dirección de Eddie Sierra, que luego pasaría a denominarse Los Six Zag. En 1994, grabó un disco solista con producción de Francis Smith.

Pero donde tuvo un ininterrumpido recorrido fue en el teatro musical. Por eso sus amigos, sus discípulos, sus fans le decían "ícono". Fue un impecable tenor, de voz diáfana y potente a la vez. Como actor, participó en musicales como Drácula; Los indios estaban cabreros; Los miserables (donde interpretó a Enjolras); Jesús de Nazareth; Fiebre; ¡Mueva la patria!; El hombre de La Mancha; Caravan; Sweeney Todd; La tiendita del horror; Pimpinela, la familia; El jorobado de París II, y Objetos maravillosos, entre muchos otros, bajo las directivas de reconocidos realizadores como Pepe Cibrián Campoy, Hugo Midón, Ricky Pashkus y Valeria Ambrosio.

"Él quería transformar todo en un hecho teatral. De cualquier cosa quería hacer algo. Siempre imaginaba y soñaba, pero en el lenguaje del musical. De una anécdota o un chiste le surgía un espectáculo. Rubén fue un tipo con mucho humor, muy gracioso. Hacía, hacía y hacía, sin parar", contó consternado Omar Calicchio, uno de sus grandes amigos.

Entre esos espectáculos de humor que Roberts creó podrían mencionarse Desconcierto de musicales, Desconcierto en Hollywood o Encerrados en un club, piezas de su autoría y bajo su dirección.

En los últimos años, su trabajo estuvo dirigido a la creación y dirección de obras teatrales orientadas al público infantil. Cuentan sus amigos que le faltaban dos páginas para terminar su nueva obra. Su gran éxito fue Canciones de la granja, a la que se suman Heidi, el musical, Los padrinos mágicos; Gaturro, La granja de Zenón y el huevo de oro, El fantasmita de la ópera; Zoo-ilógico, El ratón Pérez superpoderoso, 20.000 leguas de viaje submarino, El maravilloso mundo de Pinocho y El reino de María Elena Walsh, sólo por citar algunos de los tantos espectáculos que gestó.

En televisión, condujo el programa Jardín azul, junto a Ivanna Rossi, y fue guionista del ciclo Playroom (Canal 9), además de componer las canciones y crear el espectáculo teatral de este.

Durante mucho tiempo fue docente y se destacó por ser muy generoso con sus colegas. Era habitual que Rubén Roberts brindara oportunidades a los más jóvenes o a aquellos que todavía no estaban inmersos en el medio artístico. Él supo mucho de eso cuando llegó a la capital. Basta echar un vistazo a sus cuentas en las diferentes redes sociales para leer los miles de comentarios de gratitud y cariño. Los restos de Rubén Roberts serán trasladados hoy, a las 11, al Panteón de Actores del cementerio de Chacarita.

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