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Iguales, pero distintos

Héctor M. Guyot

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LA NACION
Jueves 11 de enero de 2018
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Foto: AFP

Toda profesión que exija uniforme implica una jerarquía que puede ahogar el despliegue espontáneo de la individualidad. Lo saben tanto los que se preparan para la guerra como los que combaten el delito. Los militares de la foto han sido sorprendidos en posición de descanso, lejos de la mirada de sus superiores, y quizá por eso no se esfuerzan por ocultar sus emociones. Todos los sombreros son iguales, pero si afinamos la mirada comprobamos que debajo de cada uno de ellos ocurre algo diferente. Aflora en estos rostros aquello que el uniforme pretende anular: la personalidad. Entre ellos se pueden distinguir expresiones que van del enojo a la sonrisa, pasando por el aburrimiento y la expectativa. Se trata de miembros de la Guardia Financiera italiana, que asisten en Roma a la audiencia semanal del número uno de otra férrea jerarquía uniformada: el papa Francisco. En el medio, una mujer se acomoda el sombrero. Y el ojo va hacia allí, a lo distinto.

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