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Los primeros días de 2018 ya agitan el escenario electoral en Brasil

Los dos principales candidatos para los comicios de octubre, el ex presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva y el diputado ultraderechista Jair Bolsonaro, enfrentan serios desafíos

Alberto Armendáriz

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LA NACION
Martes 09 de enero de 2018 • 00:27
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RIO DE JANEIRO.- Apenas comenzado, 2018 ya se muestra bastante agitado políticamente en Brasil, que en octubre celebrará elecciones presidenciales en medio de una profunda polarización. Hoy, a la cabeza de las encuestas se ubican el izquierdista ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, con el 35% de las intenciones de voto, y el polémico diputado ultraderechista Jair Bolsonaro, con el 17% de apoyos. Pero el escenario electoral puede cambiar en muy poco tiempo.

El diputado ultraderechista Jair Bolsonaro
El diputado ultraderechista Jair Bolsonaro. Foto: Archivo

Para Bolsonaro, 2017 fue un excelente año. Tras la inesperada victoria de Donald Trump en Estados Unidos, los medios de comunicación y los analistas políticos empezaron a dar más importancia a este hasta ahora menor diputado de Río de Janeiro, militar de reserva, que era más conocido por sus controvertidas y extravagantes declaraciones en contra de las mujeres, de los gays, de los indios y a favor de la dictadura, que de sus proyectos legislativos. Su eventual candidatura tomó fuerza acompañada de una gran actividad en las redes sociales; él se vanaglorió de que era uno de los poquísimos políticos brasileños no salpicados por las investigaciones anticorrupción de la Operación Lava Jato e incluso viajó a Nueva York para presentarse ante la élite financiera mundial como el futuro presidente de Brasil.

Tan inflada estaba su figura que hasta advirtió que se saldría de su partido, el Social Cristiano (PSC), en busca de una agrupación mayor. En noviembre, indicó que se mudaría al recientemente reformado Patriotas (ex Partido Ecológico Nacional), pero las negociaciones no llegaron a buen puerto por el ego del candidato.

La semana pasada, sorpresivamente, anunció que la plataforma para su candidatura será el Partido Social Liberal (PSL), con el que comparte las "prioridades" para el país: el pensamiento económico liberal, el derecho a la propiedad privada, la seguridad y la valorización de las fuerzas armadas. Se trató de una decisión por lo menos curiosa, ya que el PSL es un partido menor que el PSC (está representado en el Congreso por apenas tres diputados frente a los 11 diputados y dos senadores del socialcristianos) y, a diferencia del Patriotas, no genera grandes expectativas por su falta de renovación.

Fue también una decisión que produjo una implosión en el PSL. Sin haber sido consultada por la dirigencia ante la entrada de Bolsonaro, el ala más joven del partido, llamada Libres, abandonó la agrupación y calificó al candidato de "antisistema, con aires mesiánicos de justiciero, dotado de una visión estatista y autoritaria, que raya con la demagogia".

Bolsonaro estaba en plena campaña de contención de daños cuando este fin de semana el diario Folha de São Paulo cuestionó sus credenciales anticorrupción. De acuerdo a una investigación del periódico, el diputado y su familia son dueños de 13 propiedades con un valor de mercado de al menos US$ 5 millones, una fortuna incompatible con su sueldo de legislador (US$ 7000 mensuales). Y, encima, reveló que pese a tener un departamento propio en Brasilia, el diputado cobra todos los meses una "ayuda vivienda" oficial de US$ 1900.

Así como los acontecimientos de los últimos días siembran dudas sobre las chances que tendrá la candidatura presidencial del segundo colocado en las encuestas, la suerte del gran favorito en los sondeos, Lula, se decidirá antes de que termine enero.

El próximo día 24, el Tribunal Regional Federal en Porto Alegre analizará la apelación que hizo el líder máximo del Partido de los Trabajadores (PT) a la condena a nueve años y medio de prisión emitida por el juez Sergio Moro el año pasado en el marco de la Operación Lava Jato. Si la corte de apelaciones ratifica el fallo de Moro, Lula quedaría inhabilitado para competir en las elecciones de octubre y podría acabar tras las rejas (dependerá de los recursos legales que luego interponga su defensa).

El ex presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva
El ex presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva. Foto: Archivo

En julio, Lula fue hallado culpable de haber recibido de la constructora OAS un departamento tríplex en el balneario paulista de Guarujá a cambio de conseguirle a la empresa jugosos contratos con la estatal Petrobras, eje del gigantesco escándalo de sobornos que sacudió a Brasil en los últimos años. El ex mandatario asegura que todo se trata de una persecución política y sus numerosos simpatizantes ya prometieron que invadirán Porto Alegre para presionar al Tribunal Regional Federal.

Suceda lo que suceda entonces, ya las primeras semanas de 2018 hacen prever un turbulento camino hasta los comicios del 7 de octubre.

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