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En clave de parodia

Miércoles 25 de marzo de 1998

DINOSAUR CITY es la ciudad donde todo está sujeto a cataclismos permanentes y es, además, el lugar que el protagonista de esta novela elige para escribir su libro Cómo salir bien en las fotos . La serpiente es el negativo de este intento de escritura que comienza en clave de parodia, en el que no se escapan los textos de autoayuda, los sistemas para ganar dinero ni la ideología romántica de los escritores en soledad, y se va transformando en una sólida narración. Aquí las mutaciones se vuelven intempestivas, nada queda afuera y todo es marco de una aventura extraordinaria. En un doble juego con lo autobiográfico, el héroe de esta historia se llama César Aira, y está rodeado de nombres que no le son ajenos: Liliana, su esposa (que también es escritora), y las evocaciones de Daniel Molina y Arturo Carrera. Es posible entonces leer el texto a la manera de una representación cambiante donde se simula un canon literario y personal. Como dice su autor: "La gente se renueva, los jóvenes toman el lugar de los viejos, a veces toman exactamente el mismo lugar. Es como si la naturaleza tuviera una cantidad limitada de moldes, y cuando se le terminan empieza a repetir. Hay gente que se parece, eso es indiscutible, pero no todos captan los mismos parecidos. Son objetivos-subjetivos".

¿Quién es quién entonces en esta secuencia de moldes? Aira, el protagonista, dejando a un lado con un acto trivial a su familia, se sumerge en esta pregunta cuando se ve inmiscuido en la vida de una secta adoradora del Cristo-serpiente (cuya predicadora es, paradójicamente, una escritora de libros de autoayuda). Allí es tomado como víctima de un complot y victimario de una serie de actos que no escapan al contagio de los cambios continuos. Los personajes, los edificios, las calles van transformándose en lo más temido, pero el narrador no duda en intercambiar los disfraces. "¿Cómo decir la verdad del carnaval?", y abrirse así al espacio por donde pueden circular las máscaras que él mismo ha generado, ocultándose en las diferencias de los otros.

El humor se vuelve un instrumento inigualable desde sus primeras irrupciones hasta consolidarse en el tono, en juegos de palabras, en los propios movimientos de la trama: "De pronto una serpiente con patas apareció ante nosotros, abriéndose paso entre la gente. Pensé que sería una de esas promociones de yogur, y hasta me hice el propósito de aceptar la muestra gratis". Todo parece querer concluir en la vista del Glaciar que está en las puertas de la ciudad para recomponer en el reencuentro con su familia, la situación original. Pero el veneno utilizado para el complot está haciendo efecto y el desenlace se diluye, el camino trazado se vuelve circular dando lugar a que caigan los nombres de un gran secreto.

La escritura de Aira no se deja asir con facilidad, es "un juego de block y lapicera adaptado a la hiperactividad cerebral". ¿Un método para escribir con serpientes? Es posible que cualquiera de las dos Lilianas, la mujer del protagonista o la otra, sepan de qué se trata. Pero puede que nosotros, aun sin su ayuda, descubramos en cada nuevo libro de César Aira la enriquecedora muestra de uno de los exponentes más singulares de nuestra literatura actual.

Susana Szwarc (c) La Nacion

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