Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

El Big Bang de la vertebroplastia

Suplemento Salud

Una técnica presentada recientemente en el país permite salvar vértebras destruidas por medio de un procedimiento ambulatorio y en aproximadamente quince minutos por pieza

Hasta ayer no más, las vértebras destruidas -capaces de desatar dolores exquisitos e incapacidades devastadoras- no tenían solución, y si la tenían era hablar de cirugía de la más brava y con pronóstico incierto. Ahora, estas vértebras tal vez se reconstruirán a pinchazos , con inyecciones de plástico epoxy , anestesia local y en una operación que dura a lo sumo 15 minutos por pieza reparada. El procedimiento se llama vertebroplastia , y aunque se ha usado menos de mil veces en todo el mundo, la estadística ya permite afirmar que el paciente queda bien, y muy rápido.

Hoy por hoy existen tres modos de llegar a la vertebroplastia: se puede tener vértebras tronadas por osteoporosis (pérdida de densidad ósea), por hemangioma (un tumor vascular benigno), o por las metástasis de algún cáncer maligno distante. Son causas desgraciadamente de lo más frecuentes.

Una vértebra destruida (y generalmente son varias en una misma columna) supone una compresión de la médula espinal, el principal haz de nervios motrices y sensitivos del cuerpo, lo que da lugar a dolores y discapacidades feroces. Lo insólito es que la reconstrucción con cementos epóxicos (los mismos utilizados para pegar prótesis femorales) saca al paciente caminando de una sobrevida incierta.

Esto lo dijeron no hace mucho en la Argentina los doctores Jean Baptiste Martin, de la Universidad de Ginebra, y George Guedes Campos, de la Universidad de Lisboa. Ambos fueron invitados por el Equipo de Neurología Endovascular y Radiología Intervencionista (Eneri), la craneoteca criolla de cirujanos mínimamente invasivos.

Martin también afirmó que el 2000 y el 2001 serán los años del Big Bang de este tipo de abordaje. ¿Por qué? La explicación, según Martin, está en el mayor mercado médico mundial: los seguros médicos, obras sociales y prepagas estadounidenses. Hoy los Estados Unidos tienen 300.000 personas inmovilizadas, hospitalizadas o consumiendo fármacos y servicios muy caros.

Levántate y anda

Explicada por Martin, la vertebroplastia parece fácil, pero tiene sus bemoles. Si el cuerpo de una vértebra está rajado, aplastado o socavado, se llega al mismo a través de la piel, usando únicamente anestesia local y una aguja inyectora gruesa y fuerte. Pero, cuidado: no se puede trabajar a ojo o con imágenes planas: el médico necesita un control fluoroscópico tridimensional y ver muy bien lo que hace.

Si la vértebra tronada tiene osteoporosis, es probable que muestre una cavidad franca y cavernosa, como un vaso. Este adquirirá, al fraguar, hasta 5 veces más resistencia mecánica que el hueso cuando estaba sano.

Las que presentan complejidades son las vértebras rotas, rajadas o con algún tipo de agujero capaz de emitir una extrusión de cemento. Una saliencia tal hacia adelante amenazará como un espolón la vena cava. Si, en cambio, sale hacia atrás, puede clavarse en la médula espinal. En el primer caso, hay riesgo de embolia pulmonar y muerte, en el segundo, de tremendo dolor o parálisis.

Para impedir estas cosas, dicen Martin y Campos, el cirujano forra previamente la cavidad rajada con epoxy muy viscoso, y luego termina de llenarla con el cemento común, más líquido.

Una técnica para cada caso

Poniéndose más técnicos, ambos especialistas dicen que los tumores suelen tener otra arquitectura más rara. Lo que se hace en estos casos es rellenar primero el centro hueco, y luego inyectar epoxy muy líquido dentro de los vasos tumorales. El resultado, aunque parcialmente hueco es, mecánicamente hablando, resistente como la piedra.

Aquí, un bonus: el cemento estándar utilizado en prótesis de cadera fragua en una reacción que levanta hasta 70 grados de temperatura. Ese golpe de calor mata implacablemente el tejido canceroso hasta una distancia de 5 milímetros. En suma, hasta cierto punto, al paciente, junto con un tratamiento ortopédico, se le está dando una aplicación si no de quimioterapia oncológica, al menos de termoterapia.

¿Cuánto tiempo se necesita para refaccionar a nuevo una vértebra cualquiera? Martin y Campos dicen que cuando uno está ducho, la cosa no pasa de 15 minutos. Si el paciente tiene toda la columna bastante mal, como es norma, cuatro o cinco vértebras rara vez tomarán más de una hora.

¿La anestesia? Sólo se usa local, con distintos grados de sedación del cerebro si el paciente está muy excitado o poco cooperativo. ¿Posoperatorio? Cortísimo, como ya se dijo.

¿Y por qué limitarse a las vértebras?, les pregunto a Martin y Campos. Los expertos se consultan con la mirada, y entonces confiesan que han probado rehacer con epoxy otros huesos nobles... pero que sus éxitos todavía no conforman una casuística ni experimentos publicables. Es todo work in progress .

La cirugía de principios de este siglo se está haciendo una profundísima autocirugía, y lo que va saliendo es mucho menos invasivo de lo que teníamos a fines del siglo XX. Aunque, como es inevitable, siempre hay algunas resistencias, especialmente de los profesionales más tradicionalistas. Porque no se trata de un simple lifting , un cambio de imagen de la profesión. Es un corte importante con el pasado: una revolución gentil. .

Por Daniel Arias Para La Nación
TEMAS DE HOYArgentina, en defaultThomas GriesaAxel KicillofLa muerte de Grondona