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La tecnología "formatea" la nueva economía

Internet de las cosas, la inteligencia artificial y la robótica tienen su impacto en los negocios

Domingo 14 de enero de 2018
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LA NACION
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La tecnología atraviesa la sociedad actual de punta a punta, pero hay una rama que tal vez sea la más sensible para las personas: la economía. Inteligencia artificial (IA), robótica, drones, impresoras 3D, Internet de las cosas, realidad virtual y redes digitales son apenas algunos de los fenómenos que ahora están revolucionando las reglas clásicas del intercambio de bienes y servicios.

Hoy la tecnología es core de cualquier proceso económico. Su involucramiento en los distintos resortes de la economía se puede ver claramente en el agro, donde se pasó del simple arado a máquinas con sensores que regulan la cantidad de grano a sembrar de acuerdo con la humedad del suelo. También el trading es un buen ejemplo: en la Bolsa se usaba originalmente un pizarrón, después se pasó al trading remoto y ahora se llegó a las hipercomputadoras dedicadas a hacer trading de alta frecuencia a velocidad de la luz.

Bruno Rovagnati, Senior VP & Managing Director de R/GA Latam, dice que en lo que es la nueva economía, hay muchas innovaciones que están desarrollándose como sistemas de pago. "Desde una Apple Pay, que va reemplazando a las tarjetas de crédito, pudiendo realizar cualquier pago simplemente con el teléfono, hasta los sistemas como PIM del Banco Nación Servicios, que permite poder tener un crédito, hacer un balance o movimientos entre cuentas desde el teléfono. La billetera virtual también ayuda a hacer pagos o transferir dinero de manera sencilla de una cuenta a otra", señala el ejecutivo.

Además, según Rovagnati, los bancos le están dando más importancia a la tecnología porque hoy la generación millennial, que ha crecido y tiene una relación directa con el mundo digital, está económicamente activa. "La digitalización y los millennials existen hace mucho, pero la diferencia es que hace 10 años esta generación no era target de banco porque no tenía la capacidad financiera o la necesidad de contar con servicios financieros, pero hoy son los nuevos clientes, y los bancos deben cubrir sus necesidades", explica este ingeniero en software, egresado del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA).

Lo cierto es que, a partir de la economía digital, la definición de moneda ya es mucho más amplia que lo que se conocía. Elementos como las criptomonedas cambian conceptos básicos de cómo el ser humano se comunica e integra. "Nos referimos a mucho más que al dólar o el peso. Por eso es que también ya incorporamos el concepto social currency (moneda social), donde a veces se paga con información, con actividad, con referidos, con tiempo, o con atención", explica Rovagnati.

Matías Arturo, director ejecutivo de Digital de Accenture, comenta que en IA hay ejemplos reales de procesamiento de créditos e hipotecas, y de chatbots (un programa informático con el que es posible mantener una conversación) para manejar el primer y segundo nivel de necesidad de un cliente. "Un lugar donde también vemos aplicada la IA y la Internet de las cosas es en la industria minera, donde todo el proceso productivo (excavación, extracción, producción y distribución) está fuertemente impactado".

Según indica Arturo, la Internet de las cosas aplicada a las industrias tiene hoy tres grandes objetivos: mejorar su capacidad de producción (incrementar su rentabilidad y facturación); tener otro nivel de innovación (redefinir los procesos productivos) y transformar el talento de la empresa. "La IoT [según sus siglas en inglés] es la conexión más clara de cómo el dato puede generar negocios. En temas de seguros, por ejemplo, hay sensores en los autos y en los móviles de los conductores para poder medir la siniestralidad, trayectos y recorridos, para luego utilizar datos a la hora de procesar un expediente", señala el ejecutivo.

Por su parte, Marcelo Girotti, CEO de BGH Tech Partner, comenta que la transformación digital está cambiando los modelos de negocios existentes. "Nuevos jugadores que hasta hace poco no estaban en el mercado están tomando participaciones muy relevantes en la economía real, en negocios que actualmente están en manos de empresas que operan en el mercado desde hace décadas", afirma el ejecutivo.

En este contexto, opina Girotti, la inversión en tecnología se convierte no solo en una herramienta para capturar mercados o mejorar la productividad, sino que además constituye un instrumento defensivo para proteger el negocio actual. "En el caso de Internet de las cosas, se trata de una tecnología disruptiva que permite comunicar a los distintos dispositivos tecnológicos, que anteriormente operaban en forma aislada, a través de conexiones diversas, suministrando información que es analizada y procesada fundamentalmente en la nube", agrega.

El sistema financiero es quizás el sector de la economía donde más palpable se hace el uso de la tecnología. Nicolás Galarza, CEO y fundador de Quiena, un asesor de inversiones personal y automatizado, destaca que la tecnología elimina los errores humanos -al "pensar" algorítmicamente-, reduce los tiempos -al hacer todo muchísimo más rápido- y baja los costos -al reducir los pagos fijos de sueldos-. "Esto termina en procesos, servicios, y productos muchísimo más eficientes, lo que acelera la creación de valor y el crecimiento de la economía en general", concluye el directivo.

Por ejemplo, en Quiena la tecnología hace posible ofrecer servicios personalizados de inversión a clientes que nunca pudieron pagar los costos de una asesoría personal. "De igual forma, nos permite canalizar el ahorro de personal de atención al cliente hacia nuevas tecnologías, que nos permiten servir a cada vez más clientes que nunca recibieron asesoría personal de inversiones", agrega Galarza.

El futuro ya está aquí. Según un trabajo elaborado por el Instituto para la Integración y de América Latina y el Caribe (Intal), del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la economía digital y, en concreto, el ecosistema de nuevas aplicaciones y servicios digitales pueden propiciar un impacto transversal sobre los distintos sectores económicos, con importantes mejoras productivas de eficiencia y de acceso sobre los servicios ofrecidos.

Aportes al valor agregado

Según un informe de Accenture, la IA tiene el potencial de aumentar el valor agregado bruto de la Argentina en US$59.000 millones en 2035. Alrededor de la mitad de esta cifra (US$30.000 millones) provendrá del canal de aumento de la capacidad del capital y la mano de obra, mientras que el canal de difusión de la innovación contribuirá con US$16.000 millones y el de automatización inteligente, con otros US$13.000 millones. "El sector público de la Argentina ofrece perspectivas prometedoras para la IA, con municipalidades que ya muestran interés por contar con soluciones digitalmente avanzadas y con miras a lograr una ciudad inteligente", señala el estudio de Accenture.

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