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La violencia narco vuelve a impactar a Rosario con 7 homicidios en 48 horas

Un hombre de 26 años y una mujer de 24 murieron y otras tres personas resultaron heridas al ser atacados mientras cenaban en la calle, en el barrio rosarino de La Tablada

Miércoles 03 de enero de 2018
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PARA LA NACION
El barrio La Tablada quedó nuevamente conmocionado por la actividad de sicarios del narcotráfico
El barrio La Tablada quedó nuevamente conmocionado por la actividad de sicarios del narcotráfico. Foto: LA NACION / Marcelo Manera

ROSARIO.- El Chevrolet Corsa color gris clavó los frenos poco después de las 22.30 y, en medio de la penumbra, un instante después comenzaron los disparos que tenían como destinatario a un ex convicto al que los sicarios buscaban por una vieja deuda de drogas.

Pero las balas mataron a dos jóvenes que cenaban en Grandoli y Seguí, en el barrio de La Tablada. Uno de ellos, Luis Hernán Tourn, de 26 años, era un jugador de fútbol que transitó por las ligas chilena y de Puerto Rico con escaso éxito y que ahora probaba suerte en Zavalla, una localidad ubicada a 38 kilómetros de Rosario.

En las últimas 48 horas se produjeron siete homicidios en distintas zonas de Rosario y de Villa Gobernador Gálvez, una espiral de violencia que sacudió el fin de año, luego de un 2017 en el que, a pesar de la repetición de casos de venganzas ligadas a tramas de narcomenudeo, hubo una leve baja en el número general de homicidios, que pasaron de 171 en 2016 a 160 el año pasado.

Los balazos en el barrio La Tablada también alcanzaron a Sofía Barreto, de 24 años, una amiga de la novia del futbolista. Otras tres personas resultaron heridas de gravedad. Una mujer de 64 años recibió un disparo en la espalda que le comprometió un pulmón, mientras que un hombre de 62 y su hijo de 22 se encuentran en estado crítico en el hospital Roque Sáenz Peña, al recibir balazos en una pierna y en la cabeza, respectivamente.

La escena violenta se completó con otro crimen en Villa Gobernador Gálvez, ciudad vecina a Rosario, donde un joven de 24 años murió de un disparo en el tórax en un complejo de Fonavi, adonde -según la pareja de la víctima- llegó un hombre que tras una breve discusión lo ultimó de un escopetazo en una casa ubicada en Guereño y Mármol.

Los vecinos de barrio La Tablada estaban consternados ayer a la mañana luego de que fueron asesinados dos jóvenes en medio de una cena familiar. "Fue un ajuste de cuentas y todos en el barrio sabemos que es por drogas", sentenció una mujer, que se negó a decir su nombre por temor a represalias.

Las víctimas no tenían nada que ver con esa trama atravesada por el narcomenudeo, en una zona que está en permanente disputa entre la banda Los Monos y otros clanes familiares, como los Funes y los Caminos. Los tres sicarios que irrumpieron poco después de las 22.30 en Grandoli y Seguí buscaban al cuñado de Tourn, un muchacho que gozaba de salidas transitorias de la cárcel de Piñero, donde estaba preso desde hacía tres años por robo calificado.

Los atacantes dispararon sin piedad contra la gente que estaba agrupada en una mesa en la vereda, donde festejaban el primer día del año. Según el relato de los vecinos, el presidiario logró huir del tiroteo, al escabullirse unos segundos después de que apareció el Chevrolet Corsa. Los disparos no dieron en el blanco buscado, pero mataron a Tourn y Barreto e hirieron a tres personas que compartían la cena.

"Fue un ajuste de cuentas. No me pidas nombres. El hijo del hombre que vive acá había salido con permiso de la cárcel de Piñero. Lo estaban buscando. Se sentó en la mesa. Pasaron en auto y tiraron. No les importó si había criaturas", relató una mujer que vive en la zona.

Tourn era jugador de fútbol y había probado suerte en las categorías de ascenso en Chile y luego en Puerto Rico. Durante el último año terminó jugando en lo que se denomina las ligas de campo, donde los sueldos son bastante jugosos y los futbolistas que participan, bastante rústicos. Además de jugar al fútbol, Tourn trabajaba en la distribuidora de galletitas Tyna.

Calles de sangre

La última saga de asesinatos en Rosario comenzó durante la madrugada del 1º de enero en la zona oeste, con un enfrentamiento en las calles Ituzaingó y Servando Bayo, donde dos familias se enfrentaron a tiros. El intenso tiroteo terminó con dos personas asesinadas y tres heridas de arma de fuego. Según voceros policiales, este hecho tendría que ver con viejas disputas territoriales por la venta de droga en ese sector de Rosario, donde la violencia recrudeció en diciembre último.

Fabrizio Moreira, de 28 años, y Jorge Mendoza, de 27, fueron llevados por sus familiares al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA) en vehículos particulares, pero fallecieron a causa de las heridas de bala cuando ingresaron en el centro asistencial.

En el norte de Rosario, en La Cerámica, se produjo otro crimen durante esa madrugada. Un joven de 22 años fue asesinado a balazos en Servellera y Grandoli. Según indicaron desde el Ministerio Público de la Acusación (MPA) de Rosario, Joel Tejera fue derivado en un auto particular al hospital Alberdi, donde murió por múltiples heridas de arma de fuego. Fue atacado por un grupo de personas cuando estaba en un Peugeot 207, que también presentaba tres orificios de bala.

La policía detuvo en Luzuriaga al 3900 a un adolescente de 15 años, apuntado por una vecina como presunto autor de los disparos mortales. Había más personas sospechadas, pero huyeron por un pasillo de viviendas de esa villa de emergencia. Otro homicidio se produjo antes de la medianoche. Un hombre de 46 años fue asesinado de un tiro en el abdomen tras mantener una supuesta discusión en la zona oeste de Rosario. Fue trasladado al HECA, pero murió a las pocas horas.

Y otro ataque a balazos se produjo durante la madrugada en la localidad de Alvear, vecina a Rosario, donde un hombre de 44 años fue acribillado en la puerta de su casa en El Aguaribay y El Timbó.

Un blanco que logró escaparse

Salidas transitorias

Los investigadores estiman que el objetivo del ataque narco fue un preso que goza de algunos días fuera del penal. Ese hombre, cuñado de una de las víctimas mortales, logró evadirse del atentado al escapar apenas vio llegar el automóvil de los sicarios.

Territorio en disputa

La zona en la que se concretó el ataque es un territorio de venta de drogas disputado por Los Monos y otros clanes familiares, como los Funes y los Caminos. Los vecinos aseguran que esta nueva agresión fue originada por una deuda de drogas.

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