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Trump sale al cruce del debate sobre su salud mental: "Soy un genio muy estable"

En una llamativa respuesta al libro que lo muestra como un líder fuera de control, dijo que uno de sus grandes atributos es ser "realmente inteligente"

Domingo 07 de enero de 2018
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LA NACION
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El presidente, ayer, luego de una cumbre republicana y un diálogo con periodistas en Camp David
El presidente, ayer, luego de una cumbre republicana y un diálogo con periodistas en Camp David. Foto: Reuters / Yuri Gripas

WASHINGTON.- En una inédita defensa de su capacidad para gobernar, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump , dijo en una ráfaga de mensajes en Twitter que sus dos grandes atributos en su vida fueron la "estabilidad mental" y ser "realmente inteligente", elogió su trayectoria y se calificó a sí mismo como un "genio muy estable".

La insólita ofensiva de Trump sobre su salud mental terminó por colocar en el centro de la escena un tema que, hasta esta semana, aparecía en el trasfondo de su presidencia. Trump ya había sido tildado de ser "incapaz" de gobernar por sus detractores en incontables ocasiones, desde cuando era candidato. Pero, en los últimos días, sus tuits y la publicación del libro Fuego y furia, que lo pinta como un presidente fuera de control, al que muchos consideran un "idiota", le dio vuelo a la discusión.

A eso se sumó la revelación, del sitio web Politico, de que una psiquiatra y profesora de la Universidad de Yale, Bandy X. Lee, se reunió con una docena de legisladores -casi todos demócratas- en el Capitolio, a fines de diciembre, para hablar sobre la cordura del presidente. Lee escribió unbest seller titulado El peligroso caso de Donald Trump, en el que más de dos docenas de psiquiatras y psicólogos ponen en duda la salud mental del mandatario.

"En realidad, a lo largo de mi vida, mis dos mayores activos han sido estabilidad mental y ser un tipo realmente inteligente", escribió Trump en Twitter, ayer a las 7.27 (hora local).

Luego de recordar que "Corrupta Hillary Clinton" cuestionó su capacidad durante la campaña y "cayó en llamas", el presidente dijo que fue un empresario "muy exitoso", una estrella de la televisión y que había logrado ganar las elecciones presidenciales en su primer intento.

"Creo que eso calificaría no solo como inteligente, sino como genio... ¡y un genio muy estable en eso!", cerró Trump.

Al rato, el hashtag #stableGenius (genio estable) apareció al tope de la lista de tendencias en Twitter.

Unas horas más tarde, Trump brindó una conferencia de prensa en Camp David, la residencia oficial ubicada en Maryland, donde el presidente se reunió con la cúpula republicana del Congreso y varios miembros de su gabinete. La primera pregunta que le hicieron los periodistas que viajaron con él fue por qué había despachado esos tuits.

Trump volvió a cubrirse de elogios, y descargó toda su bronca contra Michael Wolff, autor de Fuego y furia, a quien llamó un "fraude".

"Fui a la mejor universidad, tuve una situación donde fui un muy excelente estudiante, salí, hice miles y miles de millones de dólares, me convertí en uno de los mejores empresarios, fui a la televisión y durante diez años fui un tremendo éxito, como probablemente hayan escuchado, competí por la presidencia una vez, y gané. Y después escucho a este tipo, que no me conoce, no me conoce para nada, no me entrevistó en la Casa Blanca. Dice que me entrevistó por tres horas en la Casa Blanca. No existió. Está en su imaginación", fustigó el presidente.

Pero Trump y Wolff sí se conocen. Wolff entrevistó a Trump durante la campaña, y dijo que habló con Trump por un espacio de tres horas antes y después de que asumiera la presidencia. La vocera de Trump, Sarah Sanders, reconoció que tuvo acceso a la Casa Blanca, donde fue visto por varios periodistas. Sanders también dijo que Wolff y Trump hablaron una vez por teléfono, aunque agregó que nunca, desde que asumió la presidencia, Trump le concedió una entrevista.

Ayer, Trump especuló con que el acceso de Wolff fue gracias a "Descuidado Steve", el sobrenombre que le puso a su antiguo estratega, Steve Bannon, caído en desgracia.

"Lo considero un trabajo de ficción", cerró Trump sobre el libro, que anteayer se agotó en Washington, en su primer día de venta.

El presidente también insistió en desacreditar la investigación federal sobre el Rusiagate, el escándalo por la intromisión del Kremlin en la última elección presidencial, que intenta dilucidar si existió colusión entre el gobierno de Vladimir Putin y su campaña. Trump dijo que esa historia estaba "muerta". Además, le dio un guiño a la apertura diplomática que mostró el régimen de Kim Jong-un, y se mostró dispuesto a dialogar con el gobierno norcoreano.

La cumbre del oficialismo en Camp David comenzó anteanoche, cuando Trump, algunos de sus colaboradores y legisladores republicanos dejaron la política de lado para ver una película. La elección: The Greatest Showman.

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