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Temporada de ciruelas: 2 recetas para comer la superfruta en su mejor momento

Aunque suele ser "actriz de reparto" ante estrellas como los duraznos y las cerezas, prestemos atención a esta pequeña maravilla que tiene mucho que ofrecer

Jueves 11 de enero de 2018 • 16:29
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Fibra, vitaminas, potasio y más, las propiedades de la Ciruela que muchos desconocen
Fibra, vitaminas, potasio y más, las propiedades de la Ciruela que muchos desconocen. Foto: Shutterstock

Las propiedades de la ciruela son muchísimas, especialmente considerando el poco marketing que tiene en comparación con los célebres "superalimentos" o las frutas finas de verano. Quizás pocos sepan que la Argentina es uno de los mejores productores mundiales de ciruela, lo que nos da el lujo de encontrar la fruta en su mejor momento y mayor abundancia a la vuelta de la esquina, sin sufrir congelamientos ni viajes largos.

La ciruela tiene gran cantidad de fibra: aporta vitaminas C, K y potasio. Además, aporta sorbitol, el compuesto que le transfiere propiedades laxantes (claro que moderadas, a no preocuparse). Dentro del reino vegetal, es considerada una buena fuente de hierro, un valor singular para quienes batallan contra la anemia.

En materia culinaria no podríamos pedirle más: el equilibrio de dulzor y acidez en la ciruela la hacen única. Por este tono ácido es que los dulces y mermeladas son de los mejores y nunca resultan empalagosos. Las clásicas tartas de ciruela se apoyan en este mismo balance de dulzor y un leve "punch" ácido en su interior que acompaña de mil maravillas a las masas quebradas y mantecosas.

Cuando nos adentramos en materia de cocina saludable, todavía valen más aplausos para la ciruela. Es saciadora y sabrosa, además de ser buena compañía para platos dulces y salados: facilita el camino para incluir frutas no sólo en los postres, sino también junto a carnes, por ejemplo, en forma de chutneys o salsas. El toque de color que la ciruela suma adonde se presenta nos llena los ojos antes de que el estómago.

Vasitos de ciruela con crema de chocolate blanco y yogur

Vasitos de granola y ciruelas
Vasitos de granola y ciruelas.

Este es un postre exprés, goloso y natural sin complicaciones. Puede incluso hacerse vegano, reemplazando el yogur natural por yogur de coco o de soja.

Ingredientes

200 g de ciruelas frescas (de la variedad preferida; recomendamos Remolacha o Santa Rosa)

100 g de otras frutas rojas o de verano (frambuesas, arándanos, cerezas, damascos, duraznos)

125 g de chocolate blanco

125 g de yogur natural

Granola o copos de cereales inflados

Opcionales: coco en escamas, almendras tostadas fileteadas.

Procedimiento

Cortar el chocolate en trozos y derretirlo a baño de maría. Cuando esté fundido perfectamente, incorporar el yogur y mezclar hasta homogeneizar.

En vasitos individuales, alternar capas de esta crema, fruta fresca cortada en trozos pequeños y la granola o cereales crocantes.

Si la fruta está fresca y en su punto, no hace falta endulzarla: la crema de chocolate será suficiente. Pero los más golosos pueden completar las copas con un toque de miel, o macerar unos minutos la fruta en azúcar mascabo antes de preparar los vasitos.

Jugo concentrado de ciruelas

Esta receta sirve para elaborar un jarabe concentrado de ciruelas, semejante a una mermelada rápida, pero con mucho menos azúcar. Existen muchas versiones similares que preparaban nuestros abuelos para aprovechar la fruta de quinta bien madura. Se conserva dos o tres semanas en la heladera, bien tapado, y nos libra de los jugos en polvo con muchísimo frescor y sabor.

Ingredientes

1 kg de ciruelas, preferentemente Remolacha (No se recomienda la variedad Gota de miel, demasiado dulzona.)

2 cdas. de azúcar mascabo (reemplazables por miel o stevia, pero tendrá una textura menos almibarada)

Procedimiento

Cortar las ciruelas en cuartos y llevarlas a una olla o cacerola con el azúcar o endulzante elegido. No agregar agua. Tapar y calentar a fuego medio hasta que las ciruelas se desarmen y suelten todo su líquido natural. Revolver sólo para integrar y apagar el fuego apenas se deshagan del todo, sin esperar a llegar al punto de una mermelada. Son unos diez minutos, no más.

Colar y conservar en la heladera. Se sirven dos cucharaditas en un vaso, se agrega agua o soda y se revuelve. Una vez servido, sedimenta en el fondo después de un rato, así que cuando se deje en reposo deberá volver a mezclarse antes de beber.

Más recetas en Kiako The Cook

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