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Personajes

CHAMAME
EL SOLDADO REBELDE

LA NACION revista

Todos estos años, Albino Rojas Martínez -el Soldado Chamamé- estuvo ahí, al lado de la gente del poder, en cuanta fiesta o reunión animada se celebrara cerca del Presidente. Ahora asesora al paraguayo Lino Oviedo y dispara con fuerza contra el entorno de Menem

Hasta ahora fui un gatito al que encerraron en una pieza y no le dieron ni pan ni agua. Me subestimaron. Ahora se van a aguantar al tigre.

Lo dice Albino Rojas Martínez, alias Soldado Chamamé, que se confiesa amigo personal de Carlos Menem, de Mohamed Alí Seineldín y de Alfredo Yabrán. El afirma que asesora al militar paraguayo Lino Oviedo, responsable de un intento de golpe de Estado. Animador de las reuniones y agasajos de Menem, el Soldado Chamamé quiere gobernar el Chaco en el 2003 y luego ser presidente de la Nación. En su papel de tigre, ya no de gatito, prepara las uñas: asegura que varios de los que rodean al Presidente se enriquecieron de manera ilegítima.

El Soldado Chamamé fue todo un fenómeno a fines de los años 60 y a principios de los 70. Un tipo flacucho, morocho y orejudo que hacía humor en escenarios y en televisión. Después se dedicó a la bebida y al nomadismo. Los 80 lo vieron llegar sobrio. Peronista desde la infancia, terminó junto a Menem, a quien conoció en aquellas épocas de fama.

"Yo siempre supe que Menem iba a ser presidente -dice-. Yo soy un profeta. Todo lo que digo se cumple." Cuando Menem accedió al poder, el Soldado Chamamé se fue para Misiones. "Y un día me mandó llamar para que viajara a Buenos Aires y estuviera con ellos".

Se dedicó a animar las reuniones y nunca le pagaron nada. "Capaz que dieron la orden de pagarme y la plata quedó en el camino", dice con una sonrisa. La reuniones eran diversas: para agasajar a la selección de fútbol, para homenajear a un viejo dirigente, para una cena con el cuerpo diplomático. Muchas veces lo llamaban de apuro.

-Cuando Menem pregunta: ¿Dónde está el Soldado? tienen que encontrarme sí o sí.

El Sodado Chamamé dice que conoce a todos los del Gobierno. Y que ha visto muchas cosas.

-¿La gente en torno del Presidente se ha enriquecido de manera oscura?

-Hasta un analfabeto se da cuenta de eso. De la camisa Lavilisto pasaron a la camioneta 4 x 4. Así ocurre con la mayoría. Perón señalaba: El que hace gárgaras siempre traga algo. Pero acá ya se están tragando un tanque australiano.

-¿Menem no se enoja si ve corrupción entre su gente?

-Yo se lo digo. Le digo que están comiendo caviar y tirando la lata en la villa. Y él se queda pensando. No es de responder enseguida. Yo confío en él. No es de apagar la vela, sino de dejar que se consuma. En el trayecto, esas personas seguirán haciendo daño pero, al final, las cuentas quedarán claras.

Asegura que esas personas le dan pena. "Prefieren eso antes que la ternura, el beso de un hijo, la mirada fresca, un apretón de manos", sostiene, y la verdad es que emociona este alegato del amigo de Yabrán y Seineldín, a quien visita en la cárcel.

-¿No te sentís mal entre, como decís, ladrones?

-Yo no. Ellos se sienten mal, porque no me pueden mirar a los ojos.

-¿Ellos están tranquilos? ¿Les preocupa que se termine el gobierno?

-Nadie puede estar tranquilo cuando lo que tiene no es de él. Yo les dije que saquen el registro profesional de conducir porque van a terminar todos como remiseros.

-¿Hay algún incorruptible entre los cercanos a Menem?

-Tendría que pensar hasta el 2008.

-Pero, ¿por qué permite Menem que haya corrupción en torno de él?

-¿Y qué puede hacer él?

-Echarlos, al menos. Es el Presidente. -Yo ya los hubiera echado a todos. Esto se lo dije muchas veces a Menem.

Después continuará el capítulo dedicado a la supuesta corrupción menemista. Hay que desensillar un rato y contar que la vida del Soldado Chamamé tiene de todo. Nació en Siervo Petiso, en el Chaco, y desde la infancia fue el artista oficial del pueblo. Comenzó su carrera con pequeñas intervenciones en radioteatros. También animaba peñas de la Juventud Peronista hasta que Jorge Cafrune, una figura inmensa en aquellos años, lo descubrió y se lo llevó de gira por todo el país.

"En la parte delantera del auto viajábamos Cafrune y yo -evoca El Soldado Chamamé-. ¿Sabés quién viajaba atrás? Alfredo Yabrán. Era muy amigo de Cafrune. Yabrán me dio mucho afecto. Era dueño de campos y hacía negocios con el gobierno. Siempre fue así". El Soldado Chamamé, que fue revelación del Festival de Cosquín en 1967 -con apenas 18 años-, conoció a Menem y a su familia a fines de los años 60, cuando llegó con Cafrune a Anillaco en una de esas giras en las que actuaban en pueblos mínimos. Al Soldado Chamamé lo impactó de manera especial el padre del Presidente. De Carlos Menem dice que era muy amiguero. Después de cuatro años con Cafrune, a quien adoraba, el Soldado Chamamé llegó a la televisión, y nada menos que a Sábados circulares de Pipo Mancera. Tal fue su éxito que Héctor Ricardo García lo llamó para que firmara contrato con Canal 11.

-Suponete que Mancera me pagaba mil. Héctor Ricardo García me ofreció un millón. Así como lo escuchás. Pero decidí, porque soy muy fiel, quedarme con Mancera. Hasta que él me dijo que no me podía cortar esa posibilidad. Sólo ahí arreglé con García.

Era la época de auge del folklore y el Soldado Chamamé, además de su propio programa y de sus apariciones en Argentinísima, no paraba de presentarse en festivales de todo el país. A principios de los años 70 actuó en películas, una de ellas era de tema castrense y se titulaba, profética, Los chiflados dan el golpe. "En esa época hice mucha plata", recuerda. Tres años con García y explotaron sus problemas con el alcohol.

-Yo tomaba desde chico. A los cuatro o cinco años tomé mi primer vino. Yo mismo manoteaba la botella. Era como una gracia. Y me hizo eclosión a los veintipico de años. En un momento de lucidez decidí irme de mi casa; tenía dos hijos chiquitos y no quería que me vieran en ese estado. Me fui a gitanear. Dejé todo y nunca más retomé mi trabajo artístico.

La década del 70 fue a puro chupi y a pura vuelta caótica por el país. De repente aparecía en Salta, o en Jujuy, y no sabía ni cómo había llegado. Estuvo preso varias veces. Recuerda: "El general Bussi era jefe del 1º Cuerpo y me llevó a vivir ahí con él. Me puso un psiquiatra". También vivió con los gitanos: "Me enamoré de una gitana cuya dote costaba, ponele, trece mil. Primero peleé a cuchillo con el novio y, no sé cómo, lo desarmé. Deposité siete mil y empecé a vivir con ella; pero me la mostraban de lejos; tenía que depositar el resto. Como no lo conseguí, el padre de la chica me devolvió los siete mil y me fui".

Según dice, andaba borracho todo el tiempo. Durante la dictadura militar fue a verlo al almirante Emilio Massera porque un amigo folklorista había desaparecido.

-Un día fui y le dije al secretario de Massera: Decile al Negro que estoy acá. Así le hablé. Yo estaba muy picado; me creía comandante, no soldadito. La cuestión es que le dije al secretario que quería saber dónde estaba mi amigo. A las seis horas me llamaron y me dijeron que ya lo habían liberado.

-¿Tenías buena relación con militares?

-A mí es al que menos involucran en el apoyo a ese gobierno. Videla presentaba a Palito Ortega como un amigo personal suyo, muy querido. Ahora se hacen los distraídos y dicen que no conocen a nadie. De todos modos, el único que tiene algo de plata de la cúpula militar es Massera. Los demás, no.

Aprincipios de los años 80 abandonó el alcohol. "No soy ingrato. El alcohol fue mi compañero muchas veces. Pero un día nos sentamos y dijimos que así no podíamos seguir. Siento afecto por el alcohol", dice. Vilma, la mujer rubia que lo espera ahí, a unos metros de la mesa del hotel donde se hace la entrevista, es la que lo salvó. Con ella tuvo una hija, Florencia, que también está sentada ahí. Tiene 18 años y modela con Ante Garmaz, empleador del Soldado Chamamé. "Hago producciones. Entonces, ropa nunca me falta. También vendo publicidad. Gano, más o menos, cuatro mil pesos por mes", relata.

Pero tiene suerte, pues dice que hay empresarios amigos que lo ayudan. "Uno de ellos me prestó un avión para la campaña", explica. "También ponen publicidad en la radio que tengo en el Chaco", agrega. La campaña a la que se refiere fue para las internas del peronismo chaqueño, en 1995, en las que sacó el 0,3 por ciento de los votos. Fue su aterrizaje en la política; los números indican que no arrasó en las urnas.

-¿Te sentiste mal por eso?

-No. Para nada. Quedé en la historia porque llegué a las internas solo, sin apoyo -interpreta-. Además, hubo fraude. Pero yo sé que todo el pueblo de éste, mi adorado país, me quiere. Lo noto en la calle. Ahora no hay hombres carismáticos, y yo tengo carisma.

El tigre está molesto. Nadie en el Gobierno parece haber puesto empeño en apoyar sus intentos en política. No hace mucho corrió una información: que el Soldado Chamamé reemplazaría a Juan José Camero en su cargo de agregado cultural en Paraguay.

-Sólo acepto algo si me ofrecen asumir como embajador o ministro, pero no como agregado -asegura-. No me gusta ser agregado ni en una mesa.

Eso lo dice ahora, pero en su momento intentó quedarse con el cargo, para lo cual se instaló en Paraguay. También anunció que Menem visitaría a Oviedo en la cárcel. Menem viajó a Paraguay junto con Camero y no visitó al militar golpista.

El Soldado Chamamé está convencido de que los políticos lo subestiman. "Finalmente, es en el área de la cultura donde me valoran. Fijate que, cuando tuvo que opinar sobre mí el vicencanciller Andrés Cisneros, dijo: El nombre del reemplazante de Camero es decisión del Presidente. Pero éste es un muchacho que viene del folklore y que ha aprendido muchísimo. Es muy respetuoso y vemos que cada día quiere aprender. Eso dijo de mí."

Decidido a presentarse como un posible dirigente, como un hombre serio de la política, hizo que Vilma cruzara la ciudad para que le llevara ropa hasta el hotel céntrico. El pensó que la nota y la producción fotográfica se harían juntas, y no iba a aparecer con esa chomba y ese pantalón de operario fabril que viste ahora. Los políticos usan traje.

-Yo no pedí que me dijeran que soy lindo-aclara-. Pero, a pesar de mi esfuerzo, igual me quisieron quebrar. No me apoyaron.

-¿Menem no te apoyó?

-Si le quiero hablar de este tema me escapa.

Mientras tanto, algo hace con Lino Oviedo. Su función no es muy clara. "Soy una especie de chasqui entre presidente y presidente", sostiene. Cree que Oviedo debería dar una conferencia de prensa en Buenos Aires pues tiene fama de dictador y autoritario. Debe blanquear su imagen. -¿Qué hiciste con Oviedo?

-Yo le llevé algún informe a Oviedo y charlamos de hombre a hombre. Le conté de mi participación en las internas del Chaco.

-¿Trabajás con Oviedo o no?

-Yo ya cumplí con lo que tenía que hacer.

-¿Pero trabajás en su equipo?

-Msé...

-¿Te ocupás de la imagen, de la prensa, de las relaciones públicas?

-Sí, ahí está. Eso. En imagen, en relaciones públicas...

Hace varios años que el Soldado Chamamé merodea el Gobierno y ahora, quizá por despecho, parece haber hallado el momento de contar lo que vio. Por ejemplo, la relación de su amigo Yabrán -"lloré muchísimo cuando se suicidó y vivo llorando por él"- con gente muy cercana a Menem.

-Cuando vieron que se iba a saber todo lo que habían robado a costillas de Yabrán, comenzaron a rodearlo -se enoja un poco-. Y todos ligaron algo de Alfredo. Los dos millones de dólares que De la Rúa tiene como patrimonio son por su trabajo como abogado de Yabrán. Todos ligaron. Favores, regalos. Ninguno era un nene de pecho, así que ninguno podía pretender que Yabrán lo fuera. Es más, ellos directamente le pedían algo de entrada.

-¿Un ministro que le hacía un favor a Yabrán iba y le pedía algo? ¿Así funcionaba?

-Claro. Era así. Vamos a sacarnos la careta. Y después le soltaron la mano.

-¿No te molesta que Yabrán hiciese negocios turbios gracias al Gobierno?

-El hizo negocios. Que los enturbiaran los demás es otra historia.

No tiene buen concepto de mucha gente del Gobierno. A Menem lo deja afuera de las acusaciones porque "es un tipo ético y austero y no ha cambiado su forma de ser. Y rescato, también, a Miguel Angel Vicco, que siempre tuvo plata, y a Carlos Spadone, por la misma razón".

-¿Quién te parece un tipo divertido, macanudo, con el que te llevás bien, más allá de que se haya enriquecido turbiamente y que sea un corrupto?

-El gordo Gostanián. Es divertido. Y siempre estuvo apoyando a Menem; si ahora tiene el doble o el triple de plata me parece extraordinario.

-Y vaya si habrá hecho sus cosas...

-Hizo sus cosas. Nadie es nene de pecho. Pero al menos es un tipo que sabe ser amigo. Tengo mucho afecto por él, y también por Barrionuevo.

Es muy religioso y frecuenta la Biblia. "El otro día leí Corintios XIII en el programa de Mirtha Legrand", informa. Y parece decidido a despegarse del menemismo, pesado lastre. "A mí ya no me sorprende nada. Esto no va a tener un buen final", augura.

-Cuando seas presidente, ¿vas a acabar con la corrupción?

-Bueno...Tampoco puedo ser tan omnipotente.

-Pero al ministro que veas en algo...

-Lo agarro a trompadas. Directamente. El honor es todo.

La entrevista transcurre tres días antes de que el Soldado Chamamé cumpla 50 años. Espera con ansiedad que suene el teléfono y que del otro lado se escuche una voz riojana. -Necesito que Menem me llame y me diga: Te quiero.

-¿Y si no llama?

-Va a llamar.

-Pero suponete que no llamara. ¿Qué hacés?

-Y, bueno, sigo solo mi camino y listo. .

Texto: Hernán Ameijeiras Fotos: Rubén Digilo
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