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Rincón gaucho

Vigencia de la platería mapuche

Campo

Una rica tradición rescatada por la colección de Eduardo P. Pereda

Si en algo coincidieron los conquistadores españoles, los gauchos y los aborígenes fue en la obstinada afición por la plata, el metal más valioso y apreciado después del oro.

Ello no resultará extraño si tenemos en cuenta que el nombre Argentina procede del latin argentum, cuyo significado es plata. Lo que nos lleva a la conclusión de que no abundan los objetos que puedan, como este metal precioso, aspirar al título de símbolo de la argentinidad.

De las artesanías en plata incorporadas al apero y a la vestimenta del gaucho queda poco nuevo por decir, pues cada día son menos los que desconocen la importante colección de platería rural del Museo de Motivos Argentinos José Hernández o el constante trabajo de infatigables artesanos, como entre otros, Roberto Draghi.

Sólo en los últimos años, ha empezado a difundirse el notable caudal de originalidad de las piezas forjadas por artesanos indígenas, sobre todo las de origen mapuche, cuyo nivel de calidad es posible apreciar ahora en la selección de la Colección Eduardo P. Pereda, reunida en la exposición "Hijos del viento. De la araucanía a las pampas", de la Fundación Proa(Pedro de Mendoza 1929, teléfono:4303-0909).

Hay que resaltar que las piezas exhibidas (provenientes de la provincia de Neuquén, del norte de Río Negro, de la araucanía chilena y de la llanura pampeana) pertenecen al siglo XIX y que no se trata de una cultura precolombina.

El taller del indio

La platería mapuche tenía un especial destinatario:la mujer. A las damas mapuche se las veía siempre ataviadas de lujosas diademas, adornos para el cabello, el pecho o el hombro, aros, gargantillas y prendedores.

En todos esos objetos resplandecen -a semejanza de las rastras del gaucho- monedas de plata.

Estas monedas -los mapuches obtenían vendiendo en Chile los caballos que recogían en el territorio argentino- eran fundidas y trabajadas por los artesanos de la comunidad sin parar mientes en el gasto. Como los mapuches transformaban todas las monedas que conseguían en joyas, en Chile dejó de haber moneda circulante, lo que produjo una verdadera crisis económica.

Contratiempos

Lo deslumbrante del ajuar femenino mapuche- cuya suntuosidad variaba según el escalafón social de cada mujer mapuche- justificaba estos contratiempos.

En la recorrida por la exposición, Ameztoy va indicando el nombre y los usos de los brillantes y coloridos objetos: los chawaitú (aros), los trapelacucha (gargantillas y pectorales), el tupu (alfiler de ropaje), el silkai (collar colgante) o el sükill (colgante pectoral).

"Al caminar, las mujeres indígenas -comentó Ameztoy- se complacían en emitir sonidos metálicos que lograban gracias a que los diseños recurrían a la articulación de partes que producían una suave y peculiar sonoridad."

La industria textil tiene su lugar en la muestra. Ponchos, mantas y cinturones dan una idea del prodigioso nivel alcanzado y del papel fundamental que desempeñaban los símbolos. "Al observar un poncho -señaló Almeztoy- sabemos que es de una persona muy importante por la cantidad de pequeños escalones que allí figuran. .

Por B. Vedia Olivera De la Redacción de LA NACION
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