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El Gran Premio Ramírez: Gandhi di Job conocía el camino hacia el gran triunfo

La victoria de Ghandi di Job en Maroñas
La victoria de Ghandi di Job en Maroñas Crédito: Gustavo Du Prat
En Maroñas, el hipódromo de Montevideo, el caballo brasileño repitió en el máximo clásico del turf uruguayo, que vivió otra multitudinaria fiesta de Reyes; el argentino Old Bunch finalizó último
Carlos Delfino
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6 de enero de 2018  • 23:59

MONTEVIDEO.- Un año después, el mismo final. El Gran Premio José Pedro Ramírez (G 1) calcó anoche el desenlace de la versión anterior, con Gandhi di Job como vencedor de la carrera más importante del turf uruguayo. Tardó doce meses en volver a ganar una carrera el caballo brasileño, pero fue como si supiera que los 2400 metros más célebres de Maroñas hacen olvidar cualquiera de las tres derrotas que sufrió en 2017.

Esta vez no fue adelante desde el comienzo, porque la teoría indicaba que había punteros de sobra. También, porque la idea era darle libertad a su jockey, Federico Piriz, para decidir sobre la marcha. Aplicó el sentido común el jinete, especulando al comienzo mientras el potrillo local Ben Hur no le dejaba hacer pie adelante al argentino Old Bunch.

En mitad de la carrera, Piriz se dejó llevar por la intuición. Aceleró, fue a la punta antes de llegar al último codo y en la recta lo dejó ir por el mismo camino exitoso que había recorrido un año atrás.

"Estuvo siete meses sin correr porque tuvo una lesión en un tendón y le dimos todo el tiempo necesario para recuperarse. El objetivo, si volvía a ser competitivo, era esta carrera", recordó Jorge Firpo, el entrenador de Gandhi di Job. La reprise fue en noviembre, en 1500 metros. A algunos pudo desorientarlos. La explicación la entregó el cuidador: "Necesitaba velocidad y a veces hay que trabajar en carrera pensando en el objetivo principal".

La contracara fue Old Bunch, que desaceleró en el opuesto y llegó último, en una entrega deslucida. "Andaba muy bien en Buenos Aires. Evidentemente lo mató el viaje, porque desde el comienzo venía forzado", señaló Pablo Falero, su jockey. Había perdido 12 kilos el zaino en el traslado, pero desde su entorno confiaban en que la actitud posterior y la recuperación pesarían más. La respuesta sólo se tiene en carrera y se sintió como un baldazo de agua fría. No era un típico día de verano como para no sentir el impacto. Mucho mejor la había pasado antes Falero, al igual que Richard Eramia, dos embajadores del turf uruguayo que fueron agasajados y se volverán con plaquetas a la Argentina y a los Estados Unidos, respectivamente.

Otro hijo dilecto de Uruguay es Julio César Méndez, pero lo disfrutan otra vez cada fin de semana desde que regresó a su tierra desde la Argentina, en 2012. Como si no quisiera estar a la sombra de aquellos, mostró la mano que tiene en el Ciudad de Montevideo (G 1), el gran premio para yeguas que ganó con Sexy Reasons, una argentina con campaña exclusiva del otro lado del charco que lleva cinco primeros en once meses en las pistas. Al trasponer el disco, se golpeó el pecho con el puño derecho cerrado tres veces El Príncipe, antes de darle igual cantidad de palmadas con la misma mano al pescuezo de la zainita.

Fue también la tarde de Enjoy, la yegua que camino a los 7 años emociona con su velocidad y su coraje. Ayer ganó de punta a punta y por la cabeza en los 1000 metros del Clásico Maroñas (G 2), una prueba que le había resultado esquiva en las dos ocasiones anteriores en las que estuvo en las gateras. Tenía reservado algo supremo: con este éxito llegó a los doce triunfos consecutivos, una cifra récord en la historia de la hípica uruguaya. Le bastaron doce meses para convertirse en una leyenda viviente.

La fecha, avanzada la noche, se cerró con otro gran premio, el Pedro Piñeyrúa (G 1), en el que se impuso el local Don Carrasco. Y aunque faltan dos meses, ya Maroñas comenzaba a vivir otra fiesta, la del domingo 11 de marzo, cuando sea sede del Latinoamericano.

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