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¿Quién quiere ser como el resto?

Domingo 07 de enero de 2018
LA NACION
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"Me considero anormal pero. ¿quién quiere ser como el resto?". En la pregunta retórica, un dilema de época. A Nola Darling, artista veinteañera que vive en el Brooklyn de hoy, no le gusta que le digan friki, lo que le dicen siempre, porque no cree "en las etiquetas de una sola palabra". ¿Una declaración de principios para los tiempos en que tagueamos de manera compulsiva? Me gusta (¡mucho!) la serie She's Gotta Have It, una adaptación de Spike Lee de su propia película de 1986: si "ella tiene que tenerlo", según la traducción del título, Nola no se impone límites. Esta fábula de una mujer con tres amantes que representan tres arquetipos masculinos (el considerado, el excéntrico, el narcisista) en realidad es un fenomenal retrato contemporáneo que podrá hacer por Brooklyn lo que Sex and the City hizo por Manhattan: dotar de una nueva mitología a la ciudad con mayor índice de modernidad por metro cuadrado.

Alquileres inalcanzables, aburguesamiento de los barrios viejos, acosos callejeros, cafeterías de ultimísima moda: los temas de la serie, que se puede ver completa en Netflix, son los que pintan la vida en las grandes ciudades en la segunda década de este siglo. "No cederé ante el imperialismo hipster", se indigna Clorinda, una amiga de Nola, ante lo que considera inaceptable: que le sirvan el trago con un vodka distinto al que pidió. Fruto del cruce de varias culturas urbanas, el hipster es un neobohemio cuyos intereses están organizados alrededor del consumo. "O peor: los hipsters son una subcultura fruto del neoliberalismo, esa infame tendencia de nuestra época que defiende la privatización de los bienes públicos y la redistribución de la riqueza hacia las clases altas", escribió el periodista neoyorquino Mark Greif en su famoso ensayo ¿Qué fue "lo hipster"? Sea en Brooklyn o en Palermo, los problemas se parecen. En la serie, a los padres de Nola les ofrecen una millonada para comprar su casa ahí donde quieren construir un edificio con amenities. Pero ellos no venden. Si es cierto que "hipster es una forma de denominar al consumidor a la última", según Greif, los hipsters de Spike Lee están mandatados por la novedad: la novísima cervecería artesanal o la red social en la que es imposible no figurar. Según el crítico cultural Christian Lorentzen, "lo que empezó como un estilo de vida orgánico, fresco y posmoderno es ahora una copia a carbón de una copia a carbón, respaldada por Urban Outfitters y vendida como si fuera comida basura".

"¿Quién quiere ser como el resto?", vuelve a preguntarse Nola y con cierta vocación por el exotismo y la rareza, entre una multitud de personas con el mismo corte de pelo, la misma remera vintage y el mismo anteojo de marco grueso, ella encuentra la diversidad en la multiplicidad de amantes. "¿Lo hago tan bien como los otros?", le pregunta Marc (el excéntrico). Corte. "Vos sos el número uno", responde ella. a otro de sus hombres. Cinéfila clásica en una época en que las grandes películas se miran en la pantalla chica del teléfono, Nola dice que aplica la técnica Rashomon para la vida: aunque hoy todos parezcan iguales, ella los ve con una óptica distinta.

LISTAMANíA

LAS CINCO MEJORES PELÍCULAS DE SPIKE LEE

Haz lo correcto, 1989

Según el puntaje del público en IMDB, la fábula de un día de calor y furia en las calles de Brooklyn es la cinta más lograda del director estadounidense nacido en 1957.

Malcolm X, 1992

La película por la que Denzel Washington no ganó el Oscar (se ironiza sobre esto en She's Gotta Have It), un tributo al mítico defensor de los derechos afroamericanos.

Mo' Better Blues, 1990

Protagonizada por él mismo, Spike Lee filma vida y obra del trompetista de jazz Bleek Gilliam y las cuestionables decisiones que toma en la música y la vida.

Fiebre de amory locura, 1991

La historia de un arquitecto afroamericano casado que se enamora de su secretaria italiana y las reacciones de la familia y los amigos.

Clockers, 1995

Con guión del gran escritor Richard Price, las luchas intestinas entre las bandas de traficantes de medio pelo en una Brooklyn previa al boom inmobiliario.

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