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"Me gané mi lugar trabajando"

La doctora María Luisa Ageitos, única mujer que fue presidenta de la Sociedad Argentina de Pediatría, dice que en medicina son pocas las colegas que ocupan puestos de conducción

Miércoles 08 de marzo de 2000

Estudió medicina en los años sesenta. Mientras cursaba siempre trabajó, primero como maestra y luego como practicante en los hospitales. Por aquella época, recuerda la doctora María Luisa Ageitos, había guardias de hospitales famosos donde no aceptaban a practicantes mujeres, judíos o latinoamericanos.

Fueron años duros. Pero no se arrepiente. Sin duda, detrás de sus logros profesionales, hay una mujer tenaz, inteligente y muy sensible.

-¿Cómo comenzó su carrera?

La doctora María Luisa Ageitos
La doctora María Luisa Ageitos. Foto: Marino Balbuena

-Entré en Medicina para hacer psicoanálisis, pero los tratamientos en ese entonces eran largos. Entonces, con un criterio práctico, saqué cuentas y pensé que iba a curar a poca gente en mi vida, y me decidí por la clínica médica. Haciendo las prácticas me di cuenta de que los pacientes llegaban al consultorio con procesos ya instalados. Fue ahí cuando me volqué hacia la pediatría. Como existía el practicantado, trabajé en muchos hospitales ya antes de recibirme. Yo vivía en Florida y me iba de allí al Policlínico Avellaneda a hacer la guardia. Allí tuve verdaderos maestros. Luego fui practicante en el Hospital Policial Churruca, entré por concurso, éramos dos mujeres solamente en la guardia. Aprendí mucho, iba en la ambulancia, a los incendios, a los tiroteos, tendría 25 años. Después fui practicante en un centro de hemoterapia, y practicante honoraria en una sala de clínica médica del hospital Durand.

-¿Cuándo llegó a la pediatría?

-En 1963 hubo un concurso para médicos de guardia en el Hospital Pedro Elizalde, ex Casa Cuna. Me presenté y entré. La especialización por entonces se hacía con la práctica, no había residencia. Yo fui coordinadora en Casa Cuna de la primera residencia en pediatría. Los residentes me preguntaban dónde había hecho la especialización. Yo les decía: Con Nelson , que es como la Biblia de la pediatría. Y entonces exclamaban: ¡Ah, estuviste en Estados Unidos! No, con Nelson bajo el brazo , les contestaba.

Esas sutiles presiones

- ¿Sintió que por ser mujer se le presentaban obstáculos?

-Bueno, hasta los años sesenta no se llamaba a concurso para ingresar a las guardias médicas. Pero cuando se empezó a llamar a concurso la cosa cambió. Yo siempre obtuve mis cargos de esa manera, algo que me alegra mucho, porque eso me ha dado como una especie de techo de protección, la posibilidad de no tener que soportar presiones que no estuvieran relacionadas con la parte técnica de mi trabajo. Siempre me sentí respetada y consultada. Pero es una realidad que son muy pocas las mujeres que llegan a cargos de conducción. Cuando en salud o educación, por ejemplo, la mayoría de los trabajadores son mujeres, y sin embargo, no hubo casi ministros mujeres. No hay casi directoras de hospitales, la gran mayoría son hombres. Conozco médicas que han entrado con el jefe a la sala de radioscopía por no decirles que estaban embarazadas, cuando se sabía que era peligroso para el bebe. El machismo puede ejercerse mediante presiones sutiles: ¡Ah, claro, quedaste embarazada, una lástima justo pensábamos que vos te podías quedar a cargo de la sección! Es cierto, la crianza de los hijos es un factor condicionante, porque hay cosas que son indelegables, la mujer es la que lleva el bebe, lo amamanta. Por eso creo que cuando tengamos una sociedad más organizada, habrá un sistema que contemple horarios de trabajo reducidos para la mujer durante los primeros tres años de sus hijos.

-Y usted, ¿cómo pudo con todo, la familia, la carrera?

-Es difícil de conciliar. Siempre digo que uno va consiguiendo cosas gracias a que tiene ayudas. Yo tuve suerte. Me ayudó mucho mi mamá cuando mis hijos eran pequeños, entonces trabajaba menos horas en el hospital y llegaba a casa cuando ellos volvían del jardín. Me casé a los 34 años, y mi esposo siempre me apoyó mucho, él era médico. Mis dos hijos, que ahora tienen 25 y 26 años, nunca me reprocharon nadaÉ Y siento culpa, sí, porque yo doné mis tiempos, para estudiar y trabajar, resigné parte del tiempo de mis hijos. Pero esa culpa también la tiene la mamá cuando se resfría el bebe y piensa si no hubiera dejado la ventana abierta. Esta impronta de la mujer de querer cubrir todo es parte de la cultura judeocristiana. Pero también veo a chicas jóvenes, separadas, que son el sostén de la familia, y tienen que ocuparse desde ver lo que hay en la heladera hasta leer el último artículo de Internet porque al día siguiente tienen un paciente difícil. No es fácil.

Crochet y ciencia

-Usted fue la primera y la única mujer presidenta de la Sociedad Argentina de Pediatría...

-Me gané el lugar trabajando. Trabajé en comisiones, comités, en diversas actividades. Fui secretaria general durante dos períodos, y luego todos estuvieron de acuerdo en que tenía que ser presidenta. Estuve de 1990 a 1993; me ocupé especialmente por la igualdad de oportunidades. Por eso, pensando en las mujeres implementamos un curso de capacitación a distancia que funciona hasta hoy. Desde un comienzo hubo un alto porcentaje de mujeres inscriptas, incluso no socias. Porque aunque haya un curso hermoso, a las 8 de la noche, con los mejores expositores, ¿quién se queda revolviendo la polenta para los chicos? La mujer. Todavía son muy pocos los hombres que dicen: Andá vos, que yo me quedo a bañar a los chicos.

-También fue pionera en la difusión de la lactancia materna.

-Bueno, ése es uno de mis amores. Cuando hace 25 años hablaba de lactancia me miraban como si fuera a hablar de tejido al crochet en una reunión científica. Por suerte, en estos últimos diez años, hubo mucha investigación y se lograron avances en lo que se refiere a los derechos de los bebes y de las mamás al amamantamiento. Actualmente trabajo para la Unicef en este tema. A la comunidad todavía le falta educación para valorar lo que es la medicina preventiva. Cuando conocí a quien luego fue mi marido nos fuimos a vivir un tiempo a Chile. Allí aprendí mucho de salud pública, fue una experiencia muy buena, los chilenos tienen la mitad de mortalidad infantil que nosotros. Eso me impulsó a trabajar en prevención de una manera más organizada. Luego hice la licenciatura en Salud Pública. Hay muchos pediatras que se vuelcan a la medicina sanitaria: son los más expuestos a sufrir el dolor de ver chicos morir con polio o sarampión habiendo una vacuna, que es fácil de aplicar y económica.

-¿Un mensaje para las mujeres del 2000?

- No resignen sus roles maternos solamente por el trabajo, pero tampoco resignen su vocación. Busquen la manera de conciliar. Hay períodos de sacrificio, pero también grandes gratificaciones.

El mundo está loco, loco

Para la doctora María Luisa Ageitos, existen adelantos y desafíos por igual. "Hubo progresos médicos muy importantes en el campo quirúrgico, las vacunas, los descubrimientos de la genética. Son avances muy grandes. La ética está muy avanzada, pero más que nada en el discurso.

"La extrema pobreza en la que está sometida una gran parte de la población mundial es un tema urgente y básico en materia de salud. Yo digo que este mundo es loco, loco, loco; por un lado, los científicos, la comunidad, se conmueven por un niño trasplantado. Pero no porque se mueran miles de chicos por día por causas prevenibles."

Mariana Nirino

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