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CASAS RAPIDASlistas para usar

Revista

Pertenecen a la nueva generación en materia de construcción. Se entregan en un máximo de tres meses, sin demoras ni costos extras. Ver para creer

Si me hiciera una casa prefabricada, me daría miedo que se cayera a pedazos con la brisa más leve." Este es un testimonio recurrente cuando se menciona el tema de las casas rápidas, y tiene dos preconceptos: no responden al término de lo prefabricado, y tampoco son débiles.

Hay cierta resistencia a creer que en tres meses, o menos, se puede levantar la casa de los sueños. Sin embargo, han entrado en el mercado una cantidad de empresas que están aquí para probar que una casa rápida, también llamada inteligente, está en su derecho para competir con la construcción tradicional.

En general, las casas rápidas se construyen en un tiempo máximo de tres meses; tienen un bajo costo de mantenimiento; el valor del metro cuadrado es menor que el del metro cuadrado de construcción tradicional; son herméticas, lo que las hace a prueba de ruidos externos, y fáciles de calefaccionar o enfriar. Además, cuentan con una gran ventaja: no se alargan los tiempos de construcción ni los presupuestos. Jorge González Vivo construyó su casa hace tres años en un country tradicional. Nunca pensó que al presentar los planos a las autoridades del club iba a encontrar resistencia. La razón es que los directivos temían que una casa construida con un sistema no tradicional afeara el paisaje general del lugar.

Aquí hay un tema cultural. Parecería que las casas sólidas solamente pueden ser de cemento y ladrillo, cuando hoy en día hay muchos sistemas que utilizan los últimos avances de la tecnología", se explaya González Vivo.

Pero el médico tenía sus razones para optar por este sistema, por lo que no se echó atrás y siguió adelante con este proyecto, hasta convencer a la comisión directiva de que su idea no era vivir en una casa de mala calidad. Después de muchas idas y venidas, acordó revestir la casa con ladrillo y renunciar a la madera a la vista, según el estilo de las casas norteamericanas.

"Cuando decidí construir, me importaba que la casa tuviera un precio fijo, ya que veía cómo mis amigos embarcados en una obra terminaban pagando un 20% más. La casa fue construida en 90 días. Pagué el 25% cuando empezó la obra y el 75 cuando terminó: ni un peso más, ni un día más."

Otra razón para elegir este sistema de construcción era el tipo de suelo, demasiado húmedo, que amenazaba con rajaduras y humedades, sin contar lo importante que es una casa hermética cuando se la usa sólo por el fin de semana y quiere calefaccionarse rápido.

Hay muchas maneras de construir casas rápidas. Un término clave para entender este tipo de construcciones es obra seca: al no utilizar cemento, en la obra no se pierde tiempo por lluvia. La casa de González Vivo responde al sistema americano. Son pilones de madera revestidos con lana de vidrio y durlock. "Todas las paredes son independientes entre sí. Esto facilita el hecho de poner o sacar paredes en un futuro", afirma. Por lo tanto, hay poco problema para agrandarla si es que se necesita más espacio.

Como se sabe, el sistema de vida americano se basa en la premisa hágalo usted mismo.

Para casas como la de Jorge, hay un libro que explica cómo arreglar absolutamente todo. "Se rompió un caño en el baño de arriba, y yo, que soy médico, lo puedo arreglar perfectamente. Es simple, corto un pedazo del durlock del techo del pasillo, tapo la pérdida, repongo el durlock y con enduido especial cubro la superficie para después pintar. Así de simple. Nada de picar paredes", dice orgulloso.

La casa viene con garantía de cinco años, service incluido, como si fuera un electrodoméstico gigante.

El licenciado Mauricio Verellén no le teme al término prefabricada. Instalado en el showroom del kilómetro 70 de la ruta 8, explica que la firma que lleva su apellido realiza viviendas prefabricadas con sistemas mixtos. "En cualquier lugar del mundo decir prefabricada no tiene las implicancias que tiene aquí. Incluso ese tipo de casas hasta pueden ser más caras que las de construcción tradicional. Es la lucha de siempre con esta sociedad", dice, resignado.

Esta situación tiene un porqué, que aclara Julio Kesselman, presidente de la Sociedad Central de Arquitectos. "Hace unos 30 años las industrias madereras comenzaron a vender casas de madera mal hechas. Llovía por dentro, se pudría la madera y no reunían las condiciones mínimas de habitabilidad. En invierno, los que las ocupaban padecían un frío  brutal, y en verano, un calor infernal, pues los espesores de las paredes eran muy finitos.

"Construimos en 24 horas, te decían. De allí la razón de que casa prefabricada se convirtiera en mala palabra. Ahora lo que existe es una industrialización de la vivienda. Se ha elevado notablemente la calidad de las casas industrializadas, que salen de la línea todas iguales, como puede ocurrir con un coche. A esta altura, hay que revisar el término casa prefabricada, porque está mal empleado", precisa el arquitecto Kesselman.

Industrializada quiere decir que se hace en partes. El sistema es sencillo: primero se diseña un modelo de casa y se racionaliza. De esta forma, las partes que componen el piso, paredes, ventanas, puertas, etcétera, llegan al cliente en forma de módulos, lo que facilita enormemente la construcción y garantiza la rapidez."

Kesselman afirma que el sistema tradicional sigue teniendo sus ventajas. Una de ellas es que no hay que adaptar planos a ningún tipo de módulo. Además, para el arquitecto, el viejo sistema sigue siendo más sólido.

No hay un sistema único de construcción rápida. Algunos se basan en pilotes de madera, otros de hierro. El que utiliza la firma Verellén es de paredes exteriores de hormigón armado vibrado-premoldeado, e interiores de ladrillo hueco.

"Mi abuelo trajo este método de Europa en 1948" -explica con orgullo Mauricio, heredero de una fecunda tradición-. Originalmente hacíamos galpones, era algo así como nuestra especialidad. Hoy hemos aggiornado el sistema para construir viviendas modernas, agradables y funcionales", agrega el empresario.

Como este sistema difiere de aquellos con base en madera, en el código de los entendidos se habla del efecto toc toc. "La expresión deriva de un hecho real: lo primero que hace la gente es golpear las paredes. No quieren que suenen huecas, cosa que no sucede porque estas casas están revestidas con ladrillo en el interior."

Otro sistema que tiene características propias es el de G&C Construcciones. Para levantar la casa se arma primero una estructura de acero galvanizado liviano, que luego se aísla con lana de vidrio. Las paredes interiores y terminaciones son de durlock. La firma tiene 21 modelos que se pueden seleccionar de un catálogo, pero, y el detalle es importante, se pueden pedir terminaciones personalizadas.

Un modo distinto de construcción, parecido pero diferente, es el de Royal Housing System Argentina. Se basa en lo que se llaman polímeros reforzados: paneles de PVC que se rellenan con hormigón. La empresa se enorgullece en afirmar que las casas son tan resistentes que hasta son a prueba de huracanes. El tiempo de construcción es de 60 días para una casa tipo de 130 metros cuadrados, a un costo de 580 pesos el metro cuadrado.

También hay otras empresas que emplean un sistema de estas características, que tiene cada día más aceptación en el mercado. Entre las alternativas nuevas está la casa de bloques que Anne Bazán presentó en Casa FOA 97 (Casa Miguens). Su acabado sólido contagió de entusiasmo a los visitantes y a los especialistas, hasta tal punto que Anne Bazán está construyendo un club de campo en Pilar con este sistema y según seis prototipos, con variaciones de diseño y color, para cubrir las necesidades de cada familia.

Los costos siempre varían de acuerdo con las terminaciones. Estas viviendas definitivamente son más rápidas. El tiempo dirá si a largo plazo siguen siendo tan sólidas como las realizadas con el método tradicional.

Texto: Paula Urien Aldao

Fotos: Adela Aldama

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En los Estados Unidos, en 1832, comenzó la construcción de edificios con el sistema llamado balloon-framing, que básicamente consiste en el armado de una estructura independiente de marcos de madera (como esqueleto del edificio), que sería revestida con tablillas o placas de madera en ambas caras. Aunque es un descendiente directo de la construcción inglesa, su origen se remonta a la Edad Media, cuando los normandos utilizaban estos marcos de madera para cubrirlos con una malla de mimbre, sobre la que aplicaban tierras cementicias. En los Estados Unidos existe un mercado fuerte alentado por publicaciones consagradas a esta especialidad y por líneas de crédito. .

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