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Apuntes

La columna y el cigarrillo

Suplemento Salud

Por el Dr. Norberto Furman

No es novedad que el cigarrillo produce una variedad de enfermedades graves, como cáncer de pulmón, úlcera gastroduodenal, lesiones cardíacas. Pero a veces se olvida que también es responsable de molestias menos importantes como mal aliento, dientes amarillos y tos permanente y constante.

Justamente esta tos, característica de los fumadores, es una de las causas de lesiones de la columna vertebral, según estudios realizados , en los que se hicieron trabajos comparativos en gemelos de los cuales uno fumaba y otro no. De ellos surgió la conclusión de que, cada vez que el individuo tose, provoca aumento de la presión intra abdominal y principalmente sobre los discos intervertebrales, similar a la que se produce al estornudar. Estos discos tienen una consistencia gelatinosa en su centro y están rodeados por un fibrocartílago que con la tos repetitiva se va deteriorando y resquebrajando. Esta lesión permite que el contenido escape y esa condición causa intensos dolores, tanto en la cintura como en las regiones de los demás nervios de la zona, de los cuales el ciático es el más conocido.

Además, el hábito de fumar produce otros innumerables problemas de la columna.

  • Como la nicotina es considerada uno de los mayores irritantes del sistema nervioso, estaría literalmente prohibida para cualquier persona que padezca enfermedades neurológicas y, en especial, las que provocan dolor.
  • Es bien conocido lo lesivo que resulta el tabaco para la circulación; pues bien, los discos y las vértebras no escapan al perjuicio general que provoca fumar, ya que donde no llega adecuadamente la circulación hay destrucción de tejidos, los cartílagos del fumador se nutren mal. Esto abre la puerta a una artrosis temprana o al empeoramiento de una ya existente, y aumenta el riesgo de dolor lumbar.
  • Se ha comprobado que fumar también disminuye el contenido mineral de los huesos, lo que conduce a una disminución de la resistencia de las trabéculas que componen las vértebras. Por supuesto, un hueso débil se fractura con más facilidad y, si a esto le sumamos que el hábito de fumar está asociado con una disminución de la formación de células óseas, es fácil deducir que un paciente que se ha fracturado tardará más en curarse que otro que no ha fumado nunca.
  • Cualquier lesión en nuestro cuerpo es inmediatamente reparada por la fibrina , un tejido que aparece normalmente en los procesos inflamatorios. Pero fumar hace que la fibrina se fabrique en exceso, formando nidos cicatrizales que en ocasiones producen más dolores que alivio, sobre todo en personas que han sido operadas de la columna vertebral.

Tal vez, si todos estos datos se hubieran conocido hace muchos años, aquel célebre tango se hubiera escrito de otra forma. Algo parecido a: "... Y mientras fumo, mi columna yo consumo... " .

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