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Padel: un deporte que intenta resurgir tras sus gloriosos años noventas

Aunque siempre con argentinos en el tope del ranking mundial, añora ese 1992 de 3.000.000 de jugadores y furor en el país

Miércoles 03 de enero de 2018
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Lasaigues, Gattiker, Díaz y Belasteguín: pasado y presentes juntos para nutrir al pádel
Lasaigues, Gattiker, Díaz y Belasteguín: pasado y presentes juntos para nutrir al pádel. Foto: LA NACION / Victoria Gesualdi/AFV

Día, tarde y noche lo practicaban todos: chicos, medianos y grandes. Fiel reflejo de la época, no fueron pocas las personas que en los años ochentas y noventas lucían grandes remeras, vinchas, melenas y pantalones muy cortos para entrar a una cancha de pádel. Con un furor sin precedentes, la Argentina era la capital mundial de este deporte y para muchos Roberto Gattiker y Alejandro Lasaigues , los mejores exponentes, eran los modelos. Más de 20 años después, por estos días, el centro de atención es España, un sitio que recientemente vio consagrarse a otra pareja albiceleste legendaria: Fernando Belasteguín y Juan Martín Díaz .

Hace un par de fines de semana, Buenos Aires fue el lugar ideal para reunir a dos generaciones. Frente a frente, en una exhibición inédita en el Racket Club, se mostraron el mejor binomio de los noventas y el mejor de los 2000. Para equipararlos contra la desventaja de la edad, el compromiso contó con un detalle particular: Lasaigues, de 53 años, y Gattiker, de 50, jugaron con paletas de goma, en tanto que Belasteguín, de 38, y Díaz, de 42, lo hicieron con paletas de madera. "A veces, por lo rápido que va todo, no pensamos en cómo se dieron las cosas. Todos marcamos una época", comentó Belasteguín.

En la Argentina el pádel comenzó a resurgir, tras el retroceso que siguió a su época de esplendor, en cuyo pico alcanzó -dicen, sin estadísticas oficiales- 3.000.000 de jugadores en 1992. "Es una práctica muy sociable, divertida. En nuestros años fue un boom impresionante", explicó Gattiker. Los vaivenes en la situación económica, desencuentros entre dirigentes y el cierre de muchos complejos privados generaron una profunda baja en la actividad. "Se fue de las manos y empezó a caer. Dejó de ser un gran negocio. Tuvo mala publicidad: argumentaban que la gente se lesionaba, y no era así. Es un deporte como cualquier otro: uno se hace daño si no está preparado. Hoy en España lo juegan seis millones de personas y nadie habla de lesiones", agregó Roby.

Sobre las variantes que hubo en estos años en cuanto al juego, los protagonistas coincidieron en una cuestión: la velocidad. "Cambiaron las paletas, las pelotas y la forma de practicarlo. Hoy es un deporte más potente y agresivo pero menos táctico. El gran cambio fue el paso a las canchas de cristal. El papá de Alejandro Lasaigues fue un precursor. Eso ayudó en las transmisiones televisivas", detalló Díaz.

El tiempo y el espacio de brillo situaron en lugares diferentes a cada una de las parejas. Lasaigues y Gattiker conformaron la más reconocida del deporte en la Argentina, en tanto que Belasteguín y Díaz fueron, juntos, los números 1 del mundo por 13 años, y se lucen en España. Hoy, en compañía del brasileño Pablo Lima, Belasteguín, hombre de Pehuajó, encadena 16 años seguidos en la cima del ranking internacional.

Entre 1989 y 1994, en la Argentina un jugador de los consagrados podía llegar a obtener muy buenas ganancias por mes en concepto de premios por el circuito local, auspicios, clínicas y exhibiciones. En ninguno de los protagonistas se cruzaba la idea de radicarse en el exterior, porque tampoco allí existían las competencias formales.

"Si bien el deporte mejoró en muchos aspectos, hoy en España la parte económica es similar a lo que fue el boom argentino en cuanto a los premios. Y hablamos de más de 20 años después. Alejandro y yo ganábamos muy bien y vivíamos tranquilos", explicó Gattiker. "En los primeros cinco años de los noventas jugábamos el segundo deporte más practicado del país y obteníamos muy buena plata. Las primeras ocho parejas nacionales vivían del pádel. Hoy es imposible", añadió Lasaigues. Actualmente, tanto en España como en la Argentina los jugadores que no se ubican entre los mejores tienen otros empleos; ser profesor de pádel es uno de ellos. En tanto, ante la imposibilidad de vivir de la actividad aquí, Díaz y Belasteguín se trasladaron a España, un mercado repleto de patrocinadores y pujante por la importancia de su creciente circuito.

Los cuatro protagonistas coinciden en que algo se mantuvo y los diferencia de otros deportistas: los padelistas pueden sostenerse en la elite hasta una edad avanzada. "En el tenis Federer es una maravilla con 36 años, pero es muy grande. En el pádel ésa es una edad normal", acotó Gattiker.

Las dos parejas se midieron en la exhibición de Palermo una modalidad de súper tie-break a 21 puntos. Tras estar 20 iguales, Belasteguín-Díaz finalmente se impuso por 22-20. Todo lo recaudado fue en beneficio del Taller Protegido Panadería El Futuro, de Pehuajó, y la Escuela de Pádel Fernando Belasteguin, de Bolívar.

¿Cómo se describirían entre ellos los mejores exponentes de la historia? "Fernando y Juan Martín son dos jugadores excepcionales. Díaz es impredecible, zurdo, habilidoso. Bela es prolijo y fuerte mentalmente", opinó Lasaigues. "Son brillantes, dos fenómenos. Díaz fue el recambio y Fernando tomó la posta y sigue a tope", analizó Gattiker. Belasteguín, en tanto, apeló al baúl de los recuerdos para aludir a Lasaigues y Gattiker: "Yo los recortaba de las revistas y los llevaba al colegio. Son dos leyendas".

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