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Una construcción escénica concebida para impactar de lleno

El director Luis Romero tuvo que adaptarse a una idea muy bien armada

Jueves 11 de enero de 2018
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MADRID (De un enviado especial).- Hace seis años, Luis el "Indio" Romero recibió una llamada telefónica de Javier Faroni para proponerle dirigir Casi normales; salvo por una sola experiencia (en Mi bella dama) no había estado al frente de un musical.

Pero le llamó la atención la "buena prensa" que tenía la obra. "Me sucedió algo: como siempre, quería empezar algo de cero. Pero estudié el proceso de la obra original y vi que se producía un fenómeno entre los dos autores y el director (Michael Greif). Formaron un trío con el que concibieron una cuestión espacial imbatible. Si rompía eso tendría que trabajar seis meses para lograr prueba y error. No podía caer en la soberbia de creer que mi cabeza me llevaría a descubrir un mundo que no vieron ellos. Por eso continuamos con esa concepción escénica original. Pero me llamó mucho la atención la fuerza dramática. Quise poner el acento en la actuación y en sus límites, que tenga sustancia el accionar, que no sea solo una construcción verbal", reflexiona y rememora Romero, en una charla junto al supervisor musical español Xavier Torras (en Buenos Aires la orquesta está dirigida por Hernán Matorra).

"Fue muy interesante conocer a Xavi porque el mundo musical y el de la palabra revelan el punto de acción, de los sentimientos y la manera en que eso está unificado. Mi manera de trabajar es ver hasta dónde me puedo apartar de mi opinión, laburar a través de inferencia. Cuando resiste la lógica lo tomo como cierto y, a partir de ahí, construyo. Me pongo como espectador y sigo su mirada. Cómo lo atrapo para mantenerlo en vilo y que no se dé cuenta que está sentado, que haya una identificación tal que se sienta arrastrado", completa.

Por su parte, Torras nutre con conceptos contundentes: "Casi normales tiene una singularidad que solo tienen las obras de Stephen Sondheim. Normalmente el teatro musical hace que te instales en una canción, en una idea, como si fuera un monólogo. Sin embargo, en este tipo de escritura dramático musical, la partitura acompaña constantemente a nivel dramático lo que está sucediendo".

Fenómeno porteño

En Buenos Aires parece ser que los cambios serán muchos para los que ya la vieron varias veces y lo seguirán haciendo.

"El director le está dando una visión nueva a otras situaciones. Es fantástico ver otra versión de la misma escena y tener nuevas herramientas. El que la vuelva a ver va a volver a experimentar la sensación del primer momento", concluye Martín Ruiz. "El Indio te lleva a redescubrir escenas que ya transitaste mucho y yo no paro de encontrarle matices a Natalie. Es un personaje muy cercano al de la protagonista de 13 Reasons Why", agrega Manuela Del Campo.

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