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Pedido de perdón tras la pelea que sacudió a EE.UU.

Bannon, el exestratega clave que criticó a Trump, ahora pidió disculpas

Lunes 08 de enero de 2018
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LA NACION
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Pedido de perdón tras la pelea que sacudió a EE.UU.
Pedido de perdón tras la pelea que sacudió a EE.UU.. Foto: Archivo

WASHINGTON.- El divorcio entre Donald Trump y su exestratega Steve Bannon, un vínculo que marcó el pulso político de Estados Unidos, dejó un último capítulo. Tras varios días de fuerte presión, Bannon intentó ayer dar marcha atrás y dijo estar arrepentido por haber criticado al hijo mayor del mandatario en un explosivo y controvertido libro que desató cólera en la Casa Blanca.

Bannon, la figura más controvertida del equipo que Trump llevó a la Casa Blanca, acaparó la atención política y mediática los últimos días luego de la publicación del libro Fuego y furia, del periodista Michael Wolff, que pinta un gobierno caótico y a un presidente incapaz, al que muchos consideran un "idiota".

Allí, Bannon tildó de "traidor" al encuentro de Donald Trump Jr. con una abogada rusa vinculada al Kremlin durante la campaña presidencial que había prometido "mugre" sobre la entonces rival de su padre, Hillary Clinton.

Apenas se conocieron los dichos, Trump dijo que su antiguo estratega "perdió la cabeza", y la Casa Blanca montó una campaña contra Bannon, que perdió aliados dentro y fuera del gobierno, y el respaldo de sus mecenas, la multimillonaria Rebekah Mercer. En Twitter, Trump los humilló al afirmar que "lloró" cuando lo echó de su gobierno, y le puso un sobrenombre, "Descuidado Steve", un tratamiento reservado sólo para sus rivales.

Aislado y acorralado, Bannon envió ayer un comunicado al sitio Axios para disculparse públicamente, algo poco común para su estilo combativo.

"Donald Trump, Jr. es tanto un patriota como un buen hombre. Ha sido implacable en su defensa de su padre y en la agenda que ha ayudado a cambiar a nuestro país", escribió Bannon, que desvió su acusación hacia el ex jefe de campaña de Trump, Paul Manafort, imputado por Robert Mueller, el fiscal especial que investiga el Rusiagate.

"Mis comentarios estaban dirigidos a Paul Manafort, un veterano profesional de campaña con experiencia y conocimiento de cómo operan los rusos. Debería haber sabido que son engañosos, astutos y no son nuestros amigos. Para reiterar, esos comentarios no estaban dirigidos a Don Jr.", continuó el exestratega.

Bannon volvió a denostar la investigación de Mueller, que intenta dilucidar si hubo un pacto o no entre el presidente ruso, Vladimir Putin, y la campaña de Trump para perjudicar a Clinton.

Trump y la Casa Blanca han dicho en reiteradas ocasiones que la investigación es una "caza de brujas" y "una farsa", y han negado cualquier colusión con los rusos. Anteayer se cumplió un año de la publicación del informe en el que la comunidad de inteligencia norteamericana dijo que Putin había ordenado "una campaña de influencia" para "socavar" la confianza en la democracia.

"Todo lo que tengo que decir sobre la naturaleza ridícula de la investigación de 'colusión' rusa lo dije en mi entrevista de 60 minutos. No hubo colusión y la investigación es una cacería de brujas", afirma Bannon, en el comunicado difundido por Axios.

"Lamento que mi retraso en responder a los informes inexactos sobre Don Jr. haya desviado la atención de los logros históricos del presidente en el primer año de su presidencia", cierra el comunicado.

Punto final

La movida de Bannon intentó poner punto final a una pelea que encegueció a Washington apenas comenzaron a publicarse los primeros fragmentos de Fuego y furia, cuyo autor, Michael Wolff, fue cuestionado no sólo por la Casa Blanca, sino también por otros periodistas y expertos en medios, que pusieron en duda la credibilidad de algunos tramos de su relato. Wolff dijo que realizó más de 200 entrevistas, y la Casa Blanca reconoció que contó con acceso a la famosa Ala Oeste.

El libro de Wolff también le brindó oxígeno al debate sobre la salud mental de Trump, que defendió su capacidad de gobernar durante el fin de semana, al calificarse a sí mismo como un "genio muy estable". Ayer, el presidente continuó con su ofensiva en Twitter.

"Tuve que soportar las noticias falsas desde el primer día en que anuncié que iba a postularme para presidente. Ahora tengo que aguantar un Libro Falso, escrito por un autor totalmente desacreditado. Ronald Reagan tuvo el mismo problema y lo manejó bien. ¡Yo también lo haré!", escribió el mandatario.

A Reagan, que dejó la Casa Blanca en 1989, le diagnosticaron Alzheimer en 1994.

Trump aplaza unos polémicos premios

Donald Trump aplazó la difusión de los ganadores de los premios denominados Fake News Awards a los "medios más deshonestos y corruptos del año", que inicialmente había anunciado para hoy. Los vencedores serán dados a conocer el 17 de enero, según tuiteó ayer el presidente. "El interés en estos premios y su importancia son por lejos mucho mayores de lo que alguien jamás podría haber esperado", escribió. Su vocera, Sarah Sanders, dio a entender recientemente que Trump piensa en una especie de show de entrega de los galardones, aunque no queda claro quién estaría invitado ni quién acudiría. Trump se ha enfrentado con numerosos medios de comunicación.

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