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Buenos Aires, trampa para peatones

El asfalto hundido y las veredas rotas dominan el centro porteño; el gobierno, sin soluciones inmediatas

Lunes 28 de agosto de 2000

"Sólo a partir del año próximo podremos estar en condiciones de revertir esta situación", anticipó a La Nación el secretario de Obras y Servicios Públicos, Abel Fatala, consultado respecto del pésimo estado en el que se encuentran muchas calles del microcentro porteño.

"No obstante, realizaremos algunas mejoras a partir del 15 o el 20 del mes próximo", aseguró.

La zona, conformada por las 64 manzanas encerradas entre las avenidas de Mayo, Alem, Córdoba y Carlos Pellegrini, comparte la fealdad y los riesgos de no pocas áreas de la ciudad, cuyos puntos particularmente críticos se observan en Once, Constitución, San Telmo, Boedo, Barracas, Palermo Viejo y Chacarita, a los que últimamente se sumaron sectores de Barrio Norte y Recoleta.

Entre otras cosas, se diferencian del centro porque éste es recorrido diariamente, a pie o en vehículo, por más de tres millones de personas. Entre ellas, muchos extranjeros. La impresión que se llevan, entonces, no debe de ser la mejor.

"Estamos siendo víctimas del desarrollo tecnológico", se defendió Fatala, al atribuir a la instalación subterránea de fibra óptica, que facilita las comunicaciones, la causa de todos los males.

Este trabajo implica la rotura de veredas. Se retiran o se destrozan los baldosones (sin que nadie se apresure a reponerlos) y, sobre el pozo que queda, las cuadrillas se limitan a colocar una madera.

Estos precarios "puentes" son de dos tipos: enterizos o de travesaños separados por unos cuantos centímetros. Los últimos son trampas para zapatos femeninos. Y ambos lo son para todos, cuando se parten o cuando un caminante pisa una punta y se levanta la otra. Peor, cuando llueve.

Fatala explicó que la reglamentación que rige la ejecución de este tipo de obras data de hace 40 años (cuando nadie podía calcular el auge de la fibra óptica), y también las de la red de gas o teléfonos, de modo que las reparaciones corren por cuenta del frentista o de la comuna.

"Hemos elevado un proyecto de ley para actualizar la normativa, que también abarcará los demás servicios (conductos de gas o red de telefonía) y que puede estar aprobado a comienzos de 2001. Podremos intimar a las empresas a efectuar en 72 horas una reparación correcta del lugar trabajado, bajo apercibimiento de que, de lo contrario, la haga el Gobierno de la Ciudad, aunque con cargo a la empresa que hizo la instalación", señaló.

Pero el de las veredas no es el único descalabro céntrico. Una guía más exhaustiva incluye:

Pavimentos agrietados o hundidos. A los segundos se los nivela con unos "parches" que, además de antiestéticos, son una curiosa versión del lomo de mula. Y, encima, no duran mucho: la hondonada reaparece en dos o tres se manas.

Aceras inexistentes. El límite entre la vereda y la calzada en muchos casos ha desaparecido en su totalidad o en largos tramos. Da la impresión de que a los que todavía están intactos, les queda poca vida. Sus restos están esparcidos sobre la vereda, junto con los de los baldosones.

Rampas para discapacitados convertidas en una informe hondonada, llena de cascotes o de agua.

Locales inactivos, ahora basurales. Tras las persianas de reja o a través de vidrieras sucias, se puede ver correspondencia acumulada y desperdicios arrojados al paso.

Bandas amarillas de prohibición de estacionar que se despintaron hace tiempo. La solución parece sencilla: si deben cumplir una función, habría que repintarlas. Y si no, terminar de sacar la pintura.

Promesa de mejoras

El secretario de Obras Públicas también atribuyó el hundimiento del asfalto a la instalación de la fibra óptica, pero advirtió que, además, éste se ha "ablandado" por la infrecuente cantidad de lluvias de este año y el consiguiente crecimiento de las napas. Recordó que en seis meses cayeron 1000 milímetros, duplicando el registro de los últimos 50 años.

De allí, admitió, que el plan de bacheo (con el mismo material asfáltico usado en la pavimentación), que ya está siendo ejecutado, se traduzca sólo en una solución temporaria.

En cuanto al mantenimiento de orden más general, anunció que, a mediados del mes próximo, cinco empresas contratadas por esa secretaría se ocuparán de las aceras, los carriles y los carteles de prohibición de estacionar, "que suelen ser robados por los que creen que así desaparece la restricción".

Las rampas para discapacitados figuran entre ese paquete de mejoras. Se reemplazará el plástico con el que fueron hechas por hormigón, siguiendo indicaciones que agrupan a personas con discapacidad, sobre todo motoras, "pero aquí también entra una cuestión de conducta ciudadana, porque no es raro ver que cualquiera usa esas rampas, incluidos jóvenes que las cruzan con bicicletas o patines".

El costo de estas obras será de un millón y medio de pesos, monto que -afirmó Fatala- provendrá del presupuesto de la ciudad.

-Quedará pendiente el tema de las veredas rotas y del asfalto hundido, que no afecta sólo el microcentro.

-Así es, pero antes de fin de año tendremos la situación bajo control.

Willy G. Bouillon

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