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CALLES PORTEÑAS
MAS BIEN EXTRAÑAS

LA NACION revista

¿Cuántas veces nos preguntamos por qué diablos se llamará así esta calle? Es imposible saberlo todo en una ciudad tan inagotable como Buenos Aires. Aquí van algunas pistas sobre el origen de los nombres de un puñado de arterias bastante poco conocidas

Si un nene pudiera contar con sentido histórico su vida, sólo una mínima parte de los hechos que consignara subsistirían en una siguiente versión que abarcase cuarenta años. Y si aquel nene tuviera que elegir hitos de su breve historia para ponerlos como nombre a las calles de una hipotética ciudad, emplearía una nomenclatura pueril, pocas veces fundamental, muchas veces prescindible a la vuelta de los años.

Ya adulto, el nene de antaño -rico en sucesos destacados y con una cantidad limitada de calles para bautizar- se dedicaría a revisar los nombres que una vez puso.

Como en el caso del nene, también el tejido de la historia de los países jóvenes suele incluir en su trama demasiados hechos de escaso valor determinante, precisamente a causa de esa juventud y de su consecuente falta de perspectiva temporal. Luego -y ahora como en el caso del nene convertido en adulto-, a medida que el pasado de un país se acumula, va demandando de los historiadores un mayor y más certero poder de análisis y síntesis, de manera que aquellos hechos que resultan al cabo secundarios en realidad pueden ser expurgados para dar lugar a los sucesos de importancia superior.

Y ocurre algo parecido con la nomenclatura de las calles de un país joven: suele verse afectada por los problemas propios de una historia con espinillas y barritos, es decir por la juvenil escasez de pasado, la consecuente proclividad a cierta intrascendencia y la necesidad de sustitución que crea el tiempo con su acumulación de acontecimientos memorables. A esto podría sumarse la inmediatez política; el compromiso ideológico y partidario. ¿Puede inscribirse en alguno de todos esos problemas el caso de calles de Buenos Aires con nombres quizá demasiado espontáneos, tales como El Lazo, Los Patos, Jacarandá y El Domador, de los cuales se desconoce la precisa inspiración que los acuñó? ¿Puede inscribirse también el cambio de nombre de determinadas calles y avenidas, a las cuales se las sigue llamando como antes por costumbre o por rebeldía?

De cualquier modo, una calle tiene por lo general dos historias bien diferenciadas: la de su traza y la de su nombre. Y si a una calle le fuera posible congratularse de sus títulos, siempre podría hacerlo al menos por una de tales historias.

Ezequiel Martínez Estrada supo observar que hay calles con vida y calles momificadas: por unas se vive andando, por otras se pasa caminando. Así es por cuanto una calle tiene, además del par de historias caracterizantes, algo que puede colocarla por encima de la fama que dichas historias le confieren: la propia personalidad, su clima individual, su alma.

Del libro del prestigioso historiador Vicente Osvaldo Cutolo, Buenos Aires: historia de las calles y sus nombres, que Elche ha editado ya por segunda vez, elegimos con variado criterio una decena de ellas y las abrimos aquí, al paso de los lectores, con sus historias y además con sus imágenes en el intento de evidenciar el alma de cada una.

La primera de estas diez calles se llama con un apellido que carecía en su tiempo de la prosapia radical que hoy lo distingue.

JOSE CELEDONIO BALBIN


Antaño calle portuaria, hoy forma parte del barrio Puerto Madero. Nace en Brasil y termina en Samuel Lafone Quevedo. Se encuentra entre España y vías portuarias .

Fue un comerciante patriota, proveedor del Ejército del Norte que comandaba el general Manuel Belgrano. En 1860 escribió al entonces coronel Bartolomé Mitre dos interesantes cartas sobre la personalidad del creador de la Bandera, haciendo de él incluso un retrato físico.

BELL VILLE


Es una pequeña calle del barrio Parque Chacabuco. Su designación se hizo por ordenanza municipal Nº 1424 del 30 de diciembre de 1925. Nace en Salas 632 y termina en Asamblea 653. Corre entre Riglos y Del Barco Centenera .

Fue bautizada en homenaje al pueblo de la provincia de Córdoba. Este se llamó antes Fraile Muerto.

Fraile Muerto estaba ubicado sobre el viejo Camino Real, que unía a Buenos Aires con el Alto Perú, y fue durante siglos posta y lugar obligado de parada de convoyes y mensajerías. Este bello y evocativo nombre subsistió durante la época de la Independencia porque en ese lugar sucedieron hechos importantes. Luego de 1845, Rosas dispuso que fuese cambiado por el de San Gerónimo. Después de Caseros, dicho pueblo continuó llamándose indistintamente de una u otra forma.

Su actual nombre, Bell Ville, proviene de la visita que hizo Domingo F. Sarmiento, cuando era presidente de la República, en 1870. Sarmiento se preguntó si podría prosperar un lugar con nombres indistintos y decidió rebautizarlo. Preguntó a un grupo de vecinos quién de ellos era allí el más antiguo. Resultó serlo el señor Guillermo Bell, alto funcionario del Ferrocarril Central Argentino, empresa que impulsaba la colonización en la zona. Sarmiento dispuso entonces que el nombre fuese Bell Ville, hoy una ciudad de 50.000 habitantes, cuna del poeta Hilario Ascasubi.

BRUIX


Avenida del parque Avellaneda, cruza los terrenos que pertenecieron a los Olivera, desde la avenida del Trabajo. Su designación se hizo en la nomenclatura de la ordenanza de l904. Nace en la avenida del Trabajo (ahora avenida Eva Perón) 4001 y termina en Juan Bautista Alberdi 4900 .

Alejo Bruix. Militar. Nació en Francia a fines del siglo XVIII. Se incorporó a los ejércitos imperiales y estuvo en la campaña de Rusia y en los combates de 1814. Después de la derrota de Waterloo, se vio obligado a emigrar al Río de la Plata. El director Pueyrredón lo alistó en el ejército argentino en 1817. Fue destinado al Regimiento de Granaderos a Caballo a las órdenes de San Martín. Asistió a la sorpresa de Cancha Rayada y a la batalla de Maipú. En 1819 hizo la campaña al sur de Chile, tomando parte en Bío-Bío y en la captura de la Fortaleza de Nacimiento. Al año siguiente se embarcó en Valparaíso para realizar la Campaña Libertadora al Perú. Intervino en el asalto del Callao, en 1821, al mando de Las Heras, y estuvo en la retirada de Lima. En 1822, efectuó la campaña a Quito, con Santa Cruz, y sirvió a las órdenes de Lavalle en Río Bamba y más tarde en Pichincha. Participó en las batallas de Junín y de Ayacucho y luego intervino en el segundo asedio y rendición del Callao, en 1826. Ese mismo año, paseando en tilbury por Lima, falleció de una caída. Así murió -dice un biógrafo- uno de los más bravos oficiales del ejército peruano, al que tantas balas enemigas habían respetado.

EL PROFETA DE LA PAMPA


Es una pequeña calle próxima al parque Avellaneda, dispuesta en forma de abanico como otras de sus vecinas. Su designación se hizo por ordenanza Nº 16.388 de 1960. Nace en Moreto 1640 y termina en la avenida San Juan Bautista de La Salle 2050 .

Domingo Sarmiento era llamado así, en broma, por la revista Don Quijote, en 1884. Medio siglo después, muy en serio, Ricardo Rojas le dedicó un libro al formidable sanjuanino: El profeta de la pampa, aparecido en 1943.

BUCARELLI


Antiguamente fue conocida como la calle Nº 6 en Villa Urquiza y Nº 3 en Villa Modelo. Su designación actual se hizo en la nomenclatura de la ordenanza municipal del 28 de octubre de 1904. Nace en Chorroarín 502 y termina en Crisólogo Larralde 5500. Se encuentra entre Andonaegui y Bauness .

Francisco de Paula Bucarelli y Ursúa. Militar. Era natural de Sevilla. Dedicado a la carrera de las armas, había alcanzado el grado de teniente general de los ejércitos reales y obtenido el título de comendador del Almedralejo de la Orden de Santiago. Fue designado virrey en Mallorca y después gobernador de Buenos Aires.

Llegó a esta ciudad para sustituir a don Pedro de Cevallos y se hizo cargo del gobierno el 15 de agosto de 1766. Hombre de carácter violento, a poco de ejercer el mando se había malquistado con todo el vecindario. Persiguió el comercio clandestino en el puerto de Buenos Aires, anulándolo enteramente a juicio del cabildo local. Pero su misión especial fue la de aplicar el decreto promulgado por Carlos III, el 27 de febrero de 1767, de expulsión de los jesuitas. Allanó la residencia de la orden en la noche del 2 al 3 de julio, y de inmediato dispuso hacer lo mismo en distintos lugares de su mando: en Montevideo, el 6 de julio; en Córdoba, el 12, y en Santa Fe, el 13.

Para dar cumplimiento a la orden de extrañamiento de los padres jesuitas que se hallaban radicados en los pueblos de Misiones partió Bucarelli en mayo de 1768, y el 22 de agosto dejaba terminado su cometido.

Mientras tanto, en el aspecto internacional, los portugueses seguían cautelosamente su política de penetración y, paralelamente, los ingleses se habían apoderado de una parte de las islas Malvinas, fundando una colonia que llamaron Puerto Egmont, sin hacer caso de las reclamaciones del gobierno español. Bucarelli mandó desalojar la isla por una escuadra preparada al efecto bajo el mando inmediato del capitán de navío Juan Ignacio Madariaga.

Durante su gobierno quedó inaugurado el servicio del correo marítimo entre La Coruña y el Río de la Plata, ampliándose el servicio terrestre con otras regiones limítrofes de la gobernación de Buenos Aires. En 1770, antes de cumplir su mandato, se retiró a España, donde falleció.

ESPARZA


Situada en la proximidad del barrio del Once, su designación actual se hizo en la nomenclatura de la ordenanza del 28 de octubre de 1904. La manzana que forman las calles Rivadavia, Hipólito Yrigoyen, Loria y Esparza fue, a principios de siglo y durante muchos años, terrenos baldíos rodeados por altos eucaliptos, conocida con el gráfico nombre de calle de la basura, porque allí depositaban diariamente los carros del servicio de limpieza los desperdicios de la ciudad, que después eran transportados a la antigua quema por un ramal del Ferro Carril del Oeste (hoy Sarmiento), que corría hacia el Sur. En esos terrenos concedidos por la Municipalidad al Ejército de Salvación, éste levantó un hermoso edificio, de estilo inglés, en el predio de Loria, Esparza e H. Yrigoyen, que data de 1914. Nace en la avenida Rivadavia 3302 y termina en la avenida Hipólito Yrigoyen 3281. Corre entre 24 de Noviembre y Sánchez de Loria .

Homenaje conjunto a:

Juan Miguel Esparza. Comerciante y funcionario. Nació en Buenos Aires, en 1712. Fue regidor del Cabildo en 1750; miembro de la Hermandad de Caridad en 1758; tesorero de la Real Caja de esta ciudad desde 1759 hasta 1763, y alcalde ordinario de primer voto en 1764. Falleció en esta ciudad ese mismo año.

José de Esparza. Funcionario. Regidor del Cabildo en 1729.

Miguel Jerónimo Esparza. Funcionario. Defensor de menores en 1719.

Martín Esparza. Sacerdote. Formaba parte del convento de Santo Domingo en calidad de lego durante la Segunda Invasión Inglesa. El 5 de junio de 1807 se hallaba en el templo, junto con fray Francisco Moramillán, cuando las tropas inglesas irrumpieron en el santuario. Ambos fueron ultimados a bayonetazos. La comunidad le decretó grandes honras fúnebres y sus restos fueron sepultados en el templo.

TRES SARGENTOS


Situada en Retiro, es de corta extensión. Allí existió el viejo zanjón de Matorras, que constituía un foco de infección, pero en 1854, el intendente José María Cantilo dispuso que se rellenara y empedrara en su parte principal, viniendo a formar la callejuela de Tres Sargentos al Norte y de San Lorenzo al Sur. Pero esta disposición no se cumplió, pues en 1879 se reiteraba que era un verdadero foco de infección que debía suprimirse, existente entre las calles Córdoba y Paraguay. Sólo ese año pudo erradicarse, limpiándose el terreno y formándose una amplia calle que fue empedrada. Taullard consigna que en 1940 se encontraba allí -y aún se encuentra- la cochera presidencial, en un edificio que a fines del siglo XIX era la cochera de una pompa fúnebre. En cuanto al nombre de la calle, le corresponde la feliz idea al entonces secretario de la Intendencia, don Mariano Obarrio (1871-1872) que propuso llamarla Tres Sargentos, en homenaje a los tres valientes soldados de la Independencia (LA NACION, 26 de octubre de 1879). Nace en la avenida Leandro N. Alem 88o y termina en San Martín 851 .

Los soldados Juan Bautista Salazar, cordobés, y José María Gómez y Santiago Albarracín, ambos tucumanos, fueron enviados por el teniente de caballería Gregorio Aráoz de Lamadrid, para el reconocimiento de la vanguardia enemiga de Yocalla, mandada por el coronel realista Juan Saturnino Castro.

En la noche del 24 de octubre de 1813, los tres se dirigieron hacia el portezuelo de la Quebrada, en la posta de Tambo Nuevo, donde, por iniciativa de Gómez, capturaron a diez hombres que dormían en un rancho custodiado por un centinela. Sorprendidos y creyéndose atacados por una fuerza superior, éstos se rindieron y maniatados fueron conducidos ante Lamadrid. Inspirado por la acción de sus soldados, avanzó este jefe hacia el cuartel general para apoderarse de los cuarenta hombres que quedaban en Tambo Nuevo.

Otra vez se tomó esa guardia, y Lamadrid continuó la marcha para sorprender a otros enemigos, haciendo mover equivocadamente toda la vanguardia realista en precipitada fuga. La noticia de la hazaña de Tambo Nuevo fue conocida por el ejército, y por una orden del general Belgrano se ascendió a los soldados a sargentos con el aditamento de Tambo Nuevo (Sargentos de Tambo Nuevo).

AGENTE CEFERINO GARCIA


Encerrada en un triángulo con un conjunto de callecitas del barrio de Villa Santa Rita, se impuso su nombre por resolución del 10 de abril de 1931. Nace en Juan Agustín García 3049 y termina en la avenida Alvarez Jonte 3050. Corre entre Helguera y Argerich .

Agente de policía. Murió trágicamente el 29 de enero de 1931, en un enfrentamiento sostenido contra el anarquista Severo Di Giovanni, cuando éste era perseguido por la policía en el interior del hotelito de Cangallo 1975. Un balazo disparado por Di Giovanni mató al agente policial, de 26 años.

LAVADERO


En el plano de la ciudad de Buenos Aires de A. Aymez de 1866, ya aparece el nombre de esta calle. Se halla situada al oeste del comienzo del viejo puente Prilidiano Pueyrredón, en una extensión de una cuadra de una sola vereda, de casas vetustas frente al Riachuelo, de aguas que son casi una cloaca a cielo abierto, limitada por las calles Vieytes y San Antonio que allí terminan su recorrido. Lavadero no pasa de ser sino un apéndice de la avenida Don Pedro de Mendoza, desechable resto que fue arrojado por sobre el tapial de la calle Vieytes al basural del olvido. El lugar atenta, visual y ambientalmente, contra las zonas circundantes. Nace en Vieytes 1961 y termina en San Antonio 1299. Corre entre Luján (Pedro Luján) y el Riachuelo .

Nombre tradicional con que se alude al lugar utilizado por las mujeres del barrio que concurrían a lavar la ropa en las orillas del Riachuelo, junto al antiguo puente de Barracas. También le vendría el nombre de los lavaderos de lana y cuero que abundaban por el lugar y aledaños y cuyas aguas servidas eran arrojadas al Riachuelo.

CHONINO


La callecita está cerca del río comprendida entre las avenidas Casares y Jerónimo Salguero, lindante con el cuartel de la Policía Montada y a una cuadra de la avenida Figueroa Alcorta. Su designación se hace por la ordenanza municipal Nº 43.386 del 4 de abril de 1989 .

Perro de la Policía Federal que el 20 de junio de 1963 murió luchando contra uno de los dos delincuentes que habían atacado a balazos a los agentes Jorge Eduardo Ianni y Luis Alberto Sibert cuando éstos patrullaban el radio jurisdiccional de la comisaría 45. Ianni fue abatido y Sibert repelió la agresión enviando a su perro Chonino contra los atacantes, al tiempo que disparaba su arma sobre los agresores. Chonino atacó a dentelladas a uno de los malhechores, mientras el otro hería con sus disparos a Sibert. El perro también cayó, víctima de varios balazos. Antes de morir se arrastró hasta donde yacía herido Sibert. Los agentes que poco después llegaron al sitio del enfrentamiento encontraron que Chonino aún sostenía entre los dientes un bolsillo del criminal al que había atacado, y en su interior, documentación del criminal. El agente Sibert logró salvarse. Con la documentación arrebatada por Chonino se consiguió identificar a los asesinos del agente Ianni y posteriormente detener a uno de ellos.

UNA YAPA

A Norberto García Rozada, porteño nativo y vocacional que firma cada martes en La Nación la columna Por la ciudad, le pedimos que eligiera un puñado de calles a su juicio raras y poco conocidas. De inmediato seleccionó las siguientes cuatro y explicó la rareza de cada una de ellas:

Santa Teresa: cortada que corría desde San José hasta Sáenz Peña, entre San Juan y Cochabamba. Ha quedado reducida a simple pasadizo bajo la Autopista 25 de Mayo.

Oruro: diagonal que corre desde Carlos Calvo, más o menos al 3000, hasta Garay. Por ella pasaba, precisamente, el ramal del trencito de la basura, trencito que, en realidad, transportaba carbón, pero era llamado de aquella manera porque pasaba por la antigua quema.

Calle 15: ignotísima calle que corre desde Retiro, entre las terminales del Mitre y el Belgrano, hasta Salguero. En un principio, sólo utilizada por los carros y luego por los camiones que iban al mercado Saldías. Después la descubrieron los taxistas para cortar camino al Aeroparque. En consecuencia, y como era empedrada, tuvieron que pavimentarla. Ahora es una de las más transitadas de la zona.

Almirante Sáenz Valiente: en su última cuadra, entre Figueroa Alcorta y Lugones, no es otra cosa que el playón de River donde se come asado...Y ahora sí, hasta aca llegan estas calles más bien extrañas. .

Texto: Mario Pérez Colman Fotos: Ruben Digilio
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