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Un género con historia

Es la marca registrada de la comicidad televisiva argentina

Martes 24 de abril de 2001
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LA NACION

Que el humor televisivo argentino se asocie inmediatamente a una fórmula basada en sketches más o menos prolongados (que comienzan y se rematan de la misma manera y sólo cambian en su desarrollo) se debe a que el programa que se considera casi fundacional de la comicidad local, "La revista dislocada", logró imponer ese sello en su recordado paso por la pantalla chica local.

Con la batuta de Délfor, el programa llegó desde la radio a Canal 7 en 1959 y permaneció, sucesivamente en los canales 13 y 11, hasta 1968. De allí surgieron nombres Carlos Balá, Jorge Marchesini, Alberto Locati, Mario Sapag, Vicente La Russa, Mario Sánchez y Jorge Porcel.

La historia de nuestra TV en materia de comicidad quedó marcada por títulos fundamentales. Uno de ellos es, sin duda, "Operación Ja Ja", que Gerardo y Hugo Sofovich crearon en 1964 y que vivió sucesivas etapas durante las tres últimas décadas. Allí aparecieron personajes antológicos, desde el "Yeneral" González (extraordinaria caracterización de Alberto Olmedo) hasta "La peluquería", primero con Fidel Pintos y luego con Porcel, que más tarde adquirió espacio propio con ese personaje. Javier Portales, Adolfo García Grau, María Rosa Fugazot, Ernesto Bianco, Pepe Soriano, Gogó Andreu y muchas otras figuras pasaron por este ciclo que tuvo varias etapas, la mayoría de ellas muy exitosas, al igual que "El botón", que nació en 1968 con una fórmula parecida.

Más tarde, Gerardo Sofovich optó por sus programas con premios y en sostener "Polémica en el bar", mientras su hermano Hugo apostó a la figura solista de Olmedo y, en los últimos años, a ciclos de escaso gusto como "Shopping center", "Petardos" y "Rompeportones".

Los años 60 fueron testigos de la aparición de "Viendo a Biondi", modelo insuperable del sketch de humor blanco, que tuvo extraordinarios resultados, notable vigencia (se sigue viendo hasta hoy) y colocó a Pepe Biondi como una de las grandes figuras de la comicidad televisiva de todos los tiempos. Hugo Moser puso en marcha en 1967 "Matrimonios y algo más". Gracias a sus historias con pequeñas delicias de la vida conyugal... y extraconyugal logró perdurar en el tiempo, apoyándose en elencos con figuras promisorias y veteranas y una apelación a la actualidad que no era frecuente hasta allí.

Quizás el mejor ejemplo del aprovechamiento de las circunstancias políticas en un programa humorístico fue "Telecómicos", que con la batuta de Aldo Cammarota combinó, sobre todo en los difíciles años 70, las fórmulas más tradicionales del humor (con temas que iban desde la infidelidad hasta el fútbol) con sketches sobre la actualidad, entre los que sobresalía la presencia de dobles de los políticos de entonces.

Claroscuros de Olmedo

El talento para la comicidad de Alberto Olmedo encontró, después de "El botón", su mejor aprovechamiento en "El chupete", a partir de 1973, en el que tenía un partenaire de lujo como Bianco, libros de Juan Carlos Mesa y Jorge Basurto, y personajes de gran popularidad, como el mago ucraniano. Pero el ciclo tuvo un tropezón en la apertura de la temporada de 1976, cuando el programa inaugural se abrió con la presencia de un locutor que, con voz quebrada, anunció la "desaparición" del cómico. Mientras las agencias de noticias se hacían eco del anuncio, Olmedo apareció preguntándose: "¿Acaso no se puede llegar tarde?".

Según cuenta Silvia Itkin en el libro "Estamos en el aire", el programa siguió hasta el tercer bloque, momento en el que el gerente de programación del 13, Gerardo Mariani, que convocó al locutor para aclarar la situación. Según Itkin, "la grabación del segundo programa encuentra a Olmedo pidiendo perdón en los diarios", pero luego de que el Comfer castigó al 13, por el incidente, con la privación de tres horas de publicidad, el canal decidió levantar el ciclo y rescindir el contrato de Olmedo. Itkin anota que la palabra desaparición era "tan propicia como irritante" en aquellos tiempos.

Olmedo regresó en un fugaz programa de sketches junto a Susana Giménez, y a partir de 1981, y hasta su fallecimiento, 7 años después fue uno de los máximos referentes del humor televisivo basado en sketches, gracias a "No toca botón" y personajes como El Manosanta, Rogelio Roldán o aquel Alvarez que se trenzaba en contrapuntos verbales muy festejados con Borges, encarnado por Javier Portales.

En cuanto a Porcel, compañero de Olmedo en tantos films, su camino televisivo en solitario tuvo su pico más alto, en la década del 70, con "Porcelandia", cuyos mejores personajes (el gaucho Rudecindo, la parodia de Don Corleone, el diariero) encontraron notable apoyo en un elenco integrado, entre otros, por Beto Gianola, Diana Maggi, Ricardo Lavié y Susana Brunetti. Sus programas posteriores ("Operación Porcel", "Las gatitas y los ratones de Porcel", "¿Lo viste a Porcel?"), más teñidos de rutinas revisteriles, no tuvieron la misma eficacia.

Todas las formas de hacer reír

De "La tuerca", uno de los ejemplos más logrados de programa cómico formado por sketches, puede decirse que dejó en la memoria personajes que prolongaron su vigencia durante muchas temporadas. "La tuerca" arrancó en 1967 y se mantuvo en varias etapas, siempre con la producción del ya fallecido Héctor Maselli. Otra figura que adoptó la fórmula tradicional que apostaba a un humor fue Juan Carlos Calabró. A partir de 1978, "Calabromas" tuvo buena respuesta con El Contra, su personaje más celebrado.

No podría escribirse una historia del humor televisivo en la Argentina sin hablar de las figuras uruguayas que entregaron por casi tres décadas, a partir de "Telecataplum" (1963), algunos de los momentos más brillantes del género. De allí surgieron Enrique Almada, Ricardo Espalter, Andrés Redondo, Eduardo D´Angelo, Henny Trayles, Berugo Carámbula, Gabriela Acher y Emilio Vidal. A partir de los años 80 aparecieron expresiones renovadoras del humor, entre las cuales la más lograda fue la de Antonio Gasalla, instalado en la pantalla chica a partir de 1988 Ya en los años 90, "De la cabeza" abrió el camino para la llegada del humor experimental de "Del tomate", "Cha Cha Cha", "Magazine for fai" y el fallido "Delicatessen", con figuras como Alfredo Casero, Diego Capusotto, Fabio Alberti, Pablo Cedrón o Daniel Aráoz.

También hubo sketches con impronta femenina, una novedad que tuvo como protagonistas a Juana Molina ("Juana y sus hermanas", desde 1991) y Gabriela Acher.

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