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Jack Kerouac y el rollo de la vida

Rematado por Christie´s a dos millones y medio de dólares, el texto original de En el camino reflota la leyenda de Jack Kerouac: para muchos escritores, músicos y artistas, el rey de la generación beat

Domingo 10 de junio de 2001

La idea de Jack Kerouac de trabajar en rollos probablemente haya sido inspirada en el hallazgo de los rollos del Mar Muerto -con los primeros escritos del Antiguo Testamento-, que fueron noticia de todos los diarios en 1947. Justo cuando el escritor le daba forma a su novela.

El suyo, el que acaba de adquirir el propietario de un equipo de fútbol americano por dos millones y medio de dólares, no tiene el valor histórico de los rollos del Mar Muerto, pero tiene su historia. En papel cebolla, con algunos trazos de lápiz que revelan que Kerouac midió cada hoja de papel antes de pegarla formando el gran rollo, escribió un solo párrafo de 120 mil palabras, tipeado a espacio simple.

Pero eso no es lo más increíble. Una vez terminado el original de En el camino, mientras circulaba entre sus amigos, el rollo sufrió un accidente que pudo haber sido un desastre. En la casa de su amigo Carr, un cocker spaniel masticó el último tramo y Kerouac tuvo que volver a escribir el final. Una nota en lápiz, en su propia letra indica "comido por el perro", aunque algunos críticos dicen que el original era tan rebuscado que el autor decidió cortarlo para reescribir un nuevo desenlace.

Ahora, con la millonaria venta, la luces vuelven a focalizarse sobre la vida de Jack Kerouac.

Ni santo ni demonio. Tan tierno como atormentado. Con la conciencia nadando entre el budismo y el alcohol.

En la máquina de escribir de su departamento de West 20th Street, en Manhattan, como un caballo desbocado se lanzó a tipear su novela durante 20 días y 20 noches, exactamente -entre el 2 y el 22 de abril de 1951-, a lo largo de 36 metros de papel extendidos como el mismo camino. Y para convertir en palabras cada chispazo de su cerebro decidió evitar hasta los cambios de hojas en blanco. Después el escrito se transformó en una de las novelas clásicas del siglo XX. La obra tardó seis años en encontrar un editor, vendió más de tres millones de ejemplares, revolucionó la crítica y sembró grandes cambios en la década del 60: había otro Estados Unidos, hasta entonces agazapado, que no se arrodillaba ante el consumismo y el materialismo. Lectores, artistas y escritores hablaron de él, desde Bob Dylan hasta Truman Capote. Entre la creación de En el camino y su publicación, el atormentado Jack completó al menos once libros y una gran cantidad de poesías.

Fue arrestado por borracho, por involucrarse en un asesinato con Luciana Carr, por no pasarle dinero a su ex mujer para la manutención de su hija Janet, y por disturbios varios. En medio de viajes y mudanzas, grabó tres long plays como jazzman, algunos delirios en grabadores propios y de amigos, y un material que fue encontrado por casualidad por sus herederos hace apenas un año: media hora con la voz de Kerouac testimonian el amor del escritor por la música. Como una zapada de domingo.

Kerouac decía que Charlie Parker y Dizzy Gillespie eran los equivalentes americanos de Bach y Beethoven. La música lo había liberado de sus demonios. "Cuando escuché por primera vez Bird and Diz en el Three Deuces, mis pensamientos dejaron de importarme."

Cuando al fin se editó En el camino todos quisieron ser como él. El rey de los beats. Mucho más que una palabrita con ritmo. Beat significa, entre otras cosas, grito. Eso fue para sus seguidores: un grito de espontaneidad, un vuelo, una vida dirigida por impulsos, un deseo indescifrable también para él. Una astilla que se clavó en la cultura norteamericana de posguerra.

Entre idas y venidas conoció a Salvador Dalí, a Anaïs Nin; se enamoró de Esperanza Villanueva (una prostituta india adicta a las drogas), escaló el Matterhorn, en Sierra Nevada y, a los 40 años, vivió un romance con una adolescente. Había leído las obsesiones de Nabokov y su Lolita.También se interesó por el budismo, y le dio un nuevo sentido al beat. Más religioso, ahora es beat de beatitud.

Los medios lo descubren. Aparecen declaraciones en Playboy y vuelve locos a los periodistas. También a los argentinos. En una publicación de 1966, en Clarín recita Rimbaud de memoria, entona un tema de Gershwin, "se ríe como el hombre más solitario de la Tierra" y hace oídos sordos ante las preguntas que le parecen aburridas. Con el cuerpo viejo siendo joven naufragaba entre experiencias de LSD, benzedrina y peyote cuando una hemorragia interna le provocó la muerte por culpa del alcohol.

Johnny Depp pagó 15 mil dólares, en 1992, por su viejo impermeable azul. Y ahora Jim Irsay, propietario del equipo de fútbol americano Indianapolis Colts, no dudó en pagar 2,42 millones de dólares por el rollo de culto. El resto de los mortales puede conformarse con leerlo.

Quién fue el rey del Circo Beat

Nació en 1922, el mismo año en que James Joyce publicaba Ulises. Fue el menor de tres hermanos, hijo de Leo y Gabrielle, dos inmigrantes rurales de Quebec que se instalaron en Lowell, Massachusetts. Allí fue a un colegio católico, se destacó como atleta y demostró una temprana inquietud por la escritura. El inglés era su segunda lengua.

A los 11 años ya había escrito una novela. A los 18, cuando leyó la vida de Jack London, decidió que él también sería un viajero solitario.

Llegó a la Universidad de Columbia becado por sus aptitudes en fútbol americano. Allí se hizo amigo de William Burroughs y Allen Ginsberg (el trío fundacional de la Beat Generation).

El jazz y el be-bop capturaron su interés y su fascinación llegó al punto de intentar esa misma libertad de improvisación en sus escritos. Indomable, lo echaron de la Universidad en 1942.

Después, mezcló arrestos con charlas en la Universidad de Harvard.

Texto: Carolina Robbiano

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