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Secretos de la memoria

El mundo actual demanda acaparar información, pero el cerebro responde al desafío con mayores olvidos

Miércoles 07 de junio de 2000

Olvidar un nombre o un número de teléfono puede ser muy fastidioso. Algo así como sentir que el cerebro nos desobedece o que está envejeciendo contra nuestra voluntad. Pero probablemente hace cincuenta años los inoportunos olvidos no generaban la preocupación y la angustia que hoy nos ocasionan. Muchos factores modernos influyen para que la memoria sea, en la actualidad, un laberinto para desentrañar.

"La neurobiología conoce muy bien la localización de la memoria en el cerebro y qué cambios se producen en el sistema nervioso cada vez que uno aprende algo nuevo. Pero hoy día nadie sabe con exactitud qué es la memoria y cómo está codificada", afirma el doctor Alejandro Delorenzi, del Laboratorio de Neurobiología de la Memoria de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires.

"Los mecanismos moleculares de formación de la memoria son muy similares en un caracol, una mosca, un ratón o un ser humano. Pero cuanto más complejo es el cerebro más sistemas neuronales están involucrados. Básicamente el aprendizaje de la memoria tiene tres grandes instancias: una etapa que es la adquisición, otra de formación o consolidación y la etapa de evocación", explica el investigador Jorge Medina,investigador del Conicet y profesor del departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.

En la capacidad de recordar intervienen aspectos emocionales y una buena motivación
En la capacidad de recordar intervienen aspectos emocionales y una buena motivación. Foto: Patricia Di Pietro

¿Qué es un olvido?

"Los mecanismos del olvido en el cerebro son primordiales -afirma el doctor Medina-. Hay varios sistemas de neurotransmisión que están involucrados en no guardar cierta información o seleccionarla, y esto es necesario para vivir. Ahora, cuando una persona aprende algo y no puede evocarlo, es decir, traerlo del rincón donde quedó guardado, se trata más bien de una amnesia, es decir, falta de memoria. Lo que comúnmente denominamos olvido sería algo aprendido y guardado en la memoria, que después no se puede evocar", continúa el doctor Medina.

Otra cuestión bien distinta es cuando directamente no se ha formado la memoria, y por lo tanto, no hay forma de traerla, como sucede en algunos pacientes con patologías que han alterado su capacidad de formación de los recuerdos, y no de evocación.

"La persona estresada se encuentra en un estado conductual con una fuerte respuesta de todo el organismo, con liberación de sustancias químicas en el cerebro -afirma el investigador del Conicet-. Entonces, los circuitos neurales que están involucrados bloquean a los circuitos neurales que tienen que ver con la evocación. El stress obstaculiza y disminuye la capacidad de evocación de la memoria. Esta falla es reversible cuando disminuye la situación estresante. Por ejemplo, durante un examen una persona puede no recordar un dato, y más tarde, sí."

El doctor Delorenzi insiste en la relación que existe entre cuestiones afectivas y capacidad de recordar. "Por cuestiones emocionales y motivacionales uno puede guardar más o menos algunas cosas, especialmente prestar más atención, poner mayor entusiasmo y predisposición para aprender algo nuevo. Hay gente a la que le cuesta mucho recordar cosas que lee. Sin embargo, cuando se le pregunta por el partido de fútbol, puede recordarlo con detalles. Lo motivacional es un factor fundamental en la consolidación de la memoria", dice el doctor Delorenzi.

Para aprender mejor

La novedad aumenta la evocación de la memoria es el título del trabajo que próximamente publicarán el doctor Medina y su equipo. En este artículo se explican los mecanismos moleculares que suceden en el cerebro cuando, a través de una situación de alerta, se puede aumentar la capacidad de evocación en un ciento por ciento.

"Si se le enseña algo a una persona y al día siguiente se le pide que lo cuente, pero un rato antes le presentamos una novedad, un ambiente nuevo, una música, unas pinturas, es decir, la ponemos en estado de alerta pero no de stress, la evocación de la memoria mejora en un ciento por ciento", revela el investigador. Esto sucede dentro de un tiempo limitado anterior a la evocación. Pero si esta estimulación se hace varias horas antes de la evocación no surte efecto.

Por el contrario, si esa misma novedad es presentada inmediatamente después de la instancia del aprendizaje, en general, no se guarda el aprendizaje original porque la novedad interfiere en el proceso de formación de la memoria anterior. A esto se llama interferencia o amnesia retrógrada, inducida por la novedad.

Es frecuente si estamos dispersos y no focalizamos bien la atención en lo que queremos fijar. En una sociedad donde recibimos múltiples y simultáneas informaciones, muchas veces lo que consideramos un olvido es simplemente algo que no se registró o se hizo de manera débil. Pero esto no es algo patológico.

"Los procesos de consolidación de la memoria llevan desde minutos hasta horas -agrega el doctor Delorenzi-. Cuanto más cerca del aprendizaje se produce la interrupción, más susceptible al olvido será esa memoria. Si se aprende algo, e inmediatamente después otra cosa, la consolidación del primer conocimiento se ve interrumpida por la del segundo."

Gimnasia para recordar mejor

En Europa y Estados Unidos existen las clínicas de la memoria , institutos donde se realizan programas de rehabilitación. Son como gimnasios en los que mediante ejercicios, estimulación y sociabilización con otros pacientes se mejora no la neurología de la memoria, pero si la plasticidad sináptica.

También se les enseña técnicas para funcionar mejor en la vida cotidiana aun ante el déficit de la memoria. El doctor Juan Hitzig, especialistas en medicina del envejecimiento y miembro de la American Academy of Atiaging Medicine, enseña algunos truquitos para desafiar los vericuetos de la memoria: "Para alguien que quiere recordar un número de teléfono puede imaginar el living de su cada donde hay tres cuadros: en el primero ubica las dos primeras cifras, en el segundo las siguientes y en el tercero las últimas. Al revisualizar el living, se recobra el número de teléfono. Otra cosa que se le dice a la gente es que cuando vaya al supermercado agrupe los productos, por ejemplo en lácteos o artículos de limpieza. Es que el cerebro recuerda mucho mejor conjuntos que elementos aislados. Aprender un idioma es también un excelente ejercicio para mejorar la función cognitiva; aunque si hay una demencia en curso, uno de los primeros síntomas es desaprender los últimos idiomas adquiridos".

Por Mariana Nirino Para La Nación

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