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Las jóvenes temen el embarazo, no el sida

La mayoría de las relaciones de iniciación sexual son sin protección y muchas bajo coerción; los varones consultan menos

Lunes 11 de junio de 2001

Según las estadísticas del Ministerio de Salud y Acción Social, en 1999, del total de nacidos vivos, 3095 fueron hijos de mujeres menores de 15 años (0,45 %) y 102.451 (14,9%) de madres entre 15 y 19 años. Es decir, el 15,35% de los nacimientos totales corresponde a madres adolescentes.

"Cuando se toman estos casos en números absolutos, son muy preocupantes porque tienen que ver con abuso sexual, embarazos no buscados y traumáticos, que en general afectan la salud de la madre, su calidad y futuro de vida", subraya la socióloga Susana Checa para explicar los motivos que la llevaron a ella y a un grupo de colegas a realizar un estudio profundo del problema.

En 1998, en el marco de los proyectos UBACyT, Checa, especializada en temas de salud reproductiva, estudió distintos aspectos de la sexualidad femenina sobre un universo compuesto por 51 adolescentes mujeres y 20 profesionales de los Servicios de Adolescencia de cuatro hospitales públicos de la ciudad de Buenos Aires. La evaluación de los datos terminó este año y conformará parte de un libro sobre sexualidad, género y fecundidad en la adolescencia.

Hay una gran desinformación entre las adolescentes, afirman sociólogos
Hay una gran desinformación entre las adolescentes, afirman sociólogos. Foto: Archivo

Testimonios avergonzados

A partir de exhaustivas entrevistas individuales los sociólogos detectaron que las adolescentes poseen escaso o incorrecto conocimiento del aparato y ciclo reproductivo. "En sus testimonios predomina la vergüenza para referirse al tema y las fuentes de información que señalan son las escuelas, pares y en pocos casos las madres", afirma la directora.

El 61% de las usuarias del servicio tiene entre 16 y 18 años, aunque la atención está dirigida a mujeres y varones de entre 10 y 20 años. La mayoría está escolarizada o estudiando. Alrededor del 25% de las adolescentes trabaja generalmente en ocupaciones de baja calificación.

Un dato que sorprendió a los investigadores fue que un 30 % de las entrevistadas afirmó no estar informadas al momento de su primera menstruación. Las jóvenes que sí lo estaban asociaron el hecho de "ser señoritas" con el riesgo de quedar embarazadas.

"Por eso es importante que los servicios concienticen acerca de que la sexualidad es independiente de la maternidad y que les enseñen a las chicas a cuidarse. Muchas estaban tomando pastillas por su cuenta. En general, el uso del preservativo es una decisión del varón, pero no de ellas", explica Checa. Y añade que un diez por ciento de las entrevistadas estaban embarazadas y otras seis ya habían tenido hijos.

Relaciones peligrosas

"La iniciación sexual prematura y bajo coerción se detecta como una característica frecuente y no tiene que ver con la edad sino con la ausencia de un deseo compartido. Por eso estamos trabajando mucho en cuestiones de autoestima y género; haciendo hincapié en que la iniciación de las relaciones sexuales se posterguen todo lo posible y que cuando se inicien no sean bajo coerción, por miedo a perder la pareja, a no satisfacer al hombre, y otros temas relacionados con la problemática de género. Hemos realizado trabajos científicos que muestran una fragilidad especial de las jóvenes en este aspecto", señala el doctor Enrique Berner, jefe del Servicio de Adolescencia del Hospital General de Agudos Cosme Argerich, una de las instituciones participantes en esta investigación.

El estudio mostró que el 67% de las adolescentes estaban iniciadas sexualmente; de ese grupo, el 40% entre los 14 y los 15 años, y 45% entre los 16 y 17 años. Se registraron dos casos de violación. "En los testimonios predominan comportamientos de pasividad y de sometimiento a las decisiones masculinas tanto en la esfera de las iniciativas sexuales como de los cuidados anticonceptivos", advierte la socióloga, y refiere que las primeras relaciones se dan en la mayoría de los casos sin protección.

Las adolescentes manifestaron mayor temor al embarazo que a contraer el HIV y enfermedades de transmisión sexual (ETS). Esto se evidenció en la opción preferencial por los anticonceptivos orales. "El tema del sida no está instalado en la población hospitalaria. Las usuarias del servicio saben de qué se trata y les preocupa relativamente, pero no toman medidas efectivas. Esto no es así en los consultorios particulares, donde aparece mejor planteado el riesgo de las ETS", señala la doctora Eugenia Trumper, jefa de la Sección Adolescencia del hospital Rivadavia, que también integró el universo de estudio.

Los principales motivos de consulta referidos por los profesionales y manifestados por las adolescentes son la anticoncepción, alteraciones en el ciclo menstrual, embarazo, abuso sexual y violencia familiar encubiertos, trastornos alimentarios y orientación psicológica y vocacional.

"El tema adolescencia es, ante todo, de prevención. Lo que hay que hacer es tomar medidas anticipatorias, pero los adolescentes acuden cuando ya tienen el síntoma instalado. Lo que todavía no se puede conseguir en el país es un nivel de captación primaria importante, para lo cual el hospital debe salir al encuentro de la comunidad. Además, por lo general, los servicios de adolescencia están poco jerarquizados dentro de la institución, quedan ubicados en sectores de poca accesibilidad y cuentan con escaso personal rentado", sostiene Susana Checa.

La mayoría de los profesionales de los cuatro hospitales (Argerich, Clínicas, Pirovano y Rivadavia) coincidió en señalar cambios en los últimos cinco años en el perfil social de las concurrentes al servicio, con una mayor afluencia de sectores medios que desplazan a las tradicionales usuarias de escasos recursos.

"Antes, en la década del 80, un 85% de las mujeres eran migrantes internas empleadas en servicio doméstico. Hoy hay un 35% de población de estudiantes secundarias y terciarias. En los últimos años se nota un aumento de hijos de padres que han quedado desocupados o desplazados del acceso a prepagas u obras sociales, y de inmigrantes de países latinoamericanos", describe la doctora Eugenia Trumper.

Cambio de perfil

La escasez de varones en las consultas fue la razón por la cual los responsables del estudio "Cuerpo y sexualidad en la adolescencia" centraron su análisis en las mujeres. El doctor Berner menciona que hace unos años observaron en el servicio un descenso en la demanda de los varones que les preocupó.

"Empezamos a focalizar el trabajo para generar la demanda masculina a través de la pareja mujer, de los colegios", sostiene el jefe del servicio. Este último año, con el apoyo del Programa de Cooperación Argentino-Alemana para la Prevención del Embarazo Temprano y las Enfermedades de Transmisión Sexual, hubo muchos cambios en el área de adolescencia del Argerich. La sala de espera fue ambientada de manera más confortable para que los chicos se sientan cómodos y puedan desarrollar actividades mientras esperan. "Se brinda material por escrito, hay un buzón de preguntas y evaluación, música elegida por los chicos, videos de prevención sobre embarazo y ETS, promoción de los derechos. Se intenta, de esta manera, transformar un servicio hospitalario frío y medicalizado en un servicio amigo de los adolescentes", cuenta Berner. También menciona que, ante el aumento de la cantidad de hijos de madres portadoras de HIV, en breve se incorporará un equipo interdisciplinario (profesionales de infectología , psicología y clínica del adolescente) para atender a estos chicos, que presentan una problemática especial.

Por Mariana Nirino Para La Nación

Cóctel de temores

Información . Las adolescentes no se acercan de manera preventiva para buscar información, lo hacen con el síntoma instalado. Tienen un alto grado de desinformación sobre el funcionamiento de su cuerpo; conocen los métodos anticonceptivos, pero no su uso correcto, afirman los investigadores.

Temor. En la investigación realizada por la investigadora Susana Checa y su equipo resultó notorio que las adolescentes no le tienen tanto miedo al sida como al embarazo. Sin embargo, otros estudios parecen indicar que en los varones sucede a la inversa: le temen más al HIV que a la paternidad.

Test. Las mujeres, en general, no demandan el análisis de detección del HIV. Pero cuando sí lo solicitan muchas veces surge una complicación porque generalmente no quieren que sus padres se enteren, pero la ley exige expresamente su aprobación.

Motivos. "En el área clínica los motivos de consulta no han variado, pero sí en la de ginecología. En 1983, el primer motivo de consulta era el embarazo. En los últimos cinco años el embarazo quedó en cuarto lugar, y el primero lo ocupa el pedido de anticoncepción. Creemos que esto tiene que ver con un nivel de educación superior de quienes concurren", afirma la doctora Trumper.

Desafío. "El tema de la educación sexual es un desafío. Nosotros damos información al grupo que llega, pero ésta es sólo la punta del iceberg. Debería haber un plan de información conjunto entre los sectores de salud y de educación", dice Trumper.

Abismo. "Hay una enorme distancia entre saber que existe y lo que es un método anticonceptivo y conocer su uso. Para acortar esta brecha hay que trabajar con las vivencias del adolescente, por ejemplo mediante talleres a cargo de especialistas", sostiene Trumper.

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