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Una cátedra de sabiduría

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5 de mayo de 2001  

Primer concierto comentado de la Academia Bach en su 19a. temporada . Dos cantatas de Dietrich Buxtehude y Cantata BWV 96, de Johann Sebastian Bach. Solistas Graciela Oddone (soprano), Mario Martínez (tenor) y Luciano Garay, junto al conjunto instrumental de la Academia Bach y al Grupo de Canto Coral dirigido por Néstor Andrenacci. En órgano, dirección y comentarios, Mario Videla. Organiza Festivales Musicales de Buenos Aires. En la Iglesia Metodista Central, Rivadavia 4050.

Nuestra opinión: excelente

En la 19a. temporada de la Academia Bach, inaugurada con este concierto, el maestro Videla sigue dando cátedra de sabiduría y amenidad.

Hablando del predecesor de Bach, Dietrich Buxtehude (nacido 48 años antes que él y muerto en 1707, cuando Bach tenía 22), el maestro Videla recuerda aquel histórico viaje de Juan Sebastian en 1705 de Arnstadt -donde era organista- a Lübeck, recorriendo a pie, según se cuenta, 400 kilómetros para escuchar al extraordinario organista en sus soberbias ejecuciones e improvisaciones en la iglesia Santa María.

Las anécdotas sobre el riguroso trato dado a Bach por los funcionarios de la ciudad matizan otra vez con humor el discurso del disertante.

En la primera cantata de Buxtehude "Cantad al Señor" se luce la voz y la interpretación de la excelente soprano Graciela Oddone, junto al violín barroco de Pablo Saraví y el bajo continuo. El músico alemán, consagrado por la historia como el más importante compositor después de Schütz, demuestra en la amable y lírica partitura, ora liviana y eufórica, ora devota, el estilo y la inspiración que anuncian al gran Bach.

La segunda obra de Buxtehude, la cantata para soprano, barítono, coro, cuerdas y continuo parece anticipar la euforia y el melodismo hŠndeliano, si bien no recurre al contrapunto del que fue enorme maestro. El acercamiento a Bach por parte de la soprano y la piadosa aproximación del barítono Luciano Garay permiten adentrarse en la profundidad de las ideas musicales mediante las que Buxtehude se adelantó, tanto por su imaginación como por las osadías, al espíritu romántico, si bien el imponente final de la obra resuene en el más legítimo y espléndido barroco.

En cuanto a la cantata BWV 95, "Christus, der ist mein leben (Cristo es mi vida) escrita por Bach en Leipzig en 1723 para soprano, tenor, barítono, coro e instrumentos es de aquellas en las que el padre de la música se regodea con nada menos que cuatro corales.

En ella cabe un insólito diagrama para tenor y grupo, interrumpido por brevísimos recitativos. La incorporación del tenor Mario Martínez permite disfrutar, junto a Oddone y Garay, de cantantes consustanciados con el estilo de bachiano, no sólo en los adornos barrocos, sino en el espíritu de la obra en la que Bach vuelve a honrar cada palabra, cada símbolo sagrado.

Tensiones y sosiegos en continua alternancia atrapan en esta cantata, que termina con un beatífico, bellísimo coral donde el alma se encamina hacia la plácida muerte, en espera de la resurrección.

El Grupo de Canto Coral (GCC) preparado por Néstor Andrenacci plasma de manera impecable la unción y la devoción de que están impregnadas estas páginas gloriosas del maestro. Una vez más el coro ocupa, con inspiración, un lugar protagónico en estas reuniones de la Iglesia Metodista.

Esta vez los asistentes no pudieron cantar como de costumbre (por falta de tiempo), el coral inserto en el programa de mano. Estos epílogos de canto comunitario constituyen uno de los atractivos de estas reuniones. No obstante nos queda la grata sensación de compenetrarnos otra vez con alegría -sin empaques musicológicos- de este universo insondable.

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