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Macri y el camionero abrieron una tregua tras los tensos cruces

El Presidente no asistió a la apertura de una clínica del gremio, pero envió a Triaca y podrían reunirse

Miércoles 10 de enero de 2018
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LA NACION
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Macri y el camionero abrieron una tregua tras los tensos cruces
Macri y el camionero abrieron una tregua tras los tensos cruces. Foto: Archivo

Hugo Moyano pobló la sala con su voz cuando aclaró que Mauricio Macri no había sido invitado ayer a la puesta en marcha de una clínica médica del sindicato de los camioneros. "El Presidente no fue invitado. Sí había sido invitado el 15 de diciembre, que se suspendió por razones particulares [por el paro de la CGT en rechazo de la reforma previsional]. Nunca me gustó estar detrás de ningún gobierno. A nadie le sumaba que esté, ni a él ni a nosotros", dijo el jefe camionero durante el acto de apertura de una clínica sindical.

Apiñados en el escenario, a menos de un metro del anfitrión, se veían incómodos el ministro de Trabajo, Jorge Triaca; el vicejefe de gobierno porteño, Diego Santilli , y el titular de la Superintendencia de Servicios de la Salud, Sandro Taricco. Los representantes del oficialismo no se quedaron atrás y contraatacaron cuando se les cedió el micrófono.

Triaca felicitó a Moyano por la inauguración del sanatorio y le transmitió los saludos de Macri. Y llamó a "salir de las discusiones que nos entrampan" y pidió "poner las barbas en remojo" para activar una "mesa de encuentro". Dio la sensación de que el mensaje fue edulcorado sobre la marcha con invocaciones a la unidad.

Santilli, quien negoció durante años con Moyano los acuerdos por la recolección de residuos en territorio porteño, intentó poner paños fríos. Pero durante su discurso apeló a una palabra que sacudió al auditorio sindical: transparencia. "Más allá de la invitación o no [al Presidente], tenemos que unirnos para generar trabajo. La gente nos quiere ver dialogar, trabajar juntos. Necesitamos más trabajo, más inclusión y más transparencia", dijo el número dos de Horacio Rodríguez Larreta .

El cruce retórico, con algún pase de facturas subterráneo, tuvo como testigos privilegiados a Lilana Zulet, esposa de Moyano; a los hijos del camionero; a dirigentes sindicales de otras organizaciones, y a la cúpula de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas, que lidera Daniel Indart.

No bien terminó la puesta en escena, Triaca y Santilli se fueron. No se quedaron al cóctel y saludaron al anfitrión al paso, en medio de su presurosa salida. En el transcurso del día, según testigos, hubo un cruce de mensajes telefónicos para aplacar la tensión que se había vivido en la sala de la planta baja del Sanatorio Antártida. Del último intercambio se abrió una negociación en marcha: Moyano pidió ver al Presidente. Todavía no habría tenido respuesta.

La tensión expuesta durante el acto, sin embargo, no es un quiebre en el vínculo que mantienen Macri y Moyano. La desconfianza guía hoy la relación, pero el intercambio cara a cara que se dio ayer con Triaca abre un campo para explorar un acercamiento y un intento de reconciliación.

Pablo, ausente

La saga de desencuentros se había profundizado en los últimos meses a partir de los cortocircuitos por la empantanada reforma laboral, la crisis en la empresa postal OCA, que Moyano considera casi como propia, y el avance contra las mafias en el club Independiente, cuyo expediente judicial comienza a complicar a Pablo Moyano , ausente ayer de la ceremonia sindical porque está de vacaciones en México.

Durante la apertura de la clínica hubo otros gestos que reflejaron la tensión. "Vienen por nosotros", dijo un sindicalista de buena llegada con el Gobierno al referirse al plan oficial para limitar los mandatos sindicales. Nada de esto le comentó a Triaca cuando se apretaron las manos en un saludo casi protocolar.

"Nos quieren disciplinar para sacar la reforma laboral después de marzo y para que cerremos paritarias en 15 por ciento. Seguro que ahora van a aparecer más cosas como las de [Víctor] Santa María, pero de otros dirigentes", desconfió otro gremialista, que también evitó el diálogo con el ministro de Trabajo.

Entre los sindicalistas que acompañaron a Moyano se destacaron Carlos Acuña, integrante del triunvirato de mando de la CGT, José Luis Lingeri y Omar Maturano, entre otros.

La inauguración de la clínica coincidió con el cumpleaños número 74 de Moyano. El jefe camionero aprovechó la ocasión para anunciar un plan de viviendas para sus afiliados. La financiación del proyecto saldría del sindicato, pero se desconoce si contará con ayuda oficial. Tal vez ese punto sería tratado en un todavía incierto encuentro con Macri.

La puesta en marcha del Sanatorio Antártida obliga a la mirada retrospectiva. La clínica ya había sido inaugurada el 15 de diciembre de 2009, con un corte de cinta del entonces ministro de Salud kirchnerista, Juan Manzur, y un masivo acto en el estadio de Vélez. Ese día, Moyano logró reunir ante su feligresía camionera al gabinete casi en pleno, con la expresidenta Cristina Kirchner como su invitada. Una ironía sobre el paso del tiempo.

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