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Rally Dakar: pasa de todo, pero para los pilotos argentinos es por ahora una buena carrera

Entre los motociclistas Kevin Benavides (Honda) es la gran esperanza y llegó al ecuador de la carrera como líder de la clasificación general.
Entre los motociclistas Kevin Benavides (Honda) es la gran esperanza y llegó al ecuador de la carrera como líder de la clasificación general. Crédito: DPA
Fernando Vergara
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13 de enero de 2018  

LA PAZ, Bolivia.- Cuentan los lugareños que enero es el mes más lluvioso del año en esta ciudad de clima cambiante. Nubes oscuras que dan paso a lluvia, sol radiante y agua nuevamente... Al cabo, ésos fueron los escenarios de bienvenida en el inicio de los cinco días con altura y frío para competir en el altiplano boliviano, que no impidieron que los argentinos siguieran alimentando sus anhelos en el Rally Dakar 2018 , en una de las mejores labores albicelestes desde que esta competencia se instaló en Sudamérica, hace nueve años.

Los números son contundentes: los argentinos dan pelea arriba en tres de las cuatro divisiones de la exigente competencia. Del muy arduo tránsito por Perú hacia Bolivia, que provocó infinidad de abandonos, el saldo albiceleste es de 36 vehículos sobrevivientes: 9 en autos, 10 en motos, 1 en camiones, 15 en cuatriciclos y 1 en UTV.

Tras dejar atrás la complejidad del vertiginoso desierto peruano, donde se desarrollaron las cinco primeras etapas, los competidores argentinos se lucieron en los caminos de tierra. Entre los motociclistas Kevin Benavides (Honda) es la gran esperanza y llegó al ecuador de la carrera como líder de la clasificación general. Al cabo, fue un hecho notable para el motociclismo nacional, porque es la primera vez en la historia de esta prueba que un argentino encabeza esta división. "Estoy feliz. Pero tengo que seguir enfocado porque queda mucho por delante y no se ganó nada. Honestamente, lo logrado hasta ahora es más que lo esperado. La moto está respondiendo muy bien", remarcó el salteño.

Ya había mostrado sus credenciales Benavides en 2016, cuando finalizó cuarto en su primera experiencia en el Dakar. En lo que va de esta realización el piloto de 29 años exhibió un alto rendimiento sostenido a lo largo de los primeros seis días de actividad. Sus posiciones en las etapas fueron 10ª, 5ª, 2ª, 8ª, 3ª y 2ª. Y su ventaja es de 1m57s sobre el francés Antoine Van Beveren.

"Hoy utilicé el día de descanso para comer bien, descansar y recibir masajes. Fue bueno para recuperar energías", explicó ayer Benavides, que valoró la buena respuesta que tuvo en la altura del altiplano. "En la primera etapa en Bolivia tuvimos muchísimo frío y lluvia. Fue intenso y complejo para el físico. Lo bueno es que respondí bien", analizó el argentino.

Ayer el Dakar se tomó un respiro para aclimatarse a la altura y hoy comenzará a desarrollar la segunda parte del rally, que no será la segunda mitad, pues hasta ahora hubo seis tramos y faltan ocho por Bolivia y la Argentina hasta llegar el sábado 20 a la meta, situada en el Centro Cívico de Córdoba.

De esa tierra es oriundo Federico Villagra , que se presentó con ansias de competir bien arriba en la división camiones y lo certificó desde el inicio. El recorrido de 758 kilómetros (313 de especial) que unió las ciudades de Arequipa y La Paz marcó el adiós a Perú y la llegada a Bolivia. Resultó propicio para que Coyote se adueñara de la segunda victoria de etapa en el Dakar. En una superficie en la que predominó la tierra, el cordobés, acompañado por Adrián Yacopini y Ricardo Torlaschi, volvió a lucirse. El mérito de su trabajo se agiganta: el conductor del Iveco número 501 del multicampeón argentino de 48 años compite contra la potente armada rusa de Kamaz y se mezcla entre los principales candidatos al triunfo final. Su máximo adversario es Eduard Nikolaev, que sigue en la cima, con 52 minutos de ventaja sobre Villagra.

En cuatriciclos, Jeremías González Ferioli se adjudicó la última etapa efectuada al sacarle 1m50s de ventaja a Pablo Copetti, el compatriota que viene dando pelea y se ubica tercero en la general. El líder de la división es el chileno Ignacio Casale. Hay un dato que resalta en la clasificación general de estos vehículos: del tercer lugar al sexto están completamente teñidos con los colores celeste y blanco: a Copetti lo siguen González Ferioli, Gustavo Gallego y Nicolás Cavigliasso. Este último resultó el vencedor en el quinto segmento, el último tramo íntegro en territorio peruano.

Tras el descanso, hoy los argentinos serán parte de la etapa maratón, que exhibe una particularidad más allá del largo trecho de 425 kilómetros cronometrados: los pilotos no podrán contar asistencia mecánica externa. Atrás quedará La Paz; Uyuni, que atesora el mayor desierto de sal continuo y el más alto del mundo, cambiará desde hoy su fisonomía para recibir a la caravana.

Entre los autos, el desempeño celeste y blanco no está a la misma altura: el mejor es Lucio Álvarez, con un Toyota, ubicado 14º.

Bolivia, primero, y la Argentina, después, serán escenarios de un camino lleno de trampas para una legión albiceleste que se entusiasma con dar el zarpazo final.

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