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Un camino diferente

La cirugía endovascular permite operar patologías del cerebro sin atravesar el cráneo

Miércoles 16 de junio de 1999

La ambulancia venía derivada de otro hospital. Los camilleros corrieron por los pasillos. Oxígeno, catéteres, presión sanguínea. En un instante, todo el equipo médico estaba listo. Cuando sucede un accidente cerebrovascular isquémico, sólo seis horas separan al paciente de la muerte.

Muy consciente de esto, el doctor Rolando Cárdena Sánchez, neurocirujano endovascular del hospital Pedro Fiorito, en Avellaneda, trabajó durante dos horas a pura adrenalina.

Una arteria del cerebro del paciente de 26 años se había tapado por un émbolo (un coágulo de sangre) procedente del corazón y que pudo haberse originado en algún problema cardíaco (arritmia, infarto, fibrilación auricular). Al estar tapada una de las arterias cerebrales principales, el cerebro se había quedado sin irrigación. Las neuronas no soportan mucho tiempo la ausencia del oxígeno que transporta la sangre y mueren. De allí la urgencia por destapar las vías sanguíneas.

La intervención fue realizada con éxito. Sucedió el mes último y fue el primer caso de neurocirugía endovascular registrado en un hospital público.

Arterias y catéteres En todos los casos de accidentes cerebrovasculares isquémicos, los síntomas son súbitos: un ataque de hemiplejía, pérdida del conocimiento, convulsiones, pérdida de movimientos de algún miembro, o de la comprensión, o del habla. Es una sorpresa cruel, porque la mayoría de las veces no hay antecedentes.

La neurocirugía endovascular consiste en introducir un catéter (un tubito muy fino) a través de una punción realizada en la ingle, guiarla por las arterias, recorrer el cuerpo, llegar al corazón, subir, subir un poco más y llegar al cerebro, hasta la zona tapada. Una vez allí, se suministran dosis de fibrinolíticos , sustancias que disuelven el coágulo, y los síntomas de la hemiplejía pueden ser revertidos.

La primera intervención de este tipo realizada en nuestro país fue en 1987, en una clínica privada. Hubo que esperar doce años para que se pudiera realizar en un hospital público.

Para eso no sólo se necesitan fondos (porque la técnica es costosa) y profesionales, sino también un mecanismo social y hospitalario bien aceitado : la gente debe saber que hay que concurrir al hospital ante los primeros síntomas. Ni las enfermeras ni el personal deben demorar al paciente cuando llega, el médico debe sospechar un accidente cerebrovascular y de inmediato ordenar una tomografía para comprobar el estado del cerebro.

Con su primera intervención realizada, el hospital Fiorito espera poder utilizar la neurocirugía endovascular para tratar otros trastornos. Si logra mejorar su equipamiento podrán tratar aneurismas, malformaciones, tumores y estenosis.

Aneurismas Es una dilatación de las paredes de las arterias cerebrales. Tiene forma de saquito que se va llenando de sangre y, en los casos graves, puede estallar causando una hemorragia cerebral.

Las técnicas tradicionales perforan el cráneo para llegar a la arteria y colocar un clip , que obstruye el paso de la sangre.

La hemorragia puede producir hemiplejía, transtornos del habla, pérdida de la conciencia o muerte súbita. "Los médicos buscan solucionar esta patología tan pronto se produce -explica Cárdena Sánchez-. Pero como al estallar el aneurisma se acumula sangre en la zona, se produce una inflamación que muchas veces impide operar. En el mejor de los casos, hay que esperar que la zona se desinflame con medicamentos, y esa espera puede ser fatal. En cambio, con un catéter se puede llegar a la zona y rellenar el aneurisma con un coil, un hilo de platino muy fino que se va enroscando como una colita de chancho hasta adoptar la forma del aneurisma y rellenarlo por completo.

"Pero este tipo de intervención cuenta con más ventajas que la posibilidad de tratar al paciente de inmediato -continúa el neurocirujano-. No hay necesidad de abrir el cráneo, por lo que disminuyen los riesgos de una infección. Además, disminuyen notablemente los días de internación. Y no menos importante es el ahorro emocional del paciente, que no tiene que mirarse al espejo y verse una gran cicatriz en la cabeza."

Malformaciones arteriovenosas Son como un nudo de capilares entre las arterias y las venas. "La medicina tradicional corta las arterias que nutren la malformación y logran que se seque -explica Cárdena-. Pero a veces son muy grandes o profundas y si se metiera al bisturí se lesionaría más de lo que se repara. Por medio de los catéteres podemos llegar a las malformaciones e inyectar una sustancia que funciona como un cemento que rellena la zona. Al no recibir irrigacón, ésta colapsa y termina por desaparecer."

Tumores y estenosis

Para tratar los tumores, la cirugía endovascular introduce una sustancia que disminuye la irrigación por medio de uncatéter. Luego, es necesaria una intervención tradicional que extirpe el tumor definitivamente.

La estenosis en la carótida es similar a la de las piernas. En las paredes de las arterias se forman placas que dificultan el paso de la sangre. Cuando es una interrupción importante se introduce un catéter que tiene en la punta un balón que dilata la arteria. En muchos casos se introduce un stent, una malla metálica que se coloca por dentro y sostiene las paredes de la arteria.

Cristina Macjus

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