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Pinamar: caos de tránsito, autos encastrados en la arena y peatones imprudentes

Pinamar: caos de tránsito, autos encastrados en la arena y peatones imprudentes
Pinamar: caos de tránsito, autos encastrados en la arena y peatones imprudentes Fuente: LA NACION - Crédito: Matías Aimar
Brenda Struminger
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13 de enero de 2018  • 00:57

La vida motorizada, en la Pinamar de enero, es un mundo aparte. Los cerca de 70.000 autos en circulación y los 50.000 cuatriciclos, UTV y motos se suman al despiste de los peatones de vacaciones para que a diario se produzcan embotellamientos y situaciones de riesgo en rotondas y avenidas. Además, están los vaivenes del terreno, entre el barro cuando llueve y las acumulaciones de arena cuando el clima está muy seco, en una ciudad donde la gran mayoría de las calles no está asfaltada.

El operativo de tránsito, este año se vio reducido, admitieron en la Municipalidad. "El Concejo Deliberante este año no nos aprobó que ingrese personal de verano. Tradicionalmente, los municipios de la costa incorporan personal en temporada, para reforzar los controles. Por lo tanto, el operativo a la mañana se limita a controles en Cariló de cuatriciclos, y en Pinamar ordenando Bunge y Shaw. Hacia el mediodía en la frontera. Y a la tarde, en Bunge y Libertador. Ordenan y hacen multas", dijo una fuente municipal.

Rotondas sin profundidad

"Daaaale, tenés prioridad papá". El hombre saca medio torso por la ventana del asiento del acompañante de un Renault 12 para apurar al conductor del Focus que le impide avanzar. Están parados en la rotonda de Bunge y Shaw, observando cómo los vehículos pasan por delante suyo en dirección al centro, sin frenar. Después de varios segundos (parecen horas), les dejan paso y el Focus y el Renault logran continuar con su giro.

Pinamar: caos de tránsito, autos encastrados en la arena y peatones imprudentes
Pinamar: caos de tránsito, autos encastrados en la arena y peatones imprudentes Fuente: LA NACION - Crédito: Matías Aimar

Hay 4 rotondas a lo largo de la avenida Bunge, que atraviesa la ciudad y desemboca en avenida Del Mar. Circular por cada una, en temporada alta, es un deporte de riesgo. La ley de tránsito más básica, que dicta que la prioridad la tiene el que va por la rotonda, aquí no se cumple. La regla parece haber cambiado a "pase quien logre imponerse más rápido ".

El panorama empeora si la rotonda está en el centro y es muy transitada. En Bunge y Libertador, los autos que circulaban alrededor del viejo árbol de Navidad van pegados uno a otro todas las tardes, como metiendo "la nariz" para avanzar unos centímetros que les permitan escapar de la rotonda. Y alrededor, claro, los peatones, que a pesar de estar de vacaciones deben estar muy alertas a la hora de cruzar.

La situación en la arena

"¿Venías con las ruedas de la ruta? No. andate a la gomería y pedile que te las desinfle, no podés andar así por acá". Los primeros días de enero esta cronista, que nunca había manejado sobre la arena, vivió en carne propia uno de los peligros que acechan en las calles de Pinamar: quedar atascada en la arena. Por falta de experiencia, empeoró la situación en un último intento para escapar, al acelerar. Así, su Chevrolet quedó -en términos de expertos- "empanzado": las ruedas girando en falso y el auto suspendido sobre una montaña de arena.

Caos de tránsito en Pinamar

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En Pinamar, si no llueve hace varios días, salir del circuito asfaltado del centro y transitar las calles internas de la ciudad puede ser un riesgo. Las acumulaciones de arena acechan y si no se conoce cómo atravesarlas, hay muchas chances de quedarse atascado. Hay días en los que basta con recorrer dos cuadras para encontrarse con algún auto encallado.

Los que queden varados pueden llamar a un auxilio. Aunque también pueden tener suerte, si están en una zona medianamente transitada, y recibir ayuda de otros conductores. Fue el caso del Chevrolet, que salió gracias a la tracción solidaria del conductor de una camioneta 4x4 que se dirigía a las playas de la frontera. Fue él quien recomendó desinflar levemente las ruedas al llegar a esta ciudad, donde la mayor parte de las calles no están asfaltadas. Además, es importante no frenar mientras se atraviesa los montículos y hacerlo siempre en primera marcha.

Pinamar: caos de tránsito, autos encastrados en la arena y peatones imprudentes
Pinamar: caos de tránsito, autos encastrados en la arena y peatones imprudentes Fuente: LA NACION - Crédito: Matías Aimar

Peatones y conductores

Relajados por la brisa de mar, en Pinamar los peatones cruzan por el medio de la calle, sin mirar hacia ambos lados, cuando la mayor parte de las arterias son de doble mano. Incluso en avenida Bunge, la de mayor circulación, donde algunos autos avanzan a velocidades de 60 km/h.

"Se te cruzan familias enteras por el medio de la calle, con cochecitos con bebés y todo, no tienen cabeza", se quejó Pablo a LA NACION mientras estacionaba en un balneario del sur.

Pero cuando cruzan por las sendas peatonales, los peatones deben esperar largos minutos hasta que los conductores les dan paso. "Gracias, genio", le gritó una joven, irónicamente, al conductor de una Ford Ranger que ni siquiera disminuyó la velocidad en la esquina de Bunge y Libertador y casi se la lleva por delante.

Pinamar: caos de tránsito, autos encastrados en la arena y peatones imprudentes
Pinamar: caos de tránsito, autos encastrados en la arena y peatones imprudentes Fuente: LA NACION - Crédito: Matías Aimar

Las calles del centro se transforman en un hormiguero de autos en los horarios pico (entre las 18 y las 22, vuelta de la playa y salida a cenar); y los días no aptos para la playa, cuando los planes son puertas adentro de los restaurantes y juegos para chicos y entre las galerías comerciales del casco urbano.

Durante el año circulan 15.000 autos, calculados sobre 40.000 habitantes. En enero, ingresan 70.000 automotores, sobre todo los fines de semana. Entre semana, son alrededor de 50.000. En las guarderías aseguran que la cifra de cuatriciclos y motos es similar.

Turimso ¿Aventura?

Para el deleite de los turistas, durante la primera quincena no hubo muchos los días de lluvia. Pero los que sí llovió , dos o tres, transitar en auto por la avenida del Mar fueran travesía.

El terreno tomó, como ocurre cada año, un relieve ondulado, con pozo con agua y montículos de arena mojada acumulada.

"Se siente como si cabalgaras", dijo una de las nenas desde el asiento trasero de un Renault Clio que acababa de estacionar cerca de Bunge y el Mar. "Es un saltimbanqui", agregó la madre desde el asiento del acompañante.

Pinamar: caos de tránsito, autos encastrados en la arena y peatones imprudentes
Pinamar: caos de tránsito, autos encastrados en la arena y peatones imprudentes Fuente: LA NACION - Crédito: Matías Aimar

Desde la Municipalidad aseguraron que es común e inevitable que esto ocurra cuando llueve. El procedimiento para mejorar el terreno se lleva a cabo después de que pasa la lluvia, con una aplanadora.

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