El regreso a Rafaela, su ciudad natal
Salerni vivió una jornada que recordará por siempre
El intendente Peirone le entregó una plaqueta; la declararon embajadora turística
RAFAELA, Santa Fe.- Del festejo en Wimbledon al cálido recibimiento en Rafaela. Tras la exitosa gira europea, que incluyó un golpe histórico como junior en el All England y un título challenger profesional en Ettenheim, Alemania, María Emilia Salerni regresó a su ciudad.
Fue el momento del reencuentro, del abrazo largo y emotivo, con Abelardo y María del Carmen, sus padres; con Natalia, la hermana que se quedó aquí (Mariana la acompañó en la gira), en la casa de la calle Paraná, en el barrio 9 de Julio de esta ciudad. Fue el reencuentro de la Pitu con Rafaela, donde todos la conocen y se alegran por el momento de la chica que quiere cerrar esta temporada como número 1 del mundo juvenil y ubicarse entre las 200 mejores en el ranking profesional.
Seguramente Salerni recordará por siempre la jornada de ayer. Se trató de un domingo inolvidable, que primero vivió junto a los suyos y después compartió con la gente de la ciudad. La campeona junior de Wimbledon almorzó con su familia, disfrutó de las milanesas de pescado con ensalada y luego partió hacia el céntrico hotel Parra, donde brindó una conferencia de prensa. Allí, entre los obsequios que recibió de sus auspiciantes, se destacó una plaqueta de la Comisión Municipal de Turismo de Rafaela que rezaba: "Por su impecable trayectoria deportiva y humana, la declaramos embajadora turística de nuestra ciudad".
Ante los medios, Salerni manifestó: "Creo que este momento se debe a las ganas de progresar y al trabajo de la gente que me rodea y me brinda todo su apoyo. ¿Los Juegos Olímpicos? Será un orgullo estar en Sydney y compartir por primera vez en mi vida un cuadro con las mejores jugadoras del mundo. Desde luego, lograr una medalla es mi sueño, pero vamos a ver qué pasa. Para mejorar entre las profesionales sé que debo mejorar el físico, porque el tenis que se viene es más potente".
Emocionada, su madre, María del Carmen, señaló a La Nación : "Tratamos de disfrutar su presencia aquí lo más que podemos, porque nunca terminamos de acostumbrarnos a que esté afuera tanto tiempo (la última gira duró un mes y medio). La decisión de que María Emilia se dedicara al tenis surgió naturalmente, tras recorrer un camino con alegrías y experiencias no tan buenas. Le dijimos: "Sabés lo que querés y lo que te espera". Y lo aceptó". María del Carmen recordó a su padre, Angel Martín, el único en la familia que jugaba al tenis con Enrique Morea. Del titular de la Asociación Argentina aseguró: "Siempre nos dice que la protejamos, que hay que llevarla despacio".
Después, el tiempo de las fotos, en aquellos lugares rafaelinos que la tuvieron como protagonista: la escuela Bernardino Rivadavia, donde cursó la primaria; el Nacional de Comercio Mario Vecchioli, en el que hizo parte de la secundaria (ahora rendirá libre y terminará los estudios); el club 9 de Julio, que la vio dar sus primeros pasos en el tenis, y, por supuesto, el hogar de Paraná al 500. En la calle, sus amigos dejaron una pintada: "Bienvenida, y suerte en Sydney".
La tarea como modelo dejó paso a la recepción oficial. En Rafaela, la tarde dominical se vive con febril actividad. Todas las familias dan una vuelta por el microcentro. En auto, camioneta, motos, bicicletas... o a pie. Por eso, acaso como pocas veces durante la semana laboral, el tránsito por el boulevard Santa Fe se convierte en una calle casi porteña. En la municipalidad, ubicada enfrente de la Plaza 25 de Mayo, todo está listo para recibir a Salerni. Unas 1500 personas se acercaron para darle la bienvenida. El grupo de ocho amigos que decoró la calle frente a la casa se hizo presente con una bandera que decía: "Pitu: tal vez no es mucho lo que hacemos, pero sí lo que sentimos". El contador Roberto Peirone, intendente de Rafaela desde hace casi cinco años, la saludó y comenzaron los aplausos. Salerni no pudo evitar el llanto y el aire se cargó de emoción con el reconocimiento cálido de los rafaelinos. Conmovida, atinó a exclamar: "La verdad es que estoy muy emocionada. Disculpen, pero soy floja de lágrimas. Gracias a esta ciudad y a mis seres queridos". En reconocimiento, Peirone le entregó una plaqueta con la inscripción "Rafaela - Argentina", del mismo tamaño que el logo que luce en las remeras cuando juega.
Decenas de niños se acercaron a saludarla. Fue el final de un acto tan breve como sentido. También, el epílogo de un día único, en el que María Emilia Salerni, en el regreso a la ciudad que la vio nacer y crecer tras el logro memorable en la Catedral del Tenis, conoció el fervor de su gente. .
Por José Luis DomínguezEnviado Especial
