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The Indian Detective: en la tradición de la buena comedia

Domingo 14 de enero de 2018
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Doug, un torpe detective que se hace querer
Doug, un torpe detective que se hace querer. Foto: Chris Vermaak

The Indian Detective (Un policía canadiense suelto en la India) (Canadá/ Alemania/ Sudáfrica, 2017). Creadores: Smita Bhide y Frank Spotnitz. Elenco: Russell Peters, Anupan Kher, Mishqah Parthiephal, Christina Cole, William Shatner, Hamza Haq. Disponible en Netflix. Nuestra opinión: buena

En el comienzo de La fiesta inolvidable, el actor indio que interpreta Peter Sellers desencadena una serie de desastres involuntarios en un set de filmación que culmina con el desmadre de una superproducción de Hollywood y la invitación por error a la excéntrica fiesta de un alto ejecutivo, en la que continuará su derrotero destructivo. No solo comedia anárquica y desopilante, La fiesta inolvidable, de Blake Edwards es también una extraordinaria sátira sobre el choque cultural entre dos civilizaciones tan dispares como la india y la norteamericana. En la nueva serie canadiense estrenada por Netflix, The Indian Detective, los creadores Smita Bhide y Frank Spotnitz continúan aquella tradición con un personaje que mucho le debe a esa torpeza y desorientación que definía a las criaturas de Sellers -no solo el indio Hrundi sino también el legendario Inspector Clouseau de La pantera rosa- y con un universo que combina el humor y la farsa con un trasfondo criminal que da pie más a la parodia que a verdaderas situaciones de peligro o intrigas de crimen y misterio.

El comediante canadiense Russell Peters interpreta al oficial Doug D'Mello, quien durante un operativo en la frontera con los Estados Unidos por tráfico de drogas es burlado por su fracaso en la requisa y convertido en el hazmerreír de la fuerza. Esa parece ser la historia de su vida. Su torpeza como detective se corona con su suspensión, su degradación de rango y una llamada misteriosa de su padre desde la India. Allí comienza un viaje al otro lado del mundo, el de sus raíces, en el que descubrirá no solo una red internacional de comercio ilegal de heroína y turbios negocios inmobiliarios, sino cuáles son las verdaderas diferencias entre su vida de grotescas impericias en el placentero Canadá y sus heroicas aventuras en la India de sus ancestros.

Lo mejor de la serie -de tan solo cuatro episodios- es el tono elegido: cada vez que se recuesta sobre la comedia absurda, en el relato en off que el mismo Doug realiza de sus insólitas pericias detectivescas, sus amores platónicos y la atípica relación con su padre -personaje casi salido de la commedia dell'arte, con una peluca ridícula y un acento de imitación burlona-, logra sus mejores momentos, con gags efectivos y situaciones divertidas. La línea policial, en cambio, resulta absurda cuando intenta que la tomemos en serio. El choque entre la disciplina canadiense y la anarquía india sale del lugar común cuando puede poner en jaque la rigidez de esas diferencias.

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