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Dios atiende en el cine de la esquina

Domingo 08 de diciembre de 1996

El pastor Omar Cabrera y su mujer, Marfa, están sobre el escenario de lo que alguna vez fue el cine Cuyo, en la calle Boedo al 800 de la Capital, ahora transformado en la iglesia evangélica pentecostal Visión de futuro. El pastor usa cuello de cura bajo una camisa violeta y un traje azul brillante. Marfa lleva casaca fucsia, falda floreada y un peinado batido hasta el cielo, repleto de rulos blancos pequeñísimos.

- No me gusta que me llamen pastora - explica con boca refulgente y voz suave bajo los ojos más delineados del mundo- Este título se ha utilizado muy mal.

Arriba del escenario Omar parece un muñequito de torta, entre una maraña plástica de helechos y flores. Cortinados color pastel descienden a chorros desde el techo y un corazón blanco sostiene en su centro una palabra escrita con lentejuelas: Deleite .

Cinco o seis chicas revolotean envueltas en polleras de gasa, maquilladas con estética Avon o Sarah Key, tercamente prolijas. Tres años atrás, Omar Cabrera alquiló con opción a compra este cine con 1800 butacas, en el que está construyendo su propio estudio de televisión para transmitir programas por el canal 6 de Morón, que acaba de comprar. Hoy comparte fama con otros pastores y predicadores como Carlos Anacondia, Claudio Freidzon, y Héctor Giménez, pero nadie puede quitarle el puesto de pionero entre los pastores evangelistas pentecostales. En los años ´70 juntaba 35 mil personas en Goya, cuarenta mil en Santa Fe, y fue uno de los primeros en utilizar la radio para hacer esparcir su mensaje. Tiene 3000 trabajadores ad honorem en su iglesia, 120 pastores a sueldo, 90 mil fieles en todo el país y filiales de la iglesia en 183 pueblos y ciudades, un programa de tevé que transmite a 500 cables del interior, uno de radio en FM del Rey, y a través del satélite Solidaridad, su prédica llega a toda América latina.

- A mí me han tenido como chicle - grafica Omar -. Me escupían y me tragaban. Incluso dijeron que yo hipnotizaba gente, entonces dejé de hacer imposición de manos, pero le enseño a la gente cómo tiene que hacer para liberarse de los vicios, las enfermedades. Estuve hace poco en Santa Fe, y allí mucha gente recuperó la vista, una señora se descompuso y expulsó un tumor... A la iglesia católica van solamente un 13 por ciento de los fieles. Yo voy por el noventa por ciento que no va, que cree más en lo esotérico que en el conocimiento pleno de la enseñanza de Cristo.

En uno de sus libros llamado, Aliento Cotidiano hay una página central que puede enviarse por correo y que invita al comprador a colaborar con la iglesia: los casilleros a marcar con una cruz van desde los diez hasta los treinta pesos en concepto de ofrenda para la obra del Señor. Abajo, un espacio de nueve líneas le ofrece al fiel la posibilidad de escribir su petición personal. Detrás del telón del escenario, en los salones reservados a los pastores, el predicador Andrés Pavón, de 52 años, se acomoda ávido por dar su testimonio. Hay algo que se repite como un folklore necesario: todos llegan a la iglesia en plena crisis, la mayoría de ellos burlándose crudamente del evangelismo.

Después, son atrapados por la gracia que los acuna en su regazo y los tranquiliza a base de milagros cotidianos.

- Yo era alcohólico y además tenía Mal de Chagas- enumera Pavón, que dice haber sido perseguido durante los años de la dictadura por pertenecer a partidos de izquierda-. Mi casa era un infierno, así que un día me preparé el bolsito para ir a morirme por ahí. Fui a la cocina y puse la radio bajito. Ahí escuché la primera vez a Omar Cabrera y se me quebró algo adentro. Y ojo que yo pensaba que los evangelistas eran unos tarados, que los yanquis los estupidizaban. Empecé a ir a las reuniones de la Iglesia, a veces iba borracho, y todo me parecía preparado para enganchar a los demás. Pero empecé a creer que Dios me podía sanar. Y me sané. Me curé del Mal de Chagas. El alcoholismo le costó un poco más a Dios.

En el escenario un conjunto musical formado por las chicas Sarah Key canta una canción. En las reuniones evangélicas, cada canción puede durar hasta diez o quince minutos en repeticiones de las mismas tres o cuatro estrofas. Debajo del escenario, otras tres chicas se esmeran en una escenografía con pasos de baile y panderetas encintadas. Cristina, una señora redonda, sube a dar testimonio, Biblia en mano.

-El Señor me ha curado una disfunción tiroidea, el Señor me ha prosperado, me ha duplicado el sueldo - grita con aires gremialistas que hacen aplaudir a la iglesia, ahora llena hasta la mitad.

Dos mujeres suben a teatralizar el pasaje bíblico de Marta y María. Marta sube al escenario con un plumero y una gamuza quejándose porque María se encierra a orar y no limpia. Entonces una tercera, Isabel, trae un mensaje de infinito consuelo.

- Marta, sabé qué - le dice la mujer- vo tené que creer en Dió, así Dió te va a ir ayudando delante tuyo y vo va a poder limpiar tranquila .

Aplausos.

Sube al escenario una pastora vestida de encaje lila.

- La obra del Señor necesita tu dinero, hermana, hermano. Vamos a orar. Antes saca tu ofrenda para darla a Dios.

Un estremecimiento de carteras y monederos. Canastitas de mimbre forradas de cuadrille rosa circulan entre los fieles. Hay un clima de kermesse escolar, de bautismo pobre. Cabrera sonríe. Ahora, goza de respeto y reconocimiento dentro del ambiente evangélico.

- Lo mejor que me pudo pasar es que aparezcan Giménez y Anacondia - dice- Antes todos me criticaban a mí. Ahora yo soy el gran maestro. Igual yo nunca he visto conversiones tan impresionantes como en lo de Giménez. Ese muchacho ha predicado un mensaje muy positivo. Ya sé que tiene problemas en su propia vida matrimonial. Pero mire, uno de los hobbies del diablo es atacar el matrimonio de los pastores.

Su camisa violeta destella como un diente de seda en la inmensidad de la iglesia de celuloide.

Los primeros evangélicos pentecostales llegaron en 1906 a la provincia de Buenos Aires, y en 1910 se asentaron en los barrios más modestos de la capital. En los años 60, los protestantes representaban el dos por ciento de la población argentina.

Hoy son más del cinco por ciento, y en su mayoría pentecostales. La Conferencia Episcopal Latinoamericana estima que al menos una octava parte de la población de América latina asiste a algún culto pentecostal y de las 3096 entidades religiosas asentadas como tales en el Registro Nacional de Culto de nuestro país, 2096 de ellas son evangélicas y de estas unas 1850 pertenecen a grupos pentecostales.

- En nuestro país el pentecostalismo es la iglesia perteneciente a una confesión religiosa distinta de la apostólica romana que tiene mayor número de inscripciones -asegura el director general del Registro Nacional de Cultos, José Cardoso.

Alrededor del año 1900, en Topeka, Estados Unidos, el pastor bautista Charles Parham fundó una congregación religiosa haciendo hincapié en el bautismo del Espítitu Santo. De allí surgió el pentecostalismo, doctrina religiosa que pone especial énfasis en la actualidad de los dones del Espíritu Santo - aseguran que el Espítu Santo sigue haciendo milagros en nuestros días- y que reúne 15 millones de fieles en el mundo, dos de los cuales están en Estados Unidos.

-Hay ciertas ofertas religiosas que parecen mejor adaptadas a la sociedad que nos toca vivir - dice Jorge Soneira sociólogo, investigador del CONICET, y coautor del libro Sociología de la religión -. Esas religiones aparecen dirigiendo mensajes a la gente para solucionar su problema económico, laboral, físico. No son religiones intelectualizadas, tienen un mensaje muy práctico.

Se asoman a los diales de las radios, a la pantalla de los televisores, hacen reuniones multitudinarias en estadios de fútbol llevando entre arco y arco el mensaje encomendado. Levantan oraciones por el cáncer, el reuma, la parálisis, los trámites jubilatorios, las hipotecas, las parejas separadas y los desocupados.

- De todos modos - dice Soneira- hay una rama pentecostal tradicional y otra surgida en los ochenta: el neo pentecostalismo. Aquí estarían Giménez, Cabrera... La prédica gira alrededor de una fuerte presencia del pastor, y en sus campañas predican lo que llaman signos y prodigios: sanidad, curación de enfermos, quitar demonios del cuerpo. Pero creo que hay que ser justos. En nada se diferencian del padre Betancourt, que es católico y carismático.

Alrededor de los años 80, los pastores llegaron a la radio y la televisión. Nacionales y extranjeros (quién no recuerda a Jimmy Swagart) invitaban a apoyar la mano en la pantalla para compartir el milagro colectivo. Se llenaron estadios como Vélez, Obras Sanitarias, Huracán. La gente caía los pies de los pastores por la fuerza de la imposición de manos. Dentro de esto que todos llamaron un tiempo de Dios para la Argentina hubo multitudes conmovidas hasta el llanto, paralíticos caminando y ciegos con vista recién estrenada.

Si bien la denominada Iglesia Electrónica continúa con buena salud en los Estados Unidos de la mano de pastores como Oral Roberts, Jimmy Baker y Pat Robertson, en la Argentina los milagros catódicos se han retraído por una cuestión de costos, retirándose al cable.El reino de los mesías cibernéticos es hoy Crónica Tevé.

- La teología de la prosperidad es uno de los últimos desarrollos teológicos dentro del pentecostalismo - explica el antropólogo Alejandro Frigerio-. Es dar para que te sea dado. Si no das, Dios no te da. Ellos dicen "Dios me prospera". Por eso los pastores pentecostales no tienen problema en mostrarse bien vestidos, porque una de las maneras de demostrar que Dios te hace próspero es ir bien emplichado, no podés andar por ahí hecho un pobrecito. Si ganan guita con eso o no, cosa de ellos. Los argentinos somos un pueblo tremendamente mágico. La gente en general cree que te pueden hacer un daño, que los espíritus malignos existen. Y los grupos que más crecen son los que apuntan a eso.

El pastor evangélico luterano Ricardo Pietrantonio se enerva con los mensajes prósperos de este nuevo evangelismo pentecostal.

- La prédica de la prosperidad es algo con lo que yo no estoy de acuerdo. Qué es eso de que algunos van a recibir y otros no... La curación de enfermos es parte de la doctrina cristiana, pero una cosa es seguir una doctrina y otra es hacer un énfasis en la liberación de los espíritus, que hasta el cáncer parece que fuera un espíritu y no una enfermedad. Que Dios puede hacer milagros, nosotros lo creemos. Pero no justo a esta hora y por este canal.

Pietrantonio reconoce que quizás los fulgores de la iglesia pentecostal, los besos, los abrazos, las bendiciones a viva voz, los predicamentos exaltados, sean un mérito a reconocer.

-Quizás nosotros no somos lo suficientemente expresivos. Su éxito se debe a que escuchan, nosotros quizás no estemos respondiendo como debemos.

En las iglesias pentecostales las sonrisas están de servicio tiempo completo. Del otro lado de los teléfonos voces amables regalan bendiciones, consuelos, calma en medio de la tormenta.

- Antes la Argentina era católica - dice Pabo Semán, sociólogo y doctor en antropología - Ahora es católica... y hay un montón de pentecostales. Y esto es un fenómeno de diversidad religiosa que hace que desde Giménez hasta Freidzon, estos tipos sean mal vistos. Quienes los critican no pueden aceptar que en la Argentina haya religiones que no sean el catolicismo. Pero pensar que el retorno a la religión es el retorno a la barbarie, o pensar que la única religión posible es el catolicismo, son dos barbaridades.

Tiesos de emoción, ellos predican desnudando sus propias vidas, sus pasados vergonzantes sobre los escenarios y antes miles de personas. - Giménez - dice Semán- se habrá dado cuenta de que la gente le da más bolilla si se viste de bailantero que si va de trajecito. Habla como un chabón de la calle, y te lee la biblia en lenguaje chabón. Eso dio un resultado que no da otra cosa. Cabrera hacía eso desde los años ´70 en el interior, pero lo que llama la atención es que Giménez lo instaló en la Capital.

Cruce Alberdi, ciudad de Rosario. Carpas. Multitudes a toda hora. Un escenario. Luces en medio de la noche. Allí está el predicador de predicadores. No pastor, porque él no tiene iglesia. Es Carlos Anacondia y su ministerio se llama discretamente Mensaje de Salvación. Su nombre provoca inclinaciones y susurros de respeto sin excepción dentro del mundo pentecostal. Este hombre de 52 años, próspero comerciante de la zona de Quilmes, abandonó una ferretería industrial para abrazar el mensaje menos frío de un Señor que le habla a toda hora, que lo desvela con mensajes de amor, de paz, de salvación. Anacondia surca el país con tres semirremolques y un generador, dejando a su paso un reguero de demonios derrotados por las pampas.

- Yo estoy en campaña desde 1982. Tenía todos los gustos pero me daba cuenta que comprarme un coche no llenaba el vacío de mi corazón. Y un día le entregué mi corazón a Jesucristo. Le empecé a hablar de Dios a los gerentes de banco, a los empresarios.

Se interna en grandilocuencias sin detalle con tono monocorde y sincero. No es estridente. El estilo impresionante lo guarda para el escenario. En las prédicas de Anacondia la gente se retuerce, presa de los malos espíritus que la habitan.

- Mucho cáncer y SIDA hemos curado. Pero solamente aceptamos testimonios dos o tres años después de que la persona dice haberse sanado para descartar que no sea simple emoción. Que la gente confirme médicamente que Dios ha hecho en su vida un milagro.

¿Milagros en escaparate? Dicen que no. Que está escrito. Que es la Divinidad a través de ellos. Que derraman el mensaje de Cristo como una espuma salvífica a través del cable, la radio, la televisión abierta, los estadios, las campañas.

- Para nosotros es común que Dios opere milagros porque es lo que dice la Biblia - comenta Anacondia, que ya no se sorprende por chicos sin tímpano que escuchan, señoras ciegas que ven, lisiados que caminan.

Durante nuestro invierno, Anacondia acepta dar charlas en el extranjero: prodiga sus mieses en Dinamarca, Suecia, Japón, Alemania, Suiza. En primavera y verano realiza las campañas en la Argentina. Ahora, en Rosario, recibió entre 12 a 15 mil personas por noche.

-Yo entiendo que me llamen charlatán, aunque no me hace feliz - dice Anacondia con resignación- porque a Cristo también le decían mentiroso.

El pentecostalismo en nuestro país cuenta con un órgano fundamental de difusión, el diario El puente, y está agrupado en instituciones como la Confederación Evangélica Pentecostal, la Federación de Iglesias Evangélicas Cristianas, el Consejo de Iglesias y Pastores de la República Argentina y la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina.

- Yo no creo que estos tipos sean unos avivados - dice Frigerio- . Habrá alguno que pueda ser más sospechoso, pero hasta ese tipo estoy seguro de que cree que Jesús está preocupado por tu vida cotidiana. Estamos hablando de personas que llevan 15 años en esto, no dos o tres. Giménez no tiene éxito porque la gente es tarada.Tiene éxito porque es un gran predicador, es buenísimo. Al que todavía no está en la iglesia, le habla de lo que Jesús le puede dar, y al que ya está le habla de lo que debe darle a Jesús.

Miguel Rodríguez Arias es psicólogo, creador de Las patas de la mentira , el programa que conduce Lalo Mir por América 2, no está tan convencido de la religiosidad de estos pastores.

- Lo que hace el pastor Giménez tienen más que ver con la búsqueda de un mercado que con el desarrollo de una religión. Pide plata por televisión, tiene tres pedidos de quiebra, una demanda por amenazas, un juicio por alimentos, acusaciones por adulterio y enriquecimiento indebido. El pedido permanente de dinero que hace Giménez y la grandilocuencia de sus promesas hacen que no pueda tener credibilidad, sumado a su conducta pública . Es un vivo del año cero. Lo de él es un enfoque de marketing porque apunta a la clase media baja. El tipo tienen una gran claridad de los problemas que puede tener la gente. Un día les habla a los que tienen reuma, otro a los que tienen hipotecas, otro a los que tienen problemas de pareja, y al final de la semana les habló a todos. Esto lo acerca más a un tipo que busca un mercado que a un pastor.

Marcelo Marioni es pastor de la iglesia Creo en Milagros, perteneciente a la Union de Asambleas de Dios, que queda en Barracas.

- Nosotros creemos en los milagros. Este es el reino de Dios en la tierra, aunque pueda parecer una sobreoferta de milagros. La gente viene mal económicamente. Entonces no es que uno oferta milagros. Los que hacemos es predicar el Evangelio. Quizás el más resistido es el pastor Giménez. El no está en unidad con el resto de la iglesia y no está haciendo algo bíblico. Pastores como él nos desprestigian rotundamente. El no pertenece a ninguna autoridad. Es probable que sea un oportunista. No puede ajustar problemas personales, como el divorcio, como si fueran materia de doctrina. Su comienzo fue correcto, pero para ser autoridad hay que estar bajo autoridad.

La iglesia de Marioni tiene tres comedores para carenciados, trabaja en rehabilitación de chicos de la calle, da ayuda en alimentos y ropa a familias pobres, busca trabajo para los desocupados, y tienen una actividad misionera importante. Actualmente ayudan a los indios wichis del Impenetrable chaqueño.

- Estos pastores no cultivan la circunspección sino que son muy emotivos, ruidosos, y eso escandaliza - advierte el sociólogo Hilario Winerczyc- Despiertan envidias y temores porque tienen una gran capacidad para levantar ministerios con mucho público. Y debido a la autonomía con que se mueven, suelen poner un énfasis demasiado notorio sobre la búsqueda de recursos económicos. Giménez siempre exageró los rasgos neopentecostales. Pero a Giménez esa estética le sale sola. El no cree que haya que tener una estética diferente en lo religioso. La misma lógica que su sector utilizaría para un día festivo en su casa, él la utiliza para la iglesia.

Pero no todo es Giménez. En pleno corazón de Belgrano, en Olazábal y Amenábar, destella la iglesia Rey de Reyes del pastor Claudio Freidzon, producto de los ´90, reciente estreno del pentecostalismo, pastor de elegante traje y con acólitos más adinerados.

La fachada de la iglesia Rey de Reyes podría ser la de una universidad privada si no fuera por los bancos de iglesia, el altar de acrílico, la cruz de bronce y la orquesta pentecostal. Si no fuera por los cientos de señoras rubias y señores perfectamente elegantes con las manos en alto alabando a Dios. Si no fuera por los chicos perfectamente dorados, rubios, con ropa de tienda cara que cantan junto a sus mamás con aroma a Ralph Lauren. La iglesia Rey de reyes reluce como un fenómeno nuevo. Claudio Freidzon la empacha de gente los fines de semana. Llenó el estadio de Vélez en 1993 durante su Cruzada de los Milagros.

- Eso fue nada más que una campaña. Nosotros no convocamos a la gente diciendo "Venga que va a ser sanado" - asegura el pastor Marcelo Doynel- . Si alguien se sana de una enfermedad, y quiere testificar, tiene que traer un certificado médico.

A la iglesia van cinco mil personas por semana, en su mayoría clase media y media alta. Pertenece a una de las organizaciones de iglesias pentecostales más grandes del pais: la Unión Asambleas de Dios, con más de 1500 iglesias y 400.000 fieles.

- Nosotros no somos neopentecostales- aclara Hugo Martínez, vicepresidente de la Unión-. Los neopentecostales hacen hincapie sólo en la magia y el centro de nuestra prédica no es la sanación. Ahora no usamos los medios de comunicación... es que ha quedado un hilo como de comercio detrás de todo esto, después de que un pastor se hizo masivamente famoso a través de la tele.

Martínez expone como quien cree sin dudas, pero sin esperar que el que lo escucha le crea.

- Un milagro de Dios a veces lleva una vida comprobarlo. Cuando ocurre una sanación le decimos a la gente que vaya a su médico, pedimos pruebas serias. No dejamos que cualquiera se suba y movido por la emoción diga "Yo fui sanado".

En el templo Rey de reyes la música es suave. Los pastores usan traje y corbata. Reinan los tonos blancos y azules. Marcela tiene una piel bronceada y la cara coronada por unos ojos como puñetazos de diamante. Empezó a asistir a un iglesia pentecostal en Estados Unidos. Ahora vive en Victoria y le dedica a la iglesia tres días de su vida, mientras estudia computación. Todos los días escucha a Freidzon en la FM Cristiana, 88.3, de 9 a 10. Tiene 27 años y se desploma sumida en inmensa gracia cuando el pastor le impone las manos. Sueña con el día en que pueda hablar en lenguas, una especie de comunicación íntima con Dios que nadie más entiende.

- Es un diálogo que el diablo no puede entender. Cuando vos hablas en español - explica- Dios escucha pero el diablo también. En lenguas no...

Sumergido entre el barullo de los chicos, un muchacho dispara a rajatabla que llegó a la iglesia a punto de separarse de su mujer porque tuvo relaciones homosexuales.

- Me sentí un desecho. Vine acá y me puse a llorar como cuatro horas seguidas. Yo me reía de los evangélicos, me burlaba. Era superarrogante, el lindo, el langa, y ahora no. Me reconcilié, tuve una hija. Trabajo en un hotel y mis compañeros me dicen el pastorcito, el aleluya, pero yo oro para que ellos también conozcan a Dios.

En la entrada del cine Roca dos escaleras rampantes llevan hasta el primer piso, donde está el Café de Jesús. Las palomas cruzan el hall en vuelos rápidos como cohetes. Aquí reina el pastor Giménez. Su reino de amor y paz. Palacio con ritmo de cumbia. En el gran salón del cine, la gente baila, aplaude, se menea entusiasmada, salta, grita. Una chica de 24 años, Lorena, pregunta si no quiero entregarme a Jesús. Le digo que por ahora no, gracias.Trabaja como secretaria en un consultorio médico, gana 400 pesos, y le entrega el diez por ciento a la iglesia.

- Si uno está dentro de la iglesia, es obligatorio colaborar.

En la entrada reparten folletos. Uno anuncia "Nuestro próximo viaje acompañando al pastor Giménez es a Italia. Si está en tus posibilidades no podés dejar de hacerlo" El viaje dura ocho días y cuesta 1230 dólares. El folleto ofrece financiación con tarjeta: 12 cuotas de 135 pesos, 18 de 105. Entre los trajes modestos y los vestidos gastados no parece haber candidatos para el tour. La iglesia de Giménez es única en su tipo. Está abierta de 8 a 24 horas y las reuniones son permanentes.

- Lo que para el mundo es locura, che, para vos y para mi es poder de Dios, che - dice desde el escenario el pastor Lalo, el hermano de Giménez- . Quiero que tomes un sobre de la iglesia en tus manos.

El sobre dice "Señor, este es mi diezmo" y tiene un gigantesco signo pesos.

-El enemigo te dice que no tenés y Dios te dice que si tenés, che. Poné en el sobre tu pacto, y los que tenían problemas de créditos, hipotecas, o cosas trabadas, Dios te las destraba. Lo que ibas a gastar en alcohol y puchos, che, ponelo en el sobre.

Mientras la gente acerca con su ofrenda al escenario en interminable fila de obediencia, un pastor de pantalones anaranjados grita "¡A ver esas palmas!". Los parlantes riegan una versión cumbiambera del pasaje de Cristo en el Monte Sinaí .

Aunque ACIERA, la Asociación Cristiana de Iglesias Evangélicas Argentinas decidió en septiembre de 1994 la desafiliación de la iglesia Ondas de Amor y Paz, el Pastor Giménez sigue inscripto en el Registro nacional de culto.

Es que en 1994, Giménez fue sorprendido por su esposa Irma en un restaurante de la Costanera con otra mujer. Choques de autos mediante, escándalos de por medio, los pastores se separaron. Y ACIERA no volverá a afiliar a su iglesia hasta que se decida el alejamiento del pastor, cosa más bien improbable.

El salón vip de la iglesia está en los bajos del cine. Allí todo está pintado de celeste chillón. El Pastor Osvaldo Bobadilla de la iglesia Ondas de Amor y Paz de Avellaneda, habla de los demonios que pueblan los cuerpos humanos.

- Los médicos han investigado y no encuentran una solución. Entonces hay que pensar que enfermedades como el cáncer y el sida son espirituales. Nosotros tenemos personas que han sido sanadas de cáncer. Y uno de sida. Si hablamos de tarjetas de crédito la tarjeta de crédito de Jesús fue el poder sanador. Pero ojo, eh, es para los que creen nada más.

Advierte Bobadilla, cadenas de oro, traje mundano, anunciando milagros en el Once.

- Los viajes al extranjero de la iglesia ¿quién los paga?

- Todo se hace con las ofrendas dadivosas de la gente.

- Sí, pero a la gente ustedes no le pagan el viaje.

-Bueno, pero nosotros no vamos por turismo. Vamos a predicar. Pero muchas veces nos invitan, eh.

De los camarines llega un rumor exaltado. El Pastor Giménez está aquí. Entra y extiende un mano sin fuerza. Se sienta de espaldas a un mapamundi claveteado de alfileres que señalan los países en los que su iglesia tiene influencia: 120. En el país, tiene 145 filiales además de hogares para drogadictos, madre solteras y comedores para chicos.Viste en tonos de gris y acompaña con zapatillas al tono de suela gigante. Pulsera de oro, cinturón más cerca del pecho que de la barriga. Este es el hombre que dice tener más de 200 mil fieles en el país, congregar cinco mil personas por día en su iglesia de Almagro que ascienden a 15 mil los sábados y Domingos.

El menor de trece hijos de familia misionera mudada a San Martín, baleado en Avenida Marquez y ruta ocho a los 18 años, adicto a la cocaía arrepentido y converso cuando una enfermera le dijo que no necesitaba un coagulante sino un Dios. Todavía alberga las dos balas en el cuerpo - una calibre 32, otra calibre 38- como testimonio de fe de aquellos dos días en los que su vida cambió.

- Fue una cosa de locos. Yo le dije a Dios que mi mamá no merecía que yo muriera en una zanja. Y después de lo que me dijo aquella enfermera mi cuerpo no me pedía drogas, y yo me sentía tan bien como si me hubiera dado un toque con la mejor merca.

Y hace un gesto, como quien aspira. Era relojero. Pero abandonó la relojería, el delito y las drogas por empezar a acudir a una iglesia evangélica. Hasta que el 25 de mayo de 1982 fundó la Iglesia Ondas de amor y paz junto a su familia en Belén de Escobar. Y en 1986 alquiló el teatro Astros.

- Y Dios hizo milagros en el Astros - susurra con voz chorreando seducción - El dueño de canal 2, Ricardo García, puso a los periodistas de Crónica a confirmar los milagros. Teniamos 500 miembros ese año y pasamos a tener 5000. De ahí en más no dejamos de crecer. El don de la palabra lo tengo, lo atribuyo a Dios, porque soy una persona que no tiene séptimo grado.

No se dice evangélico ni pentecostal. Se dice cristiano renovado.

- Soy un convencido de que si Jesús hubiese estado en nuestros días, hubiese usado el satélite, la radio. Nosotros no vivimos golpeándonos el pecho, no creemos en la religión en la que todo es culpa. Yo corro el riesgo de que me llamen milagrero, pero es un riesgo que corrió Jesús también.

- ¿Usted hace milagros?

- Hay testimonios de personas que han sido sanadas a traves de una imposición de manos mías. Pero es el Señor a través mío. Yo reconozco que es raro que un pastor esté divorciado, pero el argentino no soporta que otro argentino tenga exito. Soy el pastor más envuelto en escándalos, y esta sigue siendo la iglesia más concurrida del país. Nosotros creemos en la obra del mal, y ¿dónde van a atacar al pastor Giménez sino en su familia?.

El pastor sube al escenario con el mismo ímpetu con el que Rocky Balboa subía al ring. Imparte una bendición para todos los que estén mirando Cronica Tevé. Y presenta a su madre, envuelta en raso brilloso como un regalo de Navidad. El pastor se derrama en glorias y aleluyas y amenes. Su madre tiene 80 años y permanece incólume rodeada de la música del órgano eléctrico y de los gritos y susurros de su hijo. Comienza la prédica La música sube y baja acompañando las palabras de Giménez que habla de su infancia, de su padre, de cómo su madre vendió la última propiedad que le quedaba para ofrecerla a la obra de dios. La multitud dice Ohhhh y Ahhh , y aplaude y grita amén. Los colaboradores lloran detrás del telón. La multitud llora delante de Giménez.

- Ahora por prosperidad, tomá en tus manos las llaves de tu casa, tu monedero, tu billetera. Quiero que tengas tu sobre de la iglesia en las manos y vamos a orar. A ver los queridos colaboradores y colaboradoras, necesitamos que todos tengan un sobre en la mano. Vamos a orar por hipotecas, gloria. Vamos a levantar la ofrenda en tu mano, necesitamos tu colaboración para la obra., hermana.

La iglesia vibra de estridencias. Giménez grita en el micrófono. La gente se amontona y cae como racimos en los costados del escenario.

- ¿Esa ese una radiografía, hermano? Bendiciones, vas a ver un milagro de Dios, vas a tener un testimonio para dar.

Las mujeres emplumadas para fiesta, los hombres con trajes viejos, sonríen con luz propia. Caras morenas, manos rasguñadas por la vida. Alcanzan su ofrenda y se retiran despacio.

La estrofas lacerantes de una cumbia no dejan saber si se han ido en paz.

Leila Guerriero

Fotos: Daniel Caldirola

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