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Calor, arena y accidentes, los protagonistas de un Dakar que remite a África

El recorrido inicial de la edición 2018 en Perú exhibe paisajes exóticos y la dificultad del trazado en las dunas; la opinión de los argentinos

Domingo 07 de enero de 2018 • 19:49
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PARA LA NACION
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Intenso calor en la dunas de Pisco, Perû
Intenso calor en la dunas de Pisco, Perû. Foto: AFP / Franck Fife

PISCO, Perú. La primera parte del Rally Dakar 2018 ofrece un trazado rico en dunas gigantescas, arena y tramos fuera de camino que despiertan tanta adrenalina como susto en los competidores. Esto, claro, le brinda un marco exótico a un recorrido típicamente dakariano y con reminiscencias de la vieja competencia por el desierto africano.

Ayer, la dificultad en el trazado y los accidentes como consecuencia de ello fueron los temas destacados del día en Pisco. El calor agobiante en el desierto del país incaico también generó que un buen número de navegantes llegaran descompuestos al final de la segunda etapa: uno de ellos fue Matthieu Baumel, el navegante de Nasser Al-Attiyah. La dureza del desierto, por ejemplo, le jugó una mala pasada al mendocino Lucio Álvarez (Toyota). Entonces, es ahí cuando la fina arena se convierte en una pesadilla. En una duna tuvieron un fuerte salto que afectó la espalda de su compañero, el sudafricano Robert Howie. Los terrenos se vuelven volátiles y prácticamente sin referencias. "Me avisó que le dolía mucho y bajé el ritmo. En otra duna se nos quedó la camioneta y cuando quise meter marcha atrás no vi una cortada y volcamos", detalló Álvarez. El auto quedó dado vuelta y tuvieron que aguardar el paso de otro argentino, Sebastián Halpern, quien los ayudó a estabilizar el coche. Halpern, a bordo de una Hilux. venía de volcar su vehículo un puñado de kilómetros más atrás. No obstante, Álvarez -quien finalizó 7° en la primera etapa- fue uno de los competidores que se mostró fascinado con el desierto. "No me quejo. El recorrido es espectacular", dijo.

En tanto, Pablo Pascual (KTM 450), quien estuvo presente en nueve de las diez ediciones del Dakar en Sudamérica, protagonizó ayer un aparatoso accidente con su moto que le provocó la fractura del dedo pulgar de la mano derecha. Así, el cordobés fue el primer argentino en abandonar la competencia. "Con la rueda delantera agarré una piedra y volé por el aire. Me fracturé el dedo pulgar de la mano derecha y me colocaron puntos en un párpado", contó el motociclista argentino que más veces corrió el Dakar sudamericano. El hombre que amagó con retirarse desde hace varias ediciones acumula historias típicas del Dakar. No es un profesional de las motos y el sacrificio para llegar acá es mayúsculo. Además, hace algunas semanas se fracturó una clavícula tras una caída. El vehículo le cayó encima, tuvo que ser operado y sufrió una merma física. Este año no podrá cumplir el sueño de llegar a Córdoba, su casa. "Esta etapa del Dakar es hermosa. Personalmente, la idea era hacerla de la forma más prolija posible sabiendo los entramados que tiene el desierto. Esta carrera te sorprende minuto a minuto y nunca sabés lo que te puede pasar", agrega Pascual.

En las tierras de este soleado valle costero sobresalen estas monumentales obras de arte naturales. Un mar de arena que brilla todavía más por el impacto de un sol sofocante. "Estamos en el corazón del ADN del Dakar", asegura el mandamás Etienne Lavigne. Ayer, de los 267 kilómetros cronometrados, la gran mayoría resultaron fuera de pista. "Sabía que esto iba a ser crítico y difícil. Si acá intentás meterle velocidad vas a correr riesgos. Pero esto es el Dakar. Hace muchos años que los pilotos venían pidiendo muchas etapas con arena. Se quejaban porque aseguraban que los caminos eran similares a los del Campeonato Mundial de Rally", remarca a LA NACION Emiliano Spataro al pie del comedor del vivac.

Para las etapas 2, 3, 4 y 5 la organización diseñó un "parallel way" (ruta alternativa) para competidores que van más exigidos. Lógicamente, la opción les va a suponer una gran penalización. Esto será sólo para los autos no prioritarios y los camiones. La primera vez que lo utilicen simplemente les supondrá una penalización por tiempo, pero partir de la segunda vez irán a una clasificación paralela que va a quedar al final de la nómina general.

Quienes sobrevivan a las innumerables trampas de las primeras jornadas llegarán a Bolivia para enfrentarse a otra condición extrema: la elevada altura sobre el nivel del mar. Pero esa será otra historia. Otra de las complicaciones de la edición 2018 llegó de la mano del reglamento: está prohibido llevar mapas dentro del auto, lo que particularmente en la arena transforma en una misión casi imposible regresar a la ruta correcta en caso de tomar un camino erróneo. Para varios no deja de ser una lotería. Orly Terranova, quinto en la etapa de ayer, quedó atascado en la arena a veinte kilómetros de la meta. Sin embargo, el mendocino se mostró alegre. "Este fue un día de Dakar 100 por ciento".

En la primera etapa uno de los vuelcos más espectaculares lo protagonizó el santafecino Leo Larrauri a bordo de su vehículo liviano UTV (llamados ahora SxS). Al caer, el piloto nacido en Granadero Baigorria y sobrino de Oscar Poppy Larrauri rompió la suspensión y fue remolcado hacia el campamento de esta ciudad. "Por suerte pudimos arreglarlo para largar nuevamente", expresó. En el comienzo del Dakar, otro de los argentinos que debió lidiar con el trazado fue Juan Manuel Silva, quien a la salida de una duna estuvo muy cerca de volcar porque iba demasiado rápido y la camioneta se descontroló. La velocidad es otro elemento que condiciona a los participantes.

No obstante, la jornada de los accidentes no involucró sólo a los argentinos. Bryce Menzies protagonizó el primer gran impacto al destrozar su buggy de Mini. El estadounidense, uno de los debutantes en esta competencia, se accidentó cuando apenas había recorrido seis kilómetros de la etapa. La particularidad es que, en el medio de una duna, el navegante Peter Mortensen le dijo que tuviera cuidado con un pozo, Menzies no le hizo caso y volcaron. Resultado: el conductor salió ileso pero el acompañante se fracturó un tobillo.

El experimentado francés Sébastien Loeb, de hecho, aseguró que la navegación en las dunas es "dura" y calificó a la superficie como "traicionera".

En la segunda etapa el dolor de cabeza para Mini continuó en el bucle de Pisco. El saudí Yazeed Al-Rajhi fue parte de un choque insólito contra el chileno Boris Garafulic, su compañero de equipo. Y el paraguayo Roberto Recalde protagonizó un accidente singular: quedó atascado y cuando otro piloto intentó remolcarlo le volcó el auto y terminó dando vueltas en la duna.

El calor y la arena -y los trucos para salir de ella-, son y serán históricamente sinónimos de Dakar.

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