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Provincias: polémicas andinas de trascendencia nacional

Mendoza, cuna de casos y nombres controvertidos

Enfoques

En las décadas recientes, el distrito se ha vuelto prolífico en intrigas que aúnan intereses políticos y económicos

Como una onda expansiva, cada novedad sobre el escándalo por las dudosas operaciones bancarias del grupo encarnado por el empresario Raúl Moneta repercute en Mendoza en forma perturbadora.

El ex financista no tiene la mejor reputación en esa provincia. Y no tanto por la ostentosa forma de ser que le cuestionan, sino por el hecho de ser identificado como responsable de haber bajado las persianas del Banco de Mendoza, con el que operaban desde siempre miles y miles de mendocinos.

Hasta hay quienes recuerdan el cierre, hace poco más de 20 años, del Banco de los Andes, entidad privada (entonces la segunda en el país en materia de depósitos) que pertenecía al grupo Greco, caído en desgracia en 1980 y propietario, entre otras, de Villavicencio, de bodegas como Resero y Furlotti y del desaparecido diario Mendoza.

Paradójicamente, el hoy vapuleado presidente del Banco Central, Pedro Pou, que mantuvo negocios vitivinícolas con los Greco, tiene aún pendiente, como consecuencia de ello, una millonaria demanda contra el Estado provincial, que se había hecho cargo de la catástrofe empresarial. Sin duda, Mendoza se ha convertido en las últimas décadas en un distrito prolífico en enmarañadas historias que unen intereses políticos y económicos, éstos frecuentemente vinculados con medios de comunicación.

Los pormenores del caso Moneta constituyen la última versión de la reseña de esa tierra, tan rica en viñedos como en casos y nombres controvertidos de trascendencia nacional.

Entre ellos, precisamente, la tremebunda caída del grupo Greco. O la ciudadanía argentina otorgada allí al vendedor de armas sirio Monzer Al Kassar. O la polémica que significaron y significan el paso público de comprovincianos como José Luis Manzano, Alberto Flamarique, José Genoud o el propio Pou.

Primeros contactos

A Moneta, entusiasta de la tradición gauchesca y criador de caballos oriundos de Buenos Aires, se le conocen sus primeras inversiones en la provincia cuyana hacia fines de los años ochenta (por entonces compró el hotel Termas de Cacheuta y, luego, no pocas fincas). Pero su principal interés estuvo depositado en el Banco de Mendoza.

Coincidente con la crisis que en la última década afectaba a la mayor parte de las bancas provinciales, el entonces gobernador justicialista Rodolfo Gabrielli (1991-1995) lanzó el proceso de privatización de la entidad, que iba a ser fusionada con el Banco de Previsión Social de Mendoza.

Ese paquete fue finalmente adquirido por el Banco República, de Moneta, en 1996, durante la gestión de otro mandatario peronista, Arturo Lafalla (1995-1999).

Lo hizo en sociedad con Magna Inversora, integrada, entre otros, por Daniel Vila (Grupo Uno), Héctor López (supermercados Metro), Ernesto Pérez Cuesta (Mendoza Plaza Shopping) y Jacques Matas (Industrias Matas). Estos hombres de negocios, junto con Enrique Pescarmona (Imsa), crearon en los noventa el poderoso Consejo Empresario Mendocino (CEM).

Vila es dueño de un importante conglomerado de medios de comunicación. En Mendoza, entre otros, del diario Uno, de Radio Nihuil y de Supercanal (de cable). En los últimos años, Moneta también ha invertido principalmente en ese rubro.

En aquel holding tiene participación el ex ministro Manzano, quien había procurado que el ya desaparecido empresario cubano anticastrista Jorge Mas Canosa inyectase capitales en los negocios de Vila.

En el propio justicialismo admiten que para comprar la banca oficial de Mendoza, Moneta "recibió una mano del gobierno menemista y del naranjismo" (corriente interna del PJ local ideada por José Bordón, a la que respondían Gabrielli y Lafalla, estos últimos luego distanciados).

Vínculos con Menem

El empresario había conocido al presidente Carlos Menem ni bien comenzada su gestión, en 1989, durante una reunión organizada por el grupo Bunge y Born, según reconoce el propio Moneta, que no reniega de sus estrechas relaciones con el ex jefe de Estado.

Incluso en el consejo nacional del PJ reconocen que Moneta ha aportado fondos para campañas electorales, fundamentalmente para la de 1995, cuando Menem fue reelegido.

"Nunca manejé dinero de Menem. Una sola vez le presté 200.000 dólares, por medio del Banco República, a Bodegas Menem, en condiciones usuales", se atajó a los pocos días de que el jefe del PJ había dejado la Casa Rosada en manos de Fernando de la Rúa.

Pero no todos sus vínculos con el justicialismo son propicios. Hoy, al defender su gestión en el Banco de Mendoza no hace más que fustigar al ex gobernador Lafalla, a quien acusa de haberle entregado la entidad en un pésimo estado financiero.

Tampoco parece simpatizar con otro mendocino, el senador Eduardo Bauzá (PJ). El ex hombre fuerte y ex jefe de Gabinete de Menem fue uno de los impulsores del nombramiento en Mendoza del juez federal Luis Leiva, que en 1999 ordenó la captura de Moneta, al imputarle defraudación en perjuicio del Estado y vaciamiento del Banco de Mendoza.

Leiva, hijo de un viejo dirigente de la ortodoxia justicialista mendocina, Franciso "Pancho" Leiva Hita, ha tenido durante sus años de juez federal una aceptable imagen en su provincia, pero en los últimos tiempos se vio en cierta forma opacada por la denuncia de Moneta, que afirma que el magistrado intentó sobornarlo.

Antecedentes

El ocaso del gravitante grupo Greco marcó un hito en Mendoza, al que le siguió la caída del grupo Kolton, con inversiones en el sector financiero y en el de la construcción (fue uno de los motores del crecimiento edilicio de Mendoza), además de haber incursionado también en medios periodísticos.

Esa debacle abrió las puertas a una nueva etapa de la economía mendocina. Comenzaron a aparecer otros grupos empresariales fuertes y, en la última década, capitales extranjeros a adueñarse poco a poco de la industria vitivinícola.

La gran bodega Giol fue privatizada durante la gobernación de Bordón, aunque quedó en manos de una federación de cooperativas (Fecovita).

Ese traspaso generó la primera denuncia judicial importante presentada por el hoy diputado nacional Gustavo Gutiérrez (Demócrata-Mendoza), que junto con su par Elisa Carrió (UCR-Chaco) estuvo la semana última en Washington, a raíz de la divulgación del informe sobre lavado de dinero de un subcomité del Senado norteamericano, que roza a Pou y que no deja bien parados al Citibank ni a Moneta.

Gutiérrez es una de las figuras clave en la lidia pública mendocina de los últimos años. Ha interpuesto acusaciones por la privatización de Giol, por contrataciones del gobierno provincial con la empresa IBM, bajo las gestiones de Bordón y de Gabrielli, y por el caso del ex banco oficial.

En Mendoza se percibe la fobia del justicialismo frente a Gutiérrez. Esto se traduce en una elocuente exhibición de intereses y maniobras contrapuestas, que involucra a no pocos contendientes que han hecho de este caso la promoción de la pelea por el título de la honorabilidad: en un rincón, Moneta y sus defensores; en el otro, Leiva y los demócratas.

Las apuestas sobre el primero parecerían estar en manos del grupo Vila y de una parte del peronismo. Por caso, el ex gobernador Gabrielli intentó comprometer al juez al declarar ante el Consejo de la Magistratura, que analiza la conducta de Leiva.

Los respaldos para el magistrado no parecen hoy tan explícitos, pero se presienten detrás de ciertos gestos de sectores radicales y, más aún, de los demócratas locales. Curiosamente, Moneta está casado con Claudia Arroyo Benegas, perteneciente a una familia tradicional de Mendoza, de raigambre demócrata, cuyo principal exponente fue Tiburcio Benegas, otrora gobernador y uno de los fundadores de Bodegas Trapiche. El empresario argentino asociado al poderoso Citibank opina, a la vez, que la trascendencia de las acusaciones en su contra responde a una guerra mediática. Y ubica en el campo de enfrente al Grupo Clarín, que en Mendoza posee, en sociedad con La Nación , el diario Los Andes.

Postura aliancista

Suspicacias al margen, el sector más distante del caso es, en apariencia, el oficialismo. Empero, analistas mendocinos advierten que "al gobierno de Roberto Iglesias (Alianza) el tema le quema en las manos, aunque haga que mira hacia el costado".

De igual forma que resulta difícil determinar qué tipo de relaciones hay entre Moneta y Manzano, amén de la participación de éste en el grupo Vila, no queda del todo claro cuál es la posición aliancista frente al caso.

No se conocen vínculos relevantes entre el ex financista y el aliancismo. Sólo se sabe que el encuentro reservado que hace pocos meses tuvo Moneta con el gobierno de Iglesias habría respondido a intentar resolver el entuerto político y económico del Banco de Mendoza. Se había reunido con el ministro de Hacienda (hoy de Obras Públicas), Aldo Ostropolsky.

Y que con el senador nacional Genoud (UCR), ex presidente provisional de la Cámara alta, ha mantenido no pocos contactos, aunque presumiblemente por compartir la afición por la cría de caballos.

En el entrecruzamiento de estos datos hay quienes también recuerdan que el juez Leiva fue quien llevó la causa por la caída de Multicrédito, entidad financiera que pertenecía a los Flamarique.

El magistrado había ordenado la detención de dos hermanos del ex ministro de Trabajo, sospechado en el pago de sobornos a senadores nacionales a cambio de la aprobación de la reforma laboral, lo que le costó el puesto, igual que a Genoud.

Como con otros casos y figuras, en Mendoza hoy se advierte la atención que concentra el capítulo Moneta, pese a que muchos provincianos creen que el fondo de la cuestión está dominado por intereses que trascienden los límites de la buena tierra recostada contra los Andes. .

Por Mauricio Carini De la Redacción de La Nación
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