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Barcelona-Celta: ¿Javier Mascherano jugó su último partido en el club catalán?

El excapitán del seleccionado disputó los 90 minutos en el duelo ante Celta y luego se despidió muy emocionado del estadio catalán

Jueves 11 de enero de 2018 • 20:54
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LA NACION
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Mascherano, ante Celta, en lo que pudo ser su despedida del Camp Nou
Mascherano, ante Celta, en lo que pudo ser su despedida del Camp Nou.

Alejandro Hernández, el árbitro, lo saluda con diplomacia, aunque le deja un mensaje alentador. Javier Mascherano , un cacique del fútbol, se niega a las lágrimas, mientras se abraza con todos: los compañeros, los rivales, los asistentes y los que se crucen en su camino. Pasan unos cinco minutos, luego del espectáculo de Barcelona , rodeado de brillo y goles frente a Celta, una formación monótona, en un 5 a 0 de salón por la Copa del Rey . Pasan cinco minutos y ni espía el túnel. Hasta que se va.

El pase a los cuartos de final del equipo catalán quedó a un costado. Primero, de Messi, que anotó dos goles en dos minutos -y lanzó una asistencia-, en un primer tiempo brillante, antes de salir a los 14 minutos del segundo período, para no exigir el desgaste. El protagonista, el hombre de la portada, fue Mascherano, al fin titular y de sólida actuación, que se despidió del Camp Nou, algo así como su casa, antes de partir al fútbol chino.

Es un ganador: 4 Ligas, 4 Copas del Rey, 3 Supercopas de España, 2 Champions League, 2 Supercopas de Europa y 2 Mundiales de Clubes. Y ni una lágrima, a pesar de que en el último tiempo corría de atrás. De demasiado atrás: a veces, ni el banco de suplentes visitaba. En Barcelona consolidó su personalidad y, sobre todo, se adaptó a la última línea, un zaguero con los tiempos de un mariscal. Lógicamente, el paso del tiempo -tiene 33 años-, le llega a todo el mundo.

Mascherano continuará su carrera en Hebei Fortuna, de China, que pagará por su pase algo más que diez millones de euros, informaron medios catalanes. Según el diario Sport, la llegada del zaguero colombiano Yerry Mina, de Palmeiras, definitivamente le dejó la puerta abierta a Mascherano, quien pidió romper su contrato para llegar con continuidad al Mundial de Rusia.

Surgido en River como volante central, jugará en China con un antiguo compañero del seleccionado, Ezequiel Lavezzi (convirtió 20 goles en 27 partidos en la última temporada) y será dirigido por el chileno Manuel Pellegrini, con quien el Jefecito debutó en la primera de River en 2003. Tenía contrato hasta junio de 2019, pero al ver relegada su titularidad en el último año, prefirió alejarse del club para tener chances de jugar en Rusia, que marcará su despedida del seleccionado argentino.

El mediocampista central jugó siete temporadas en Barcelona, con una marca de 333 partidos y un gol. Por Mina, su reemplazante, Barcelona pagó 11,8 millones de dólares a Palmeiras.

En realidad, la despedida de Mascherano se pareció a un amistoso multitudinario: en el primer capítulo, Barcelona ya ganaba por 4 a 0 y su adversario no había asomado por el área rival. Mascherano trotó en el sótano y Messi trotó por el aire: en todo momento, fue un unipersonal. Messi alcanzó los 46 goles en la Copa del Rey y entró en el círculo de los diez máximos goleadores. Sus números abruman: 529 goles con el equipo catalán y 22 en la temporada 2017/2018. Entre tantos otros datos, lo mejor no es su clase de goleador, sino la brillante pareja que ahora consigue con Jordi Alba, el lateral por izquierda, convertido en puntero atrevido y eficaz. Ni Suárez, ni Dembelé (ingresó por el rosarino), ni Coutinho, el ex crack de Liverpool, maravillado desde la platea. Jordi Alba se refiere a la conexión. "Los rivales nos conocen mucho, saben que estos pases los damos así pero aún así salen. Es una maravilla tener a Messi en el equipo", cuenta.

Ernesto Valverde, el entrenador que consiguió resultados y armonía, aunque sin la vistosidad de otros tiempos, desecha la planificación. "Yo asisto igual que todo el mundo al espectáculo. Son dos jugadores que se notan con chispa", cuenta. Messi marcó el primero y el segundo, por pases de Alba. Y el defensor convirtió el tercero, por un flechazo de Leo. El resto, fue aplaudir a Mascherano y jugar en el tablero político. Los fanáticos mostraron a los 17 minutos 20.000 banderas y carteles de color amarillo con el mensaje "Llibertat", para pedir la liberación de los prisioneros independentistas que permanecen arrestados. Las banderas y los carteles habían sido distribuidos por una organización que impulsa "los derechos de los catalanes".

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